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Por amor a Mausolo

Editado Para La Historia

Cada país tiene su balneario donde los afortunados vienen a descansar y a veranear. En Estados Unidos podemos hablar de Miami, en México de Cancún, en Argentina de Mar del Plata, Francia tiene su Saint Tropez, en España está Benidorm, y Turquía tiene Bodrum. Y es de Bodrum que les quiero hablar hoy.

Aunque este es su nombre actual, esta ciudad existe desde mucho antes que existiera la actual Turquía, incluso bastante antes del Imperio Otomano. En la antigüedad era la capital de un reino de la época helenística, estoy hablando del reino de los carios. Al igual que los mayas, los griegos tenían ciudades estados, ciudades reinos. Como toda la cultura griega, tuvo su esplendor hasta que desde la lejana Persia, que es el Irán de nuestros días, llegaron conquistadores con el fin de dominar estos estados griegos. Momentos épicos de esta lucha entre los griegos y los persas son la batalla de Maratón y la batalla de las Termópilas, batalla de 300 etruscos contra los ejércitos persas que tanto ha recreado Hollywood. En algunos de estos estados griegos, los persas lograron dejar vasallos, reyes que obedecían a los nuevos conquistadores y que debían pagar tributo a sus nuevos amos persas. A estos vasallos de los persas se les llamaba sátrapas. Y es de un sátrapa muy conocido del que les quiero hablar hoy. 

Pero volvamos al balneario de Bodrum. En la época que le estoy hablando tenía el nombre de Halicarnaso. Fue famosa porque en esta ciudad nació Herodoto, el gran historiador griego que, con sus crónicas, tanto nos dio a conocer de cómo era el mundo en su época. Otra de las personas que pasaron a la historia y que nacieron en Halicarnaso fue el sátrapa Mausolo. Mausolo se las agenció y puso cara de circunstancia a la ocupación persa, aunque en realidad pretendió independizar su patria, incluso aspiraba crear un imperio bajo su nombre. Tenía grandes influencias griegas, fenicias y, sobre todo, influencias egipcias. Dentro del marco de estas influencias egipcias y como los faraones de Egipto, se casó con su hermana con el fin de mantener la pureza de la sangre.

Su hermana fue la segunda reina de Halicarnaso en llevar el nombre de Artemisia y, a pesar de ser cosa que hoy en día veríamos extremadamente mal por las cuestiones de incesto, tuvieron un matrimonio muy feliz y estaban extremadamente enamorados uno del otro. A la muerte de Mausolo, Artemisia toma las riendas del poder y, a su muerte, es el hermano menor (el de ambos, recordemos que eran hermanos) quien ocupa el lugar de sátrapa. A la muerte Mausolo, su hermano y marido, Artemisia manda a buscar los mejores arquitectos y escultores de la época, encarga los más exquisitos mármoles para hacer una tumba en honor a su amado, que es lo que se conoce como la tumba de Mausolo. De ahí que desde entonces, a los monumentos mortuorios se les llame mausoleos. 

Este monumento mortuorio era grande, sobre todo para los cánones de la época en que toda construcción era mucho más difícil que hoy en día. Tenía en planta 33 por 39 m y una altura de más de 20 metros. Estaba constituido por 117 columnas y lo adornaban 400 estatuas. Encima de la construcción había una especie de pirámide escalonada, como las primeras que se hicieron en Egipto y, encima de ella, una cuadriga tirada por una estatua de Mausolo y de Artemisia. Se dice que después de la incineración de Mausolo, Artemisia mezclaban cada mañana un poco de las cenizas de su esposo con una bebida y todo junto se lo bebía, cuestión de llevarlo consigo, lo que es absolutamente desagradable para nosotros en la actualidad.

Más adelante, Alejandro Magno, otros estados griegos, los árabes y los turcos con sus conquistas y guerras dieron razón de este templo de amor. En los años 1400, los monjes de la orden de San Juan utilizaron también las piedras del mausoleo para construir el castillo de San Pedro que hoy en día protege la bahía de este hermoso y elegante balneario turco. Poco queda en Bodrum de esta tumba que fue escogida para formar parte de las 7 maravillas del mundo antiguo. Solo se pueden contemplar algunos frescos y las estatuas de Mausolo y Artemisia en el Museo Británico de Londres.

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Franck Antonio Fernández Estrada

traductor, intérprete, filólogo ([email protected])

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