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Kamala, con las manos vacías

Sueños…

Antes de que el mundo se derrumbara, y la raza humana se cuestionará la necesidad de su presencia en el planeta. La superpotencia que dominó el siglo XX muestra signos de agotamiento.

El siglo XXI no deja de sorprendernos. La gran crisis financiera de los años 2008-2009 desmanteló los sistemas productivos del mundo, dejando claro que todo el sistema depende de las ganancias garantizadas al sector financiero nacional y mundial. Salió herida de muerte la madre de las ciencias sociales: la economía. Quedó claro que todos los libros de micro y macro son literatura de segunda para entretenimiento académico. Quedó claro que el sistema económico es un tramado organizado a través de la deuda pública, el comercio internacional y las empresas transnacionales líderes (tecnología, milicia, finanzas).

En este contexto, la pequeña franja de tierra americana, conocida como Mesoamérica viene cobrando una importancia espeluznante. Europa y Estados Unidos lanzan a la palestra a sus más potentes dirigentes, para tratar de comprender el por qué del fracaso social y ambiental de la región y por dónde se podría plantear el inicio de la solución de los problemas.

Primero arribó Tony Blinken, flamante Secretario de Estado, quién buscó diseñar unas líneas para la integración centroamericana; luego arribó la poderosa Vicepresidenta del imperio del norte, acompañada con unas potentes llamadas a la acción para la reforma estatal del triángulo del norte. En seguida, Europa movió ficha, envió a su caballo lechuguero para generar líneas de entendimiento para avanzar en el viejo y sin futuro plan de la integración. Proyecto que no cala en 9 países que cada día están más alejados entre sí. Finalmente, aterrizará la secretaria de “ayuda” (Usaid) exterior con el fin de evaluar el destino de los dólares de ayuda enviados en la última década.

Algunos creen que Kamala y su séquito regresaron con las manos vacías. Que se reunieron con los responsables de siempre del atraso y miseria de esta región. Cámaras empresariales de señores feudales que pagan salarios de pobreza, dirigentes intelectuales y de Estado que mantienen las enormes brechas de pobreza; iglesias que ya no pueden contener la decepción de las muchedumbres y poderosos grupos armados que disfrutan de la opresión.

Pero están equivocados los que piensan en el fracaso. Algo pasa en Centroamérica y sus migrantes para ser uno de los riesgos más potentes para el debilitamiento del imperio hegemónico del siglo XX. Los estrategas de Estados Unidos están conscientes y preparan una agenda de intervención, primero velada y sí no da resultada de abierta intervención en la región. Nicaragua es el eslabón débil, la dictadura sandino-somocista se prepara para ser el centro de un ataque. Haciendo una caricatura de Lenin crearon una ley de defensa de la autodeterminación. Esa ley dice, cualquiera que intente criticar al ungido régimen de Daniel Ortega, o que ni siquiera pretenda presentarse como candidato opositor en las próximas elecciones, es un traidor a la patria y deberá ser encarcelado inmediatamente.

¿Qué significa lo anterior? Qué si no funcionan las reformas para generar empleo y estabilidad en la región, una intervención directa tiene su justificación en las torpezas de Ortega.

¿Qué sigue en la agenda del gobierno Biden?

“En su función de supervisar los esfuerzos en El Salvador, Guatemala y Honduras (el “Triángulo del Norte”), y con México, (Cuadrilatero del norte), la vicepresidenta Kamala Harris anunció un llamado a la acción para que las empresas de negocios y sociales asuman nuevos e importantes compromisos para ayudar a enviar una señal de esperanza para los habitantes de la región y abordar de manera sostenible las causas fundamentales de la migración promoviendo las oportunidades económicas.” Es decir, nada. Las empresas de negocios y sociales están acostumbrados a la paga de salarios de supervivencia, mantenimiento de la desnutrición, el hambre y la pobreza. Para realizar un cambio el primer paso es la reforma agraria, es decir, liquidar los latifundios, promover la pequeña y la mediana empresa en la región, la elevación de salarios mínimos y el gasto del 15% del PIB en educación primaria y secundaria. Es decir, primero sería derrocado Biden que generarse semejante transformación sin fundamento.

Las palabras de Kamala son: “Nuestra estrategia integral para abordar las causas fundamentales de la migración implicará compromisos significativos de recursos del gobierno de los EE. UU. para apoyar el desarrollo a largo plazo de la región, incluidos los esfuerzos para fomentar las oportunidades económicas, fortalecer la gobernanza, combatir la corrupción y mejorar la seguridad.”

Recursos significativos no tiene el gobierno de Estados Unidos en la actualidad, con enormes gastos para mantener el consumo de sectores sin empleo en su país y con el déficit fiscal más elevado de la historia. El desarrollo a largo plazo en la región implica el fortalecimiento de un Estado democrático y pluralista; esfuerzos reales por proteger la naturaleza y la diversidad de las especies; un programa verdadero de sacar del analfabetismo, la desnutrición y discriminación a la mayoría; eliminar las líneas de corrupción a todos los niveles del Estado (funcionarios públicos, académicos, políticos, deportivos, etc.); lo que queda en pie es “mejorar” la seguridad, en eso se gastan los dólares de la Usaid. Llevan 27 años en ese gasto y cada vez el barco se hunde más.

¡Ojalá que Biden-Harris no se derrumben, que no pierdan el impulso y generen un nuevo proyecto en la región!

¡Un nuevo proyecto, sin embargo, necesita de nuevas fuerzas dirigentes en todo el istmo!

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