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Bayardo amigo

Antropos

Han pasado los días de aquel instante en el que se nos fue de esta vida, el maestro Bayardo Mejía. Pasan los minutos y es hasta hoy, bajo un sol que mete su brillo entre las verdes hojas de los árboles que están frente a mis ojos, que me animo a escribir con dolor estas líneas.

Recién platiqué con el poeta chiquimulteco Carlos Interiano, recordando aquellos momentos que conversábamos en la oficina de la Dirección General de Docencia de la USAC, de la cual fui por un período corto su director, con el novelista Mario Roberto Morales, Bayardo Mejía, a veces Mynor Franco, dilecto amigo y asesor jurídico por esos tiempos. Con una tasa de café y unos pastelitos, la conversa giraba en torno a libros, detalles de nuestras vidas personales, de proyectos, de la vida universitaria y nacional y de cuando en cuando elaborábamos documentos de manera conjunta.

Ese acto, era una manera de hacer universidad, como lo hicieron los grandes referentes académicos y morales: Rafael Piedra Santa, Romeo Imery, Saul Osorio, Rafael Cuevas del Cid, Mario Aníbal González, Leonel Mendez, Roberto Díaz Castillo, Severo Martínez, Carlos Martínez Durán, Mario López Larrave, Carlos González Orellana, Luz Méndez de la Vega, Margarita Carrera, José Mata Gavidia, Rigoberto Juárez Paz, Carlos Guzmán Böckler, Rene Poitevin, Julio Ponce, Ricardo Antillón Mata, Jorge Antillón, Ernesto Carrillo, Carlos Enrique Pomés, Otto Menéndez, Carlos López Acevedo, Roberto Aycinena, Carlos Haeussler Uribio, Luis Emilio Beltranena, Carlos Cabrera, Bernardo Morales y muchos honorables docentes e investigadores, quienes a través de la palabra y el compromiso con los hechos,  hicieron una USAC vigorosa y respetada por la ciudadanía.

De ellos platicamos muchas veces. Examinamos su obra y anécdotas de sus vidas. Esas tertulias en la Dirección de Docencia, nos daba vida y compromiso por una mejor sociedad. Al final desembocábamos necesariamente en el tema educativo, de ahí que surgieron ideas como crear una política de calidad educativa, o bien la de una instancia pedagógica de educación a distancia en entornos virtuales y de manera comprometida, el maestro Bayardo proponía la homologación académica en la universidad y el fortalecimiento del programa de Formación Inicial Docente, del cuál fue su coordinador.

Por cierto, otra idea, fue escribir dos textos, uno de Lenguaje y otro de Matemáticas. El primero bajo responsabilidad de Morales y el otro, de Bayardo. La idea partió de la obviedad del fracaso en estas dos materias del estudiantado guatemalteco. Pero no sólo fue escribir un libro didáctico, sino grabarlo para que el mismo fuera visto y escuchado por los alumnos de todo el país. Esta proeza académica se logró. La queja que hoy hacemos, es que no se universalizó para todos los jóvenes, sino se dejó en exclusividad de la USAC, como si esta institución no fuera financiada con los recursos del pueblo. Sólo espero que alguna autoridad de el brinco para servir a la sociedad.

Otras ideas surgieron para crear el espacio de la educación a distancia en entornos virtuales, que nació en el seno de nuestras reuniones, encargando al Doctor Carlos Interiano el diseño y articulación de un grupo de trabajo. Quedó sobre el tapete, el primer documento para ampliar y solidificar el Programa Académico Preparatorio, PAP, del cual los estudiantes plantearon cambios como reclamo institucional. Pensamos a su vez, colectivamente, la necesidad de crear una política de calidad que se le encargo al Doctor Roberto Morales para conducirla junto con varios académicos.

No podría faltar, en una Dirección de Docencia, y con un grupo de académicos de gran trayectoria, la selección de libros para crear un ambiente de debate intelectual. En ese año y medio logramos la edición de casi dos decenas de obras que circularon por todo el campus universitario. Destaco la edición del libro JUAN JOSE AREVALO: FILÓSOFO, EDUCADOR Y ESTADISTA. También el libro PENSAMIENTO UNIVERSITARIO CONTEMPORANEO; DIVERSAS VERSIONES SOBRE EL FUTURO DE LA REALIDAD NACIONAL, que recoge las ideas de catorce docentes de la Usac y ahí estuvo también Bayardo, quien junto con los otros, ideamos adicionalmente la creación de EL CAMINANTE, como un periódico de opinión digital. 

Hablo de trabajo, porque así conviví bellos momentos con Bayardo quien siempre iba a la vanguardia, incluso hasta con sus lecturas de las cuales hablamos por ratitos. No faltaban los chistes, las risas, los abrazos, los cafés que hace la vida más agradable y la cual nos invita a seguir viviendo. Hoy se lo llevó COVID, virus mortal e ingrato. Otra víctima más, de un sistema de salud colapsado, en el cual ni siquiera se tiene derecho a una vacunación seria y ordenada. 

Nuestras tardes de conversación se nos esfumaron, primero porque dejé de ser director y al poco tiempo, advino la pandemia y las personas se recogieron en sus casas. Pero siento la presencia de todos mis amigos, me hace falta la convivencia, la risa de alegría y los sueños por una patria mejor. En ese lugar quedaron nuestras voces, como han quedado la de muchos universitarios quienes trabajaron por la academia y el servicio de la USAC, a la sociedad. Mi corazón con voz amigo Bayardo, estás presente y conmigo un poco más porque juntos publicamos el libro: QUÉ HACER EN EDUCACION. Ahí está tu texto de matemáticas, tu figura y tu vos enseñando como uno de los mejores maestros que ha nacido en nuestro país.

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