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2021: Las relaciones humanas en su peor momento

Sueños…

Tantos siglos han pasado, y los seres humanos no encontramos la piedra filosofal que nos permita establecer unas relaciones humanas tranquilas, solidarias, llenas de felicidad. En estos tiempos, me retiré a un bosque extraño, de los pocos que quedan alrededor de mi pueblo, Heredia. En un reflejo de temor, apareció a mi vista un personaje oscuro y de apariencia siniestra.

– ¡Hola!, exclamó, tu temor, aunque fundado no supera la realidad que viven los seres vivos de este planeta. He vagado durante los últimos siglos, desde que la imprenta hizo universal la palabra. Y quiero contarte con cuanta gente he discutido sobre el futuro de este mundo.

Yo, sin palabras. No se cómo me mantuve con aliento. ¿Qué quieres sombra gigante?, que esperas de este encuentro.

-Te quiero contar algunas de mis anécdotas. Para ello tienes que comprender que el crecimiento acelerado de tu especie señala el fin de un milagro mundial, pero no podemos tener miedo. Ya que es un proceso natural. Todo ser vivo, está destinado a disfrutar de la consciencia de ser parte de una naturaleza maravillosa que dota de vida, y aún más de consciencia a un pequeño puñado de seres, que, por su elevado estado moral e intelectual, están destinados a ser el fin de todo un mundo.

Me desplomé sobre un tronco fugaz y escuché las palabras de aquel ser portentoso lleno de conocimiento y presagios oscuros. Y continuó diciendo lo siguiente:

Me llamo Italo Verpuchi, y soy un periodista de la eternidad, me encargo de buscar a los amantes de escribir historias y conversar con ellos, tengo mil historias que contar y no logro escribirlas, voy a tratar de contarlas a uno de esos seres efímeros que se consideran dueños del mundo, y te encontré vagando entre las sombras, así que serás mi albacea.

A principios del siglo anterior me encontré con un famoso analista, llamado extrañamente Stefan Zweig, quién muy compungido me dijo:

-Tolerancia frente a intolerancia, libertad frente a tutela, humanismo frente a fanatismo, individualismo frente a mecanización, conciencia frente a violencia…

Qué es la decisión inconsciente que tiene que tomar todo ser humano vivo. Todos tienen que decidir entre lo humano o lo político, la ética o la razón, el individuo o la comunidad.

Verpuchi, le preguntó cuál sería la trayectoria de esta incertidumbre, y Zweig continuó, todos mis escritos me permiten visualizar lo que pasará en la segunda década del siglo XXI. He visualizado el futuro y esto pasará. Llegará un momento en que la confrontación de dos superpotencias termine. Pero, la ganadora no disfrutará de su triunfo, sino que verá como de sus manos victoriosas emergen gran cantidad de dudas y potenciales adversarios que querrán arrebatarle el triunfo de la banalidad. La superpotencia cambiará varias veces de liderazgo, intentando recobrar el rumbo y la visión de futuro. Pero ese líder no tiene opciones, los grupos que se disputan el poder no tienen una visión alternativa. Solamente cambiará el disfraz de los personajes, el guion seguirá siendo diseñado por los estrategas, quienes no tienen el valor, ni la supremacía para ofrecer una alternativa de sociedad equitativa y solidaria, defensora de la vida del resto de vidas del planeta.

Las grandes frases, los grandes objetivos serán minimizados por la demagogia. Incluso la protección del ambiente, así como la defensa de los derechos humanos, serán utilizadas como armas para proteger los imperios. La inclusión, los valores democráticos, la protección del ambiente serán campo de exhibicionismo en grandes escenarios mediáticos. Al final todo se reduce al viejo eslogan “haz lo que yo digo, no lo que yo hago”.

Como ya lo dijera otro de mis entrevistados, la potencia ganadora de la guerra fría no fracasó, lo conquistó todo y su triunfo absoluto se disipó en su inconsciencia de retornar a cometer las faltas que habían dado lugar a la confrontación. Las flores del triunfo se marchitaron en tres décadas, y han emergido 8 superpotencias disputándose los despojos de un planeta destrozado por la voracidad humana.

Desde 1940, al visitar las frías líneas del frente militar se pudo comprender que la humanidad no tiene futuro. Ya en la segunda década del siglo XXI se podrá observar la enorme confusión. Una superpotencia debilitada y sin rumbo, lanzando furibundos golpes para destruir los Estados y las relaciones de convivencia; sin un enemigo fundamental en que concentrarse, ni en la incierta Rusia, ni la emergente y obstinada China, ni en la vacilante Europa, con dos continentes África y América del sur que pueden dejarse en lista de espera, hasta que suenen las trompetas de Jericó. Todas las potencias, que son 8, solamente están de acuerdo en qué hacer en un lugar del mundo. Para el único rincón de la tierra que hay claridad es Oriente Medio, continuar los conflictos sin fin, que es la tierra donde surgió la civilización y que hoy representa el escenario ideal para ensayar el fin del mundo.

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