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Los comendadores

Teorema

Se escuchan tambores de guerra del Congreso de Estados Unidos contra Guatemala, El Salvador y Honduras, los países del triángulo norte de Centro América –en adelante TNdeCA.También el gobierno federal de ese país vuelve a cargar contra nosotros. Nada menos que la vicepresidente Harris comanda las acciones ya iniciadas. En su cohorte figura la embajadora Roberta Jacobson, Juan Sebastián González (de origen colombiano) y Ricardo Zúñiga (nacido en Honduras).

González y Zúñiga, desconocidos en el TNdeCA, hicieron carrera política con gobiernos del Partido Demócrata. Betty Marroquín publicó en el diario digital El Siglo, una breve reseña sobre la vida de cada uno. Habían planificado iniciar su misión en Guatemala, pero la erupción del Pacaya debió disuadirlos y hubo cambio de planes. Según lo describe Betty, Zúñiga podría tener vínculos cercanos con el embajador Robinson, de la más ingrata recordación.

La fotografía rememora la mayor humillación recibida por Guatemala en 200 años.

Minutos antes de la foto, Robinson, había sacado del podio presidencial a Pérez Molina, quien, entre asustado y sumiso, lo observa desconcertado. Temo que en un futuro cercano una fotografía semejante pudiera tener lugar. En Guatemala, en lugar de Pérez Molina estaría Alejandro Giammattei y en lugar del americano feo, podría estar Jacobson, González o Zúñiga.

El presidente Biden comunicó telefónicamente a Giammattei la llegada de Ricardo Zúñiga al TNdeCA, quien iniciaría su periplo por Guatemala. Aunque era una visita de tanteo nuestro presidente intimidado por Biden, recibió a Zúñiga con honores. El Gobierno evitó dar declaraciones sobre la reunión. El protocolo obliga a recibir a funcionarios de su misma jerarquía o los embajadores que los representan. Otros, como Jacobson, Gonzáles y Zúñiga, deben ser atendidos por el Canciller y las instituciones que corresponda.

Cuando Zúñiga llegó a El Salvador, el presidente Bukele se abstuvo al protocolo y en vez de recibirlo, lo envió a cancillería. Actuó correctamente, con estricta dignidad presidencial. Expresó así, que su deber es conseguir que se respete a su gobierno y a su país, de lo contrario, ambos, pueblo y gobierno quedan expuestos a escarnio. Debió recibir mucha presión ―que no divulgó―, tanta, que amenazó con un mayor acercamiento a Xi Jinping, presidente de China Continental.

Lo acontecido en El Salvador fue considerado por el gobierno de Estados Unidos como una afrenta. Esperaban sumisión y no la encontraron. Posiblemente temieron que en Honduras sucediera lo mismo que en El Salvador, lo que debió parecerles intolerable. Así que cancelaron la visita de Zúñiga a Honduras, su tierra natal. La primera fase había fracasado.

Confío que seamos inmensa mayoría quienes estamos convencidos que ser países pobres no significa, por ello, que debamos plegarnos a intereses y deseos de países poderosos. La pobreza deviene de varias circunstancias, pero conservar la dignidad solo depende de nosotros. Algunas veces tendremos que tender la mano para recibir generosa ayuda. Ojalá sea únicamente cuando una catástrofe natural nos aflija. Si vemos atrás en el tiempo, necesariamente concluiremos que ni los préstamos ni los programas de ayuda han favorecido nuestro desarrollo. El ya inmutable atraso en los tres países constituye avasalladora evidencia.

La vicepresidente Harris declaró: Nuestro trabajo en el Triángulo del Norte es de vital importancia, para Estados Unidos y la región. Hay que glosar el lenguaje diplomático empleado por ella. La importancia del TNdeCA, para Estados Unidos tiene como componente principal evitar el flujo de migrantes. Incluso el narcotráfico que pasa por la región les preocupa un poco menos. Quienes piensan que a Jacobson, González y Zúñiga les interesa arreglar nuestros problemas con la corrupción, el narcotráfico interno, la pobreza o la criminalidad, se equivocan. Su misión principal es detener la migración hacia ciudades norteamericanas.

Buscan que los migrantes sean detenidos antes de salir de su país de origen. Que no lleguen a México ya que eso aumenta el riesgo para ellos. Quieren alejar el problema en sus fronteras, que la contención suceda en territorio guatemalteco y no en suelo norteamericano. Que sean nuestros policías y soldados quienes se llenen de oprobio dando bastonazos a los migrantes, como sucedió a principios de año. Que no les toque a ellos, otra vez, enjaular a los niños. Deben evitar la crítica de la prensa y el daño que eso causa a la imagen de su gobierno.

Vienen a forzarnos a duplicar recursos y esfuerzos para mantener y aumentar una ya costosa y cruenta lucha contra el tráfico de estupefacientes. Pero ellos no harán esfuerzo equivalente para reducir su consumo en las ciudades norteamericanas. Vienen a asegurar que sean nuestros agentes, no los suyos, quienes mueran en acciones contra el narcotráfico.

Estados Unidos, a lo sumo utilizará a su Embajada para decir a los fiscales generales lo que deben hacer. Pero ellos, los fiscales, saben mejor que nadie las acciones que deben tomar. Los EUA pedirán la extradición de quienes acusen –muchas veces con razón— de delinquir en contra de los intereses de su país. Al tiempo, seguirán ignorando nuestras iguales solicitudes.

La vicepresidente Harris también declaró: …Hoy, reuní a expertos para discutir las causas fundamentales de la migración, establecer asociaciones a largo plazo y construir un futuro más esperanzador para las personas en sus propias comunidades.

No es necesario convocar a expertos para entender porqué la gente busca llegar a Estados Unidos. En julio próximo el salario mínimo en California subirá a US$15 la hora. Los migrantes, como trabajadores ilegales esperan cobrar cerca de US$ 8. Aquí, los trabajadores formales cobran US$ 2 por hora y los informales (la mayoría de migrantes) solo consiguen US$ 1, a veces menos, por hora. La gente migra porque al hacerlo su trabajo es remunerado hasta ocho veces mejor.

Tampoco es necesario ser experto para entender por qué las familias y empresas estadounidenses contratan a trabajadores ilegales del TNdeCA, exponiéndose a litigios, multas e incluso cierre de actividades. Lo hacen porque los migrantes aceptan los trabajos más duros, trabajan muchas horas, aprenden pronto, no se sindicalizan ni causan problemas y, principalmente, porque aceptan salarios menores y no exigen prestaciones.

Esas empresas querrían instalarse en los países del TNdeCA y pagar aquí salarios menores que en Estados Unidos y exportar su producción a ese país sin mayores trámites, requisitos e impuestos. Así, en vez de que los trabajadores migren a las fábricas, estas vendrían a ellos. Pero no se trata de encontrar soluciones simples y viables. Los expertos de la vicepresidente Harris harán muchas gráficas y ecuaciones buscando justificar conclusiones diferentes. Se trata de sustentar un discurso político fuerte, donde el gobierno muestre ante sus ciudadanos lo generoso que su superioridad le permite ser.

¿Contamos con alguna fortaleza para negociar? ¡Sí!, varias: a) Podemos regresar a honrar la libre movilización de personas con mínimo trámite fronterizo. b) Podemos denegar las solicitudes de extradición que concedemos inclinando la cabeza. c) Podemos buscar una mayor apertura comercial con países asiáticos. d) Podemos suspender nuestra servil ayuda gratuita para contener el narcotráfico. ¿Acaso debe seguir siendo una prioridad nacional de los países del TNdeCA evitar que entre cocaína a Estados Unidos? ¿Debemos seguir aceptando ser regañados constantemente por no hacer suficiente esfuerzo? ¿Es sensato que nos sintamos gloriosos al incautar un cargamento? También podemos… Hay muchos recursos a nuestro alcance.

¿Qué hay que hacer? En primer lugar, entender que no debemos actuar por separado, es imperativo hacerlo unidos. Los presidentes de los tres países deben identificar ciudadanos con las más altas credenciales académicas, de servicio a la comunidad, honrados, rectos, inteligentes… En cuanto a la libertad, la dignidad nacional y la soberanía de nuestros países ellos deben ser duros, recios, intransigentes, inflexibles. Estos ciudadanos, uno o dos por país, convertidos en comendadores, deben reunirse, discutir y analizar la situación que nos presenta el congreso y el gobierno de Estados Unidos y presentar recomendaciones a los presidentes para que estos actúen de forma conjunta, coordinada y dentro de un plan con estrategias, metas, puntos de evaluación… Los gobiernos deben actuar inmediatamente en seleccionar y nombrar a sus comendadores.

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