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La Corte de Constitucionalidad: Paraíso o infierno

Desde Mi Trinchera

Muchos la mencionan y opinan sobre ella, muchos hasta se atreven a proponer cambios radicales en la misma, y esos muchos, podría jurar, desconocen su contenido e importancia, simplemente porque nunca la han leído, lo que hablan o escriben al respecto es un disco rayado, que repiten como loritos o simios amaestrados, por personajes “vivitos y perversos”, muchos la mencionan pero pocos conocen a conciencia, sobre la realidad de nuestra Constitución Política de la República de Guatemala.

Es tan fácil llevar a nuestra instituciones, al nivel de infierno de satanás, solo hace falta colocar a funcionarios que ejerzan su trabajo, como verdaderos demonios al servicio del mal, siendo lacayos, de humanos políticamente poderosos e influyentes, pero cobardes y despreciables, que las utilizan para logar sus oscuros propósitos, entre ellos la creación de poderes paralelos, para consolidar su poder político y engordar sus cuentas monetarias, con el dinero sucio, pagado por sus “favores”.  Así precisamente de esta manera funciono la pasada magistratura de la Corte de Constitucionalidad, de la mano de la delincuente Gloria Patricia Porras Escobar, al lado José Francisco De Mata Vela y Boanerje Mejía Orellana, quienes acumularon una marimba de delitos al resolver a su antojo, violando la Constitución de una forma vil y descarada, volviendo la CC en una “lámpara mágica”, para favorecer a esa estructura que ha atentado en infinidad de oportunidades contra el Legitimo Estado de Derecho, violando la independencia de los Poderes Legítimos de Estado, que ha propiciado el desempleo, la persecución penal selectiva y política, además haciendo quebrar empresas internacionales, obligando que abandonen sus operaciones en suelo nacional. La Corte de Constitucionalidad fue elevada estratégicamente al grado de “Poder Supremo”, donde fueron favorecidos ilegalmente, entes como el Ministerio Público al mando de la prófuga de la justicia Thelma Aldana, junto a la FECI, la Ex CICIG, algunos magistrados de la Corte Suprema de Justicia, jueces de los inconstitucionales juzgados de mayor riesgo, Procuraduría de los Derechos Humanos (que resulta ser el “bufete jurídico y operador político preferido, para gestionar amparos exprés, espurios e ilegales, ante cualquier amenaza a su oscura estructura de poder”), diputados de bancadas de izquierda en el Congreso de la República, miembros de la falsa “sociedad civil”, representados por una Helen Mack, que con su sequito de abogados del diablo, encabezados por el nefasto Alfonso Carrillo Marroquín, al que ya le pesan denuncias penales en su contra, al haber presentado recursos con anomalías, que pueden resultar constitutivos de delito; por medio de acciones “ilegalmente legales”, esta estructura paralela de poder, que aun continua vigente y en estado operativo, lograron hundir al país en un caos legal y jurídico, por lo cual el Ministerio Público está en la posición obligatoria, de investigar a la misma y a cada uno de quienes la integran. El descaro en sus actos delictivos, llego a su clímax máximo, en el tiempo del gobierno del Presidente Jimmy Morales, donde la Corte de Constitucionalidad de Guatemala, protegió al Comisionado de la CICIG, Iván Velásquez, un extranjero, que utilizo el poder de la mencionada comisión, para cometer delitos contra la seguridad de nuestro Estado, y contra de la integridad física, y los derechos humanos de muchos ciudadanos guatemaltecos, la Corte de Constitucionalidad, resolvió ilegalmente a favor de Iván Velásquez, pasando por encima de las facultades constitucionales que le otorga en exclusiva al Poder Ejecutivo, en materia de relaciones diplomáticas e internacionales; además usurpo las facultades del Poder Legislativo, al anular y resolver actos puramente legislativos, que en competencia constitucional corresponden en exclusiva a ese alto organismo del Estado. Estos son apenas algunas de las ilegalidades de la Corte de Constitucionalidad, que hoy hemos dejado gracias a Dios en el pasado, pero que cada uno de sus ex magistrados, empezando por Gloria Porras tendrán que responder ante la justicia en el presente, o en un futuro inmediato, sin importar que salgan huyendo como ratas, pidiendo el auxilio de la vicepresidente demócrata de los Estados Unidos de Norte América, que en una afrenta clara al respeto de nuestra Guatemala, violando los tratados y convenios internacionales en materia de relaciones internacionales y respeto entre las naciones, burlándose de nuestros derechos como país libre y dando un escupitajo a nuestra justicia, al proteger a miembros de esta estructura ilegal, como Thelma Aldana , Gloria Porras y Claudia Paz y Paz.

Y así, el pasado lunes 31 de mayo de 2021,  se celebró el “Día de la Constitución Política de Guatemala”, pero con otros aires y expectativas que en años pasados, esta vez, nuestra Constitución y el pueblo, la celebran bajo la integración de una nueva Corte de Constitucionalidad, una que después de permanecer cooptada durante 10 años por una estructura criminal, nos muestra una luz al final del camino, y no porque cambie de un poder ilegal para favorecer a otro, como algunos activistas políticos con agenda propia, intentan hacer creer a la opinión pública, por medio de la mentira, la información retorcida, que con la ayuda de algunos medios de comunicación tradicionales y redes sociales, bombardean al ciudadano común y corriente, que desconoce del tema por falta de interés, sin importarle el papel protagónico de la Corte de Constitucionalidad, como el pilar que sostiene nuestro Estado de Derecho, al constituirse como un tribunal permanente de jurisdicción privativa, cuya función esencial es la defensa del orden constitucional, nuca, jamás, como otro poder más del Estado y mucho menos un Supra poder por encima de ellos. Ahora la esperanza de toda Guatemala, radica en que, los nuevos magistrados que integran nuestra Corte de Constitucionalidad, cumplan sus funciones y que el mandato constitucional, sea ejercido en su totalidad, conforme al derecho, de forma objetiva e imparcial, en respeto y estricto cumplimiento a cada uno de los artículos que integran nuestra carta magna. Sin temor a equivocarme, podemos estar convencidos, que esta nueva magistratura, está resultando ser, una máscara de oxígeno para nuestra patria, ya que está tratando de dejar atrás las temibles prácticas de terror jurídico, que utilizo en los últimos dos periodos, para resolver a favor y alrededor, de personajes políticos  oscuros, cuyos intereses económicos e ideológicos fueron y han sido saciados , con resoluciones ilegales, violatorias a nuestra Constitución, de esa manera destruyendo la institucionalidad del país, y nuestra dignidad como república libre y soberana.

La Corte de Constitucionalidad actual, encabezada por el Doctor Roberto Molina Barreto, un profesional del derecho, con experiencia y capacidad constitucional comprobada, ya ha dado muestras de su compromiso con la nación y no con grupos específicos, el resolver en definitiva y conforme a derecho, por ejemplo, la ley de Ongs, para que sean fiscalizadas todas ellas, y sepa el guatemalteco a donde va a parar y en que están siendo utilizados millones de dólares que entran a Guatemala desde el extranjero y que en algunos casos han sido utilizados para financiar actividades terroristas y golpistas que atentan contra la seguridad nacional, es un gran paso construir la paz constitucional tan ansiada por todos.

Los guatemaltecos tenemos que tener presente, que las amenazas siguen latentes, que las nefastas intenciones de reformar nuestra Constitución Política continúan, reformas que van en contra de la República, de nuestras leyes, de nuestros principios, costumbres y creencias, pero con la diferencia que podemos contar hoy por hoy, con una Corte de Constitucionalidad liberada de las garras de una ideología caduca y del “verdadero Pacto de Corruptos”.

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