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Cuidado con la corrupción en educación

Tanmi Tnam

Para algunos, es difícil creer que aspirantes a oportunidades laborales falsifiquen documentos para obtener puntos con el objetivo de ocupar puestos en instituciones públicas que deben ser modelo de práctica de valores como la honradez, la transparencia y la justicia. Estos casos invitan a revisar los puntos débiles que dan lugar a dudas y mala apreciación a entidades educativas por parte de la población. 

La educación escolar, es el único servicio público que asoma con algo de cobertura en la mayoría de comunidades locales, especialmente el nivel primario, algún porcentaje del nivel medio y últimamente alguna oportunidad pública o privada de la educación superior. Hay que ver cuáles son los espacios que con cierta facilidad se prestan para llevar a cabo actividades dudosas que ponen en entredicho el servicio, la calidad, la aplicabilidad y la acreditación.  Muchos padres de familia todavía señalan a la educación escolar como aquella que elimina la lengua y la cultura y espacio de formación de vagos y ladrones, personas sin valores y semillero para formación de corruptos y ladrones. 

Entre las características que refleja la educación y el centro educativo está el poco monitoreo por parte de entidades responsables situación que da lugar a baja calidad educativa y a prácticas administrativas que generan dudas entre la población. La posición jerárquica que tiene el docente y el administrador escolar es bien aprovechada por algunos que se ubican en estos espacios porque el estudiantado no puede reclamar por ejemplo la mediocridad del docente y la falta de relación entre contenidos y la realidad. El hecho de contar con un puesto público, trabajador inamovible, lejos de la ley, propicia que se pierdan días de clase por inasistencia injustificada del docente donde tanto padre de familia y estudiantes no pueden plantear reclamos.

El poder en el aula y en el centro educativo descansa en quienes ejercen docencia y en las autoridades del centro educativo, situación que en muchos casos propicia extorsión hacia el estudiantado para facilitar la ejecución de actividades irrelevantes con resultados poco o nada vinculados al aprendizaje. Por otra parte, algunas veces padres y madres de familia presionan al docente para obtener mejores calificaciones en las pruebas ordinarias, el primer ingreso al establecimiento y la aprobación de materias consideradas complejas. Los cobros excesivos muchas veces son comunes en centros educativos públicos y privados donde padres y madres de familia, se abstienen de denunciar estos cobros en costo de materiales educativos, inscripciones y uniformes. Muchas dudas se han generado en el uso y destino de los quetzales que llegan para la alimentación escolar donde se acostumbra darle más valor al dinero y no a la buena nutrición de los estudiantes.

La realización de investigaciones tanto en el nivel medio como en el universitario se utiliza información especializada a veces sin la cita de la fuente utilizada y en las evaluaciones muchas veces saltan las prácticas nada recomendables que utilizan estudiantes tales como el engaño, la copia y el egoísmo.

Las actuales quejas públicas de docentes que participaron en la convocatoria reciente se señalan prácticas negativas en el proceso de asignación de contratos que merecen revisión y comprobación para enmendar con transparencia. Hay que apelar a la comunidad educativa que apoye iniciativas que utilicen un proceso adecuado, la competencia técnica y profesional y las características que reflejan honradez, justicia y servicio para el futuro de nuestro país.

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