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Centroamérica en su laberinto

Sueños…

El triángulo del norte es el nombre de una nueva nación. En el norte y en sur, ven al triángulo del norte como un conjunto de Estados fallidos que hay que reinventar. Estados Unidos, la Comunidad Europea, los países que dan ayuda y los migrantes que mandan sus remesas todos están interesados en superar el atraso de los tres países englobados en ese patético nombre de Triángulo del norte. El Triángulo del norte, y no solo ellos, el sur de México, Nicaragua, Costa Rica y Panamá también le quitan el sueño a cualquiera.

En el momento actual la prioridad es recuperar a estos países de una aguda contracción económica, con la preocupación adicional de retomar los problemas estructurales de hace 60 años. No es viable recuperar solamente el anterior ritmo de crecimiento. Ya que ese ritmo está agotado. La producción de grandes fincas basadas en el trabajo servil de masas con bajos salarios, sin ninguna educación y viviendo al límite de la pobreza ya no es posible mantenerlo.

El cambio tecnológico y el sueño de viajar en masa hacia el norte buscando un mejor futuro no pueden desdeñarse. Por la migración y el hambre, así como por el cambio tecnológico la fuerza laboral está decreciendo. Las fuentes de escape son el aumento de la productividad, la reforma agraria y el aumento del salario mínimo. Es decir, incorporar a la región a las cadenas de valor mundiales. Solamente Panamá y Costa Rica parecen preparadas para este salto. Gracias a la preocupación del gobierno de Estados Unidos, de los europeos y organismos internacionales, Centroamérica tiene la oportunidad de enfrentar sus problemas estructurales eternos: concentración de la tierra en pocas manos feudales, gasto excesivo en milicias innecesarias, cultura de la violencia y la discriminación, analfabetismo y desempleo.

El que crea que hay que invertir en fuerzas represivas está equivocado. Hay que invertir en educación, salud y pequeñas y medianas empresas, para formar una clase media amplia que le de soporte a la democracia.

En el momento actual solamente Costa Rica con un 3.5% y Panamá que está cerca, están libres de analfabetismo, lo que les permite elevar la calidad de sus recursos humanos preparándolos en ingenierías, informática e idiomas. Generando acceso a inversiones de alta tecnología y servicios a las grandes transnacionales. 

Los recursos externos de emergencia generados por el gobierno gringo tienen que ser direccionados hacia educación primaria y secundaria, especialmente técnica. Hacia salud para todos y generar emprendimientos amigables con el medio ambiente. Ya se anuncia que el presupuesto gringo para el 2022 hacia la región será de $833 millones, en ese presupuesto se afirma que la ayuda será para combatir las causas estructurales de la migración. Guatemala recibirá la mayor parte, cerca de $128 millones.

La administración actual de los Estados Unidos se ha propuesto redireccionar la estrategia de desarrollo del conjunto de los países centroamericanos, poniendo atención especial en tres de ellos, Guatemala, El Salvador y Honduras. La razón de este súbito interés del imperio es simple. Centroamérica se ha convertido en un gran problema para la seguridad nacional de la potente nación del norte. Primero, el aumento desmesurado de entradas de drogas, que superan la demanda de los consumidores gringos, y generan enormes masas de gente sin futuro, sin intereses nacionales y con abundantes ingresos de dinero y proclives a enfermedades devastadoras con celeridad.

Segundo, la entrada de capitales provenientes del lavado, que junto con el aumento de la oferta de dólares de la reserva federal vacían de valor a la moneda internacional y generan masas de dinero en el sistema financiero, que muestras índices de crecimiento espectaculares en el marco de un elevado desempleo, riesgos de inflación y debilitamiento de la capacidad productiva de ese país.

Tercero, la presión en las fronteras de masas famélicas de centroamericanos y de otras regiones, que generan presión sobre el empleo, la seguridad y la unidad nacional gringa.

La alerta cunde en los grupos dirigentes de Estados Unidos, que no tienen idea de qué hacer. Se agota la capacidad de respuesta social y económica, solamente queda la represión. Qué pasa en cada uno de los países de la región centroamericana. Que geográficamente está compuesta por 8 países, dos de clase media alta (Costa Rica y Panamá), cuatro de clase media baja (el sur de México, Belice, Guatemala y El Salvador); y dos de los pobres del mundo (Honduras y Nicaragua).

Combatir las causas estructurales de la migración he allí el dilema. ¿Se combatirá la concentración de la tierra en pocas manos?, ¿se invertirá en educación de calidad en primaria y secundaria, especialmente técnica?, ¿se alfabetizará al 95% de la población?, ¿se respetarán los derechos humanos?, ¿se elevará la expectativa de vida a 80 años para todos?, ¿se eliminará la corrupción?, ¿se perseguirá el lavado de dinero en los bancos de Estados Unidos?, podremos ser sociedades unidas, solidarias, equitativas… Son sueños, y los sueños… sueños son…

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