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Ambiente, cambio climático y crisis social

Nueva Sociedad

En todos los países los fenómenos ambientales y sus efectos han adquirido estatura de crisis social con diferentes grados de desarrollo. En los países que cuentan con importantes cantidades de recursos naturales, les es más fácil hacer frente a esta problemática, sus periodos de sequía no son tan prolongados comparado con los países en los que estos recursos han sido explotados sin ningún criterio conservacionista. Guatemala ha sido calificada como un país de altísima deforestación destinada al consumo de la leña. La inexistencia de una cultura ambientalista, se expresa fundamentalmente en la deforestación acelerada sin reforestación sistemática. La deforestación ha llegado a provocar en los últimos años una alteración de las estaciones. Provocando un reducción y alteración del periodo y de la cantidad de lluvias. Una de sus manifestaciones es la reducción de alimentos y una menor producción de granos básicos, maíz y frijol, que es la base de la dieta popular. Lo que hace que la cantidad de alimentación disminuya y la desnutrición de la población pobre rural aumente, provocando, hambre y en muchos casos la muerte infantil.

La formación del capital humano -concepto utilizado sobre la formación de los países respecto a la salud y educación de su población para realizar tareas técnicas y complejas en la sociedad cuando se es adulto-. Es resultado de la naturaleza del Estado y de políticas públicas Estatales específicas que en algunos casos es apoyado por la empresa privada. Es el proceso que tiene por objetivo hacer de su población personas alimentadas y formadas adecuadamente. Una población saludable, libre de la desnutrición y actualmente del Covid 19. Bien nutrida y educada, capaz de llevar a cabo las tareas de fondo para la reproducción, estabilización y avance de la sociedad. Así definido estas metas son cada vez más exiguas en Guatemala. La inteligencia social se ve debilitada y el progreso social público es cada vez más débil, lo que califica a este país como una sociedad de bajo desarrollo al dejar a gran parte de la población joven sin ninguna posibilidad de formación por la mala calidad escolar. Con un uso intenso y dependencia de los recursos naturales lo hace más vulnerable de los fenómenos ambientales. Lo que acrecienta la crisis social permanentemente.

Enfrentar esta grave problemática exige muchas respuestas de manera inmediata. Una de ellas es la participación y construcción de amplios sectores de la población en proyectos educativos- ambientales y en políticas públicas sostenibles que hagan frente a la deforestación, responsable de los terribles efectos. Este fenómeno es el que más está afectando a la población rural, en especial a la que produce pequeñas cantidades para el autoconsumo y venta de una reducida parte. La población escolar debe involucrarse en la búsqueda de soluciones como sembrar árboles en periodos alternativos a los ciclos de lluvia actuales. Los estudiantes tienen que integrar capacidad crítica y potencialidad activa y reflexiva para superar las diferentes manifestaciones de la destrucción de los recursos naturales, pues un país como Guatemala basa su desarrollo socio económico en los recursos naturales.

La deforestación es la causa más cercana a la crisis social. Dentro del contexto cultural y nacional, la disminución de las lluvias y la reducción de la cantidad de granos básicos – maíz y frijol-, como parte del cambio climático, afecta de manera directa a toda la población, en especial a la infantil con problemas como poca cantidad de agua pura para tomar, desnutrición infantil y disminución de la cantidad de alimentos, al ser disminuido su caudal productivo por la escasez de lluvias y la sequía que cada año tiene más presencia en este país. Es el peor de los escenarios el que se está presentando aquí y en parte del Triangulo norte de la región centroamericana.

Para la escuelas es importante fomentar la lectura de los estudiantes sobre el cambio climático y las posibilidades de solución y de manera paralela, su involucramiento en prácticas específicas como son los programas educativos para la concientización de acciones permanentes y sostenibles sobre la deforestación, para la recuperación del caudal del agua y mejora de las cantidades de  este recurso natural.  La reforestación de extensas áreas aumenta la cantidad de lluvias y corrige sus periodos y su caudal. Y las huertas familiares y escolares son tres posibilidades concretas que pueden ayudar a mejorar y a resolver la producción y el cambio climático; y en las que la población escolar puede participar efectivamente en la ejecución y coordinación con las políticas ambientales del gobierno.

Realizar lecturas y discusiones escolares sobre el significado y definición de conceptos como sostenibilidad en proyectos que implementan un ambiente climático sano. Uso de textos de autores guatemaltecos como por ejemplo “El agua salva” (2009) (MARN-USAC-FINEANS). Seleccionar nuevas especies de granos más resistentes, cambio de periodos de siembra de enero a marzo, efectivas políticas de reforestación con especies originales de las regiones, entre otros. Para esto el Estado debe dar información y apoyo tecnológico con paquetes productivos, y, apoyar la búsqueda nuevas formas de intercambio, en lugar de la compra – venta, por ejemplo. 

La UNESCO en el libro “Replantear la Educación ¿Hacia un bien común mundial? en el año 2015, afirmó que la adaptación al cambio climático implica, reducir la vulnerabilidad social y resistir a sus efectos. A la educación le corresponde un papel capital con miras a crear una mayor conciencia y favorecer el cambio de comportamientos, tanto para atenuar el cambio climático, como para adaptarse a él. Hay que trasmitir a las generaciones actuales y futuras el conocimiento, las habilidades y los comportamientos necesarios para adaptar la vida y la subsistencia a las realidades ecológicas, sociales y económicas a un medio cambiante.

Según este texto de la UNESCO, la educación tiene un papel fundamental para favorecer y facilitar el cambio de uso de fuentes tradicionales por fuentes alternativas de energías renovables para desechar el carbón, la madera y la leña; y con ello apoyar la reforestación y rechazar la deforestación, base de estas prácticas tradicionales. Por lo que es necesario fomentar y lograr un cambio de mentalidad en todas las personas para obtener los cambios necesarios que hagan posible llevar a la sostenibilidad ambiental que urge en este país.

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