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La gratitud es una actitud maravillosa de vida

Desde La Ventana De Mi Alma

Querida tía Bertha:
Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que tuve la dicha de verte, recuerdo que llegaste con muchos detalles para nosotros; ahora que no estás, siento un gran vacío en mi corazón, y es, el no haberte dicho cuánto agradezco todo lo que con tanto amor compartiste con nosotros, estoy segura de que te hubiera hecho muy feliz el haberte podido abrazar y decirte lo especial que eras para nuestras vidas. En este tiempo, aunque no estés, aún tengo mucho que agradecerte, eres un recuerdo imperecedero en la memoria de mi corazón, lo grandiosa que eras, tus actos de bondad iluminaban nuestras vidas y más que todo, la vida de mi madre que tanto te amó, y que siempre te recordaba con amor y gratitud. Desde este rinconcito del mundo, hasta tu infinito lugar en el cielo, te envío el más profundo abrazo de gratitud y amor
.
(Extraído de mi libro inédito, Una carta interminable al Dios de mi vida)

Sin duda alguna la gratitud es una actitud maravillosa de vida.

Muchas veces estamos tan absorbidos por nuestros desafíos cotidianos, que no nos paramos un momento a valorar lo que otros hacen por nosotros, sin embargo, quienes reciben estos gestos de gratitud, tienden a vivir un gran momento de euforia, porque perciben la calidez humana de quien demuestra su afecto. No sé si Ustedes, queridos lectores, les pase lo mismo que a mí, pero yo si creo que la gratitud es una fuerza inmensamente poderosa que nos abre los portones de la felicidad, la cual podemos expandir y mas aún crear relaciones de amor, pero… ¿Tenemos una predisposición innata a la gratitud o es algo que necesitamos aprender deliberadamente?

El maravilloso acto de respirar es de por sí el mayor motivo para vivir con gratitud. Una vez que lo reconocemos, la gratitud se incorpora espontáneamente en nuestro caminar por la vida y nos permite ver los obstáculos como parte de nuestra evolución. La manera en que vivimos los obstáculos puede hacernos perder conciencia de ello. Es sencillo agradecer las cosas buenas que nos pasan, pero ¿qué sucede cuando aquello que tanto anhelamos no se da? ¿Será que podemos dar gracias de una manera espontánea también por los momentos difíciles?

Piensa por un instante en ese evento que colapsó tu fe y tu capacidad de resolver un problema tú solo, cuando los obstáculos estaban en su máximo punto de ebullición, y los temores te tenían atascado.  Precisamente, ese es un buen momento para estar agradecidos. Porque nos ayuda a ver la situación de una forma que puede disminuir el pánico y a abrir el pensamiento a nuevas soluciones.

La gratitud pone las situaciones en perspectiva. Cuando agradecemos por lo bueno, y por lo aparentemente malo, se abre una puerta que nos conducirá a entender que todo, absolutamente todo, es parte fundamental de nuestro crecimiento en este complejo mundo, donde nos cuesta crear espacios para valores tan profundos, como lo es, la gratitud.

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