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Estos son días muy oscuros

Sueños…

Un fantasma recorre Centroamérica, el fantasma de la corrupción institucional organizada. Desde las zonas fronterizas de México con Centroamérica y Estados Unidos, pasando por el Triángulo del norte, y el resto del istmo hasta los orígenes en las selvas colombianas, el traslado de droga, el lavado de dólares y la migración masiva se han convertido en el nuevo sueño americano. Las enormes masas de dólares que acumulan estas fuerzas se apoderan de los funcionarios estatales y los ponen a su servicio. El pueblo pierde la confianza en las instituciones y el sistema económico-social imperante se tambalea.

Todas las fuerzas de la vieja región se han unido en santa cruzada para aliarse con este fantasma: instituciones del Estado, los poderes públicos, los grupos de presión, las cámaras empresariales, sindicatos, todos se rinden ante el nuevo poder del mundo. El gobierno de Estados Unidos, en sus variantes trompista o baideniana lanzan voces de alarma sin poder realizar acciones reales para detener esta pandemia.

¿Qué partido en el poder no ha sido motejado de corrupto por sus adversarios de oposición?

¿Qué representantes en el poder a su vez, no han lanzado, contra todos sus oponentes el epíteto de corruptos?

Las redes o líneas de corrupción han salido del armario, conscientes de su poder proclaman en la prensa que se reúnen en cines, restaurantes y hasta parqueos con las autoridades del gobierno y con los directores de instituciones para proveerlos de dinero, fiestas, agasajos, puestos para familiares y amistades partidarias. Es tal el cinismo, que en algunos casos las y los jueces y fiscales de la república duermen con el enemigo. Comparten proyectos y planes de futuro en cómodas almohadas matrimoniales.

¿Cuál será el futuro en estas circunstancias?, ¿qué futuro tienen los países que viven desde el golfo de Darién hasta el istmo de Tehuantepec?, bueno y un poco al norte y al sur, también.

Con la visita de Samantha Power, Administradora de USAID, se cerró toda una ronda de visitas de las máximas autoridades de la máxima potencia del mundo a una región invisibilizada. Cuantas esperanzas no se crearon con la llegada de Anthony Blinken, Secretario de Estado; de Kamala Harris, Vicepresidenta; Sánchez, el presidente español, que vino a mostrar que la independencia solo fue una mascarada; y por último la señora Power. En la región sonaba como un trueno: “¡Ya viene el cortejo! / ¡Ya viene el cortejo! / Ya se oyen los claros clarines. / La espada se anuncia con vivo reflejo;/ ya viene, oro y hierro, el cortejo de los paladines.” (R. Darío).

Que nos dijeron para resumir la ronda de paladines imperiales. El embajador William Popp se deshizo en frases sin sustento: “Un momento en que hay muchas oportunidades para buscar y desarrollar soluciones, oportunidades para generar empleo, oportunidades para fomentar alternativas a la migración, oportunidades para fortalecer instituciones importantes para el estado de derecho y como la vicepresidenta Harris mencionó la semana pasada, para generar esperanza.”

En su alocución la secretaria Power, también mencionó generalidades que alegran los oídos, con los mismos ofrecimientos de la Alianza para el progreso de hace más de 60 años. “Aquí, en la ciudad de Guatemala, he sostenido conversaciones sinceras con el presidente Giammattei y la fiscal general, Consuelo Porras, sobre la necesidad de dar prioridad a la lucha contra la corrupción y garantizar la independencia y la labor sin trabas de la FECI, la Fiscalía Especial Contra la Impunidad.”

En un arranque de inocencia, la funcionaria del imperio afirmó “…por la experiencia de este viaje, también me complace anunciar más de USD19 millones para fortalecer los esfuerzos contra la corrupción y promover el espíritu empresarial, el empleo y la inclusión, en particular para los jóvenes, las mujeres y los pueblos indígenas.” Es un verdadero ofrecimiento de multiplicar los panes. Imagínense, los $19 millones se utilizarán así “12 millones en asistencia técnica para mejorar el sistema de gestión financiera de Guatemala y apoyar a la Sociedad Civil Guatemalteca para aumentar la transparencia fiscal y la supervisión pública a nivel nacional.” Cualquiera se queda sin respirar con la siguiente promesa “…5 millones para permitir a las universidades y facultades latinoamericanas a fomentar de manera auto sostenible el empleo para los jóvenes, el espíritu empresarial y la innovación.”

Todo se redujo a dos proyectos de marketing, la iniciativa de Innovación para el Desarrollo Empresarial de Guatemala en donde, según el sueño de Power el gobierno USA aportará 7 millones y el sector empresarial conservador de Guatemala 33. Y esa será la solución para el analfabetismo más alto de Centroamérica, el desempleo desencadenado, los bajos salarios y la opresión semi-esclavista, que son las fuentes de la elevada migración. Y el otro proyecto es digno de un vodevil, “…la otra iniciativa que tuve el privilegio de lanzar es muy conmovedora constituye un programa de comadronas profesionales.”

En conclusión, lo mismo de siempre, promesas y gastos en seguridad. En su discurso final Samantha Power, nos dejó claro el panorama. “¡Estos son días muy oscuros!”.

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