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El Bitcoin y El Salvador: Perspectivas

Evolución

Unos lo celebran y aplauden, otros lo ven con mucha cautela y recelo. El presidente salvadoreño forzó por medio de su aplanadora en la Asamblea Legislativa, a convertir a El Salvador en el primer país del mundo en adoptar la criptomoneda Bitcoin como moneda de curso legal. Ello básicamente significa que a partir de la entrada en vigencia de la ley, nadie en El Salvador puede rehusar recibir Bitcoin como medio de pago. Ofrezco algunas consideraciones sobre el tema.

El Salvador dolarizó su economía hace unos veinte años, lo que en buena parte ha significado estar sujetos a la relativa estabilidad monetaria del dólar, en comparación a los riesgos inherentes a los gobiernos y bancos centrales tropicales y los desastres inflacionarios que pueden llegar a provocar. Los simpatizantes de esta “nueva idea” de Bukele dirían que es un paso más en la misma dirección. Ello habría también que contrastarlo con la notoria volatilidad de Bitcoin cuyo precio, por ejemplo, el mes pasado tuvo una caída del 40% en un lapso de dos semanas.

Con su característico populismo, Bukele ha argumentado que la implementación del Bitcoin facilitará el envío de remesas a los salvadoreños, particularmente a los más pobres. Steve Hanke, destacado economista en temas monetarios, se pronunció sobre el tema indicando que lo que sostiene Bukele es una “gran mentira”, señalando que actualmente el envío de una remesa de $200 por los medios de transferencia convencionale cuesta entre un 0% y 4%, mientras que convertir Bitcoin en efectivo en El Salvador costaría alrededor de un 8%. Yo agrego que respecto de la funcionalidad de la criptomoneda para la población más pobre habría que tomar en cuenta el costo de las transacciones. Actualmente la tarifa por los servicios de billetera, de intermediación o de intercambio oscila alrededor de $3. Al precio actual de Bitcoin de alrededor de $39,000, una transacción de diez mil Satoshis, que serían casi $4, no tendría ningún sentido. (Un Satoshi es la unidad más pequeña de Bitcoin y equivale al 0.00000001). Forzar a las personas más pobres a recibir Bitcoin en pago, el cual después tendrán que usar o convertir, no parece ser tan buena idea. Lo mejor hubiera sido dar certeza en cuanto a permitir su uso, dejando a las partes convenir su uso de forma libre y voluntaria, como debe ser con cualquier moneda o medio de pago.

En cuanto a convertir a El Salvador en un centro atractivo para las inversiones, para algunos la idea puede sonar tentadora y beneficiosa para la economía del país. El carismático millennial, como buen político, ha prometido que no habrá impuestos sobre bienes raíces, ni sobre ganancias de capital en Bitcoin, así como residencia permanente para quienes inviertan al menos 3 Bitcoin, que son poco más o menos $120,000. Pregunto cuántos le creyeron los cantos de sirena en una tonalidad similar a Daniel Ortega y corrieron a Nicaragua. En un análisis sobre el tema publicado por Bloomberg precisamente se hace énfasis en el riesgo de gobernabilidad, de poca supervisión de potenciales transacciones anómalas y de corrupción que existe en El Salvador. Concuerdo y agrego que ello en buena parte se debe a la enorme concentración de poder que ostenta Bukele, evidenciada por su reciente cooptación de las cortes. Menciona, por ejemplo, que el Fondo Monetario Internacional está renuente a otorgarle un préstamo al gobierno salvadoreño que solicitó por $1,300 millones. A ello, yo agrego que la deuda pública en el salvador ronda los $25 mil millones, o alrededor del 97% de su Producto Interno Brutoun nivel ciertamente peligroso e irresponsable. Considerando que las políticas populistas de Bukele dependen del endeudamiento, el panorama no pinta nada bien, más aún si se sigue incrementando la deuda.

Bitcoin surgió como una alternativa del mercado precisamente para resguardarse de los efectos de las irresponsables políticas monetarias expansivas y de endeudamiento público, cuyo efecto invariable es la pérdida del valor de la moneda o inflación. Dado que los estados, con sus bancos centrales, se arrogaron el monopolio de la emisión monetaria y la manipulación de la moneda, Bitcoin surge como un mecanismo de resguardo de valor frente a los abusos de los gobiernos y las catástrofes que provocan, cumpliendo una función similar a la del oro, por decirlo de alguna manera. En ese sentido, es bienvenida la libertad de poder celebrar transacciones de forma voluntaria e irrestricta en cualquier moneda o por cualquier medio mutuamente convenido entre las partes, como también es indispensable la posibilidad de que cualquier persona pueda recurrir a estos mecanismos novedosos que provee el mercado, y que además son el futuro, para proteger el fruto de su esfuerzo. No obstante, dichas transacciones deben ser voluntarias, no forzadas. Quedará por verse todas las consecuencias que esta legislación pueda traer para El Salvador y el tiempo dirá si este experimento habrá resultado útil para el hermano país, como también develará los fines subyacentes y las verdaderas acciones que asuma Bukele, que al momento no son más que buenas intenciones, así como sus consecuencias reales.

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