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El Tercer Reich

Editado Para La Historia

Si hay alguien que ocupa uno de los primeros puestos en la lista de personajes odiados en la historia universal es Adolfo Hitler. Su régimen marcó uno de los momentos más tristes de nuestra historia. Hitler decía que su régimen duraría 1000 años y cayó estrepitosamente, como un castillo de naipes, a los 12 años de su fundación. A su régimen nazi, el propio Hitler lo denominaba Tercer Reich, como lo vemos en las películas de época y en los libros de historia que nos enseñan en la escuela, pero ¿qué significa Tercer Reich?

Lo primero que debemos saber es que la traducción al español de la palabra alemana “reich” es “imperio”. Aunque Hitler precisamente no se autoproclamó como emperador (aunque en la práctica lo era), llevaba el título de canciller, que es como en Alemania se les llama a los primeros ministros, que son los jefes de gobierno. Pero si hablamos de un tercer imperio, eso significa que hubo un primero y un segundo. Hagamos un poco de historia. 

Se considera que el primer imperio alemán duró del año 962 hasta el año 1806. Fue fundado por Carlomagno y tenía su capital en la ciudad de Aquisgrán, que se encuentra al occidente de la Alemania que conocemos hoy. El primer imperio alemán, más conocido como Sacro Imperio Romano Germánico, pretendía ser la continuación histórica del Imperio Romano. Si bien Roma era la capital espiritual de este Sacro Imperio, se consideraba la ciudad alemana de Aquisgrán su capital política. En la catedral de esta ciudad, de estilo románico y de forma octagonal, se encuentra el trono de mármol donde eran consagrados los emperadores de este Sacro Imperio.

El título de emperador del Sacro Imperio no se heredaba de padre a hijo, sino que, a la muerte del emperador, se reunía un colegio elector formado por nobles y religiosos de Europa para elegir a su nuevo emperador. Huelga decir que en muchas ocasiones esta elección se hacía gracias a grandes cantidades de dinero que el interesado o sus familiares hacían llegar como soborno a los electores. Según las épocas, este imperio crecía o se reducía, en dependencia de los vaivenes de la historia, de las alianzas y de las guerras.

Generalmente ocupaba las tierras que hoy conocemos como Alemania, República Checa, Suiza, Bélgica, Eslovaquia, parte de Rumania, Holanda, el norte de Italia, Polonia, los países bálticos, Dinamarca, Austria, parte de Francia… este imperio fue disuelto en 1806 por Napoleón Bonaparte en la medida en que él se consideraba como único emperador de toda Europa. Podemos decir que este primer imperio alemán duró cerca de 1000 años.

A mediados del siglo XIX, Francia vivía un gran auge económico y, en contrapartida, el Reino de Prusia, al este de lo que hoy conocemos como Alemania y dirigido por su rey Guillermo I, de la familia de los Hohenzollen, era comparativamente pobre. Guillermo I de Prusia tenía grandes aspiraciones territoriales. A diferencia de Francia, Prusia casi no contaba con colonias y tenía pocos recursos naturales. Ya para el año 1870, Guillermo I había agrupado a su reino toda una serie de pequeños estados alemanes que conformaban la nación alemana en una entidad que se llamaba Confederación Germánica. Esta Confederación duró de 1815 hasta 1870, es decir, a partir del momento de la caída de Napoleón I y hasta la caída de Napoleón III.

En 1870 se declara la guerra entre el Segundo Imperio Francés, es decir, el de Napoleón III y sobrino de Napoleón I, y el Reino de Prusia. En la muy famosa batalla de Sedán quedó sellado el destino de Francia con una humillante derrota. Los prusianos llegaron a las puertas de París y le hicieron un bloqueo a la ciudad. Ese es el verdadero sentido de la palabra bloqueo: nada entra, nada sale. Fue durante ese bloqueo de los prusianos que en los restaurantes de la capital francesa se servían ratas como plato gourmet y se sacrificaron a casi todos los animales del zoológico de París. 

Esta victoria era el evento que esperaba Guillermo I para declararse emperador de un Segundo Imperio Alemán (segundo Reich) en el muy prestigioso Palacio de Versalles, en el hermosísimo Salón de los Espejos. Para declararse emperador utilizó el título de Kaiser, que es una deformación alemana de la palabra César, en alusión directa a los emperadores romanos. 

Esta nueva nación tuvo un enorme desarrollo industrial, financiero, agrícola y a ella se unieron 4 reinos, 6 grandes ducados, 5 ducados, 6 principados y 3 ciudades libres, que mantenían su estatuto de independencia como remanente de la antigua Liga Hansiática. Este imperio duró hasta 2 días antes del fin de las hostilidades de la Primera Guerra Mundial.

El armisticio de la Primera Guerra Mundial se firmó en un vagón de tren en el bosque francés de Compiègne el 11 de noviembre de 1918 a las 5:15 de la tarde. Pero, cuando digo que fue dos días antes del día del armisticio, es porque en Berlín estalló una revolución, llamada Revolución de Noviembre con la formación de soviets, en el más puro estilo bolchevique, dentro del marco de lo que Lenin había llamado “la revolución mundial”. Esta revolución bolchevique en Alemania fue sofocada a sangre y fuego.

A este segundo imperio siguió una República democrática que tenía su parlamento en la ciudad alemana de Weimar por lo que pasó a la historia como República de Weimar y a ella siguió el régimen de Hitler, que duró del 30 de enero de 1933 hasta el 8 de mayo de 1945 cuando los alemanes firmaron su rendición en el Palacio de Cecilenhof en los dominios del Castillo de Sans-Souccis. Ahora, cuando nos hablen de Tercer Reich, ya sabremos que antes de Hitler hubo otros dos imperios alemanes.

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