El maestro ideal de la docencia

Pinceladas Democráticas

El maestro que adopto la teoría de filósofos y clásicos pedagogos, plasmando en el escenario real del aula, los principios básicos de la didáctica para trascender en las generaciones, donde impregnó el entusiasmo y deseo de aprender las ciencias exactas.

Trascurría la década de los años ochenta, cuando gané la admisión para inscribirme a la Universidad del Valle de Guatemala, donde me acreditaron el carné No. 80405, las clases se impartían en las instalaciones del Colegio Americano, en donde tuve la oportunidad de conocer a grandes educadores que ya ejercían la docencia de educación media y con entusiasmo pretendía seguir estudios de educación, para optar el grado de licenciatura en la facultad de educación, así mismo a grandes pedagogos que compartieron sus experiencias y aprendizajes de la talla de la Licda. Carmen María Galo de Lara, Luis Arturo Lemus, Luis Lujan, Francisco Nieves, Gloria Aguilar para mencionar algunos de ellos.

Un ambiente pedagógicamente agradable para hace educación de calidad, que satisfacían mis pretensiones de educador en la enseñanza de las ciencias exactas, que había iniciado en la Escuela de Formación de Profesores de Enseñanza Media, deseaba continuar el grado de licenciado en esa especialidad, y tener mi residencia en la ciudad de Salamá, opté por viajar cada fin de semana a la ciudad y estudiar en la Facultad de Educación, en donde únicamente aceptaban asignarse tres cursos en cada semestre considerando que los estudiantesque lo hacían en el plan fin de semana, deberían dedicarle el tiempo necesario para alcanzar los estándares de calidad que la UVG exigía a sus estudiantes, no permitían validar los cursos probados en otras universidades, por lo que tuve que asignarme nuevamente los cursos de ciencias exactas que el pensum de estudio exigía. Esos cursos los impartía un maestro, amigable con todos, que irradiaba simpatía a todos los estudiantes, que trasformaba su personalidad en el maestro bonachón, pero exigente, que incluía a los que aborrecía esos cursos por las secuelas que les habían dejado en la enseñanza de las ciencias exactas en los niveles escolares anteriores que provocaron reprobados y hasta deserción escolar.

Por mi formación en la EFPEM y mi especialidad como profesor de matemática el aprobar las pruebas era fácil, no así para aquellos, sin embargo admiraba la facilidad que el docente de estos cursos tenía para ir convenciendo a los estudiantes que los contenidos eran fácil de aprender, llevándolos de la mano paso a paso para encontrar la lógica de los procesos de la lógica, el sentido común en la construcción de los algoritmos y la interpretación de la simbología que manejaba, en donde la clase en vez de ser tediosa eran muy agradable. Todos esperábamos el período de clase para compartir aprendizajes con aquel docente que nos hacía disfrutar la comprensión de sus explicaciones que en otras épocas era un  tormento en el aula.

La humildad de su enseñanza, la hacía con sonrisas respetuosas, con una voz elocuente peo agradable en la sucesión de los contenidos se iban digiriendo y al final de los cursos todos complacidos aprobaban el curso extrañados de la magia didáctica que empleaba para sentir que los contenidos de las ciencias exactas se habían digerido de una manera asombrosa.

En los pasillos de la UVG se veía que a todos saludaba amablemente y caballerosa y más de alguna anécdota alegre contaba y todos sonreían, se sentía un ambiente agradable en aquellos pasillo tan formales que la universidad ofrecía a sus estudiantes, total que era agradable encontrar en aquel catedrático de complexión atlética, ágil para caminar siempre presumiendo de una barba que con dotes de científico le iba muy bien con su personalidad de gran maestro.

Se llegó el momento de llegar al final del ejercicio académico y era obligatoria presentar la tesis donde culminaba el pensum de estudios, por la importancia del tema elegido, fue determinante la asesoría de la distinguida educadora Carmen María Galo de Lara, que con su sabiduría, me orientó a hacer un importante aporte, pero en el momento del diseño experimental para la comprobación de la hipótesis planteada, me recomendó la asesoría de ese gran maestro que con sabiduría en este tema que él muy bien manejaba, le conocí más de ser un excelente maestro y científico, a un personaje muy humano. 

Después de alcanzar esa meta, inicié estudios de Maestría en Administración Educativa, que dirigía la educadora Galo de Lara en la UVG, que hoy me hace recordar a grandes pedagogos y educadores, entre ellos al maestro alegre que volvía por cursos de avanzado contenido científico, en donde se manifestaba el aprecio el docente que no dejaba dudas en su enseñanza.

La parte humana se vio cuando por razones económicas en mi familia, debería abandonar mis estudios, porque ya no contaba con los recursos para viajar y permanecer dos días en la ciudad capital, cuando él se enteró de mi situación lideró a un grupo de compañeros estudiantes y catedráticos que cooperaron para pagar la matricula universitaria y con el compromiso de darme hospedaje y alimentación, cada semana para solventar mi estadía en la capital y terminar esos estudios.

Transcurrido el periodo de estudios de la maestría, el reto era elaborar la tesis que exigía alcanza este nivel académico y mi inclinación sobre las ciencia sociales y el tema era diseñar sobre el “DISEÑO CURRICULAR PARA LA CAPACITACIÓN DE LOS MAESTROS DE MATEMATICA DE LOS INSTITUTOS POR COOPERATIVA DE LA REGION DE ALTA Y BAJA VERAPAZ” siendo mi asesor el maestro que poseía las características idóneas para trabajar el tema que le apasionaba.

Ese maestro que después lo vi aparecer en la ejecución de esa propuesta de la tesis, dando clases de temas del contenido de matemática en Salamá, con el propósito de la enseñanza de esa ciencia que la hacía fácil, logrando que la tesis se concretara en las aulas del Instituto Nacional de Educación Básica Experimental de Salamá, sin ser remunerado, habiendo capacitados a más de un centenar de catedráticos para la enseñanza de la matemática, con el único interés de mejorar la enseñanza de esta ciencia cuestionada por maestros y alumnos. Ese GRAN MAESTRO partió a la presencia de Dios el 22/06/2021, a tres días de la celebración del DIA DEL MAESTRO, él era BAYARDO ARTURO MEJIA MONZÓN, la noticia me conmovió tanto que ahora invoco su nombre como El maestro que adoptó la teoría de filósofos y clásicos pedagogos, plasmando en el escenario real del aula, los principios básicos de la didáctica para trascender en las generaciones donde impregnó el entusiasmo y deseo de aprender las ciencias exactas y enriqueció con sus ideas al sector educativo de Guatemala. 

¡Gracias por todo su legado estimado MAESTRO DE MAESTROS en las UNIVERSIDADES DE GUATEMALA! Como discípulo suyo seguiré queriendo imitar ese don que es parte del currículo subyacente que todo maestro debe irradiar a los docentes para que imiten tan valioso legado, siendo éste, el mejor homenaje que le podemos brindar los que lo conocimos y recibimos la bondad humana del maestro y el divino don de enseñar con amor y alegría. MIS ORACIONES HASTA EL CIELO,  MAESTRO BAYARDO MEJIA.

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