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Guatemala rebasa a la imaginación

Barataria

Si las cosas que yo destruí, las mismas vuelvo a edificar soy un transgresor.
San Pablo

En la actualidad Guatemala es un escenario en el cual cada día surgen noticias que nos sorprenden.  Las notas periodísticas y de redes sociales arden sobre aspectos de la vida nacional que nos dejan hasta perplejos de la singularidad con la cual se producen.  Sin embargo, en la semana recién pasada se dio la noticia de la captura del ex Superintendente de Administración Tributaria, el señor Solorzano Foppa por irregularidades surgidas de la pretensión de inscribir un partido político.  Al margen de las consideraciones de tipo penal que se tengan sobre el caso, lo importante es la singularidad con que se trató la noticia y se sigue tratando en diferentes medios de comunicación y redes.  Llamó mucho la atención de que algunos consideraron exagerado ordenar una captura de una persona que, al parecer con citarle al Juzgado hubiere concurrido sin necesidad que lo interceptaran en vestimenta deportiva como si fuera un vil delincuente.  Otros han hablado de la necesidad de considerar la prisión preventiva que dispone días y días para una primera declaración cuando debía citársele a la persona y con ello no pasara ni una noche en prisión.  Algunos más han hablado del hacinamiento en los centros penales del país, porque a los sindicados en este caso no se les podía ubicar en ningún lugar en Matamoros, porque ya no hay espacio.  Y también hubo quienes alzaron la voz, porque los presuntos sindicados fueron extorsionados en la cárcel para que pagaran una considerable cantidad de dinero a efecto de que no fueran vulnerados en alguna manera.

Todos estos aspectos son legítimos, discutir sobre la necesidad de citar a las personas antes de ordenar la captura con un grande despliegue de seguridad es algo que se ha realizado desde hace varios años, sin embargo en tiempos de la CICIG era un circo mediatico que se realizaba y muchos gozaron con ver a personas ser llevadas con un gran despliegue de seguridad incluso recientemente lo sucedido con el Juez Moto, con un gran despliegue de seguridad que se dio a efecto de que no llegara tomar posesión de su judicatura es una vergüenza para este sistema.  Lo de la prisión preventiva, y la forma en que los jueces juegan literalmente con la vida de las personas enviándoles a prisión por tiempo indefinido, sin condena o esperando un juicio que nunca llega, es algo que da vergüenza en un país que pretende mejorar un sistema judicial, pero en aquellos tiempos hace algunos años eso era algo que alegraba a ciertos grupos, porque les parecía que “los malos y corruptos” estaban en prisión e ilusamente creyeron que el país iba a mejorar, al ver la situación actual únicamente podemos pensar que salieron unos corruptos y los que estaban calentando en el banquillo entraron a hacer su partido. 

Del hacinamiento en las cárceles y las extorsiones que se dan allí dentro ni hablar.  Esta misma semana se dio un caso en la prisión de Cantel digno de las películas de ficción.  Sin embargo todas estas cosas, que a unos grupos no les daba importancia, incluyendo al Procurador de Derechos Humanos que nunca se acercó a un reo recluido en Mariscal Zavala, Matamoros, Preventivo de la Zona 18 y otras cárceles a verificar si lo estaban extorsionando, ahora si corrió para ver que uno de sus amigos estaba en problemas.  Naturalmente, esto indica el nivel de interés que se tienen sobre estas cosas.

Al final, lo que queda de esas noticias es que, en Guatemala no hay un pacto de corruptos como suele decirse, sino que en realidad hay pactos de corruptos, que en tanto tienen el poder no les importa violar los derechos humanos, defender los abusos de poder de jueces, magistrados y de los cuerpos de seguridad; pero que una vez perdido el poder entonces alzan la voz a los cuatro vientos porque se sienten desplazados y vulnerados.  Muchos de los abusos que hoy muchos grupos condenan fueron los mismos que hace unos años se realizaban a ciencia y paciencia de ellos y con esto la legitimidad de sus reclamos se pierden en el tiempo en que alabaron estos abusos como la forma en que había que atacar la corrupción.  Con toda certeza no estamos a favor de la corrupción, los corruptos deben de pagar cual vampiros le han chupado la sangre al pueblo de Guatemala, pero no podemos alabar que los abusos cometidos sean algo loable, sino que debemos de buscar la senda de la justicia y el respeto al Estado de Derecho.  Hoy muchos se rasgan las vestiduras de las resoluciones recientes de la Corte de Constitucionalidad, pero las alabaron cuando la anterior Magistratura emitía resoluciones sacadas de la manga sin sustento legal y con ello menoscabó el Estado de Derecho.  Ojalá, que los últimos acontecimientos nos sirvan para buscar que el Estado de Derecho se consolide sin alabar y promover las sendas violaciones a la ley y abuso de derecho del cual estamos hartos.

Como colofón, podemos pensar en las palabras de San Pablo “ si las cosas que yo destruí, las mismas quiero edificar soy un transgresor”.  No podemos querer construir un Estado De Derecho destruyendo la institucionalidad y permitiendo y alabando los abusos de poder y abusos de derecho porque al final, a los años nos pueden pasar factura y sería impensable evitar pagarla.  Los abusos y el menoscabo al Estado de Derecho causado desde hace varios años y que tuvieron como complices idóneos a una serie de organizaciones, grupos y personas que alabaron estas formas de abuso, según decían para combatir la corrupción, destruyó un Estado que ahora pretenden construir nuevamente…. ¿Son transgresores?

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