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La vacuna protege a la comunidad

Punto de Vista

“Debemos entender que la vacuna no es como un medicamento con el que tratamos a una persona. La vacuna es algo que protege a la comunidad. No se puede analizar desde un punto de vista individual, sino de cómo se protege a toda una población”, explica la epidemióloga Denise Garrett, vicepresidenta del Instituto Sabin, una organización internacional sin fines de lucro que promueve la inmunización en todo el mundo.

La frase anterior pertenece a un artículo de la BBC, el cual se puede consultar en el siguiente link, https://www.bbc.com/mundo/noticias-56448467 e ilustra de manera contundente que representa la vacunación en general y específicamente contra el covid-19: la vacuna es algo que protege a la comunidad.

Ese valor colectivo lleva a pensar en otro valor: la solidaridad. Hace unos meses opinaba que la pandemia podía cambiar algunos valores del postmodernismo, que según Pontes (2020), en su artículo “Notas para pensar sobre la crisis de la posmodernidad” establecía cinco perspectivas fundamentales del postmodernismo: el fin de la historia (la teoría de Francis Fukuyama), el fin del sujeto cartesiano como individuo racional y el fin del Estado-nación, el fin de las meta-narrativas, la lógica cultural del capitalismo avanzado y la modernidad líquida (el concepto de la modernidad líquida de Zygmunt Bauman). 

En resumen, son los elementos esenciales del posmodernismo: el triunfo final de la democracia liberal y del capitalismo/individualismo, el fin del sujeto cartesiano, del estado-nación, la pérdida de terreno para la ciencia, el protagonismo de la tecnología, la modernidad líquida (relaciones fugaces) y la post verdad. El mundo postmoderno es efímero, temporal, ansioso y agotador.

Por su parte, la pandemia por COVID-19 es un problema que trasciende el ámbito de la salud y afecta la vida de las personas, a nivel individual y colectivo. Ignacio Ramonet, utilizando un concepto que toma prestado de Marcel Mauss, define el COVID – 19 como un hecho social total: “A estas alturas, ya nadie ignora que la pandemia no es sólo una crisis sanitaria, es un hecho social total, en el sentido de que convulsiona el conjunto de las relaciones sociales y conmociona a la totalidad de los actores, de las instituciones y de los valores”.

En ese sentido, la pandemia ha mostrado varias facetas, ha expuesto lo mejor y lo peor del ser humano. El punto está qué lado triunfará, si el lado solidario de la humanidad o el individualismo extremo postmoderno. 

Lo cierto es, que ahora estamos en la etapa salvaje, de sobrevivencia y no estamos cazando en manada como los lobos, salvando la distancia, el cerebro humano es mucho más complejo. 

De aquel yo me cuido, te cuido, de la etapa solidaria inicial, pasamos a una etapa de individualismo extremo. Como expresó el Secretario General de la ONU António Guterres: “la ciencia está teniendo éxito, pero la solidaridad está fallando”

Las vacunas están ya disponibles en el mundo, pero el acceso es abismalmente desigual. No hemos sido mejores. El poder y el egoísmo vienen prevaleciendo, porque la explicación es simple, con la vacuna se hace muchísimo dinero, se obtiene influencia y más poder sobre otros. La vacuna es movida por el egoísmo, no por la solidaridad. Así es el mundo. 

Sin embargo, ningún país podrá resolver este problema por sí solo. Hasta que no se vacune a la mayoría de la población del mundo, no se va a poner fin a la pandemia. Por el momento es una lucha de supervivencia. Los países, los humanos, estamos en plena carrera y competición para adquirir y aplicar la vacuna, existe muy poca solidaridad y la sentencia final es: hasta que no asimilemos que la vacuna es algo que protege a la comunidad, no estaremos a salvo.

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