Claro y pelado

Políticamente Incorrecta

Cuando uno analiza qué está en la raíz de la polarización, del conflicto social y político, de la corrupción y de la inestabilidad en el país, es fácil ver que todo esto tiene una base común. Cuando se firmaron los Acuerdos de Paz, quedó inconcluso el proceso de reconciliación nacional que pusiera punto final al conflicto armado interno que vivimos por más de 30 años en Guatemala. El prestigioso historiador Dr Carlos Sabino ha llegado a la conclusión que fueron 36.

Guatemala fue un escenario de Guerra Fría (guerra entre el bloque comunista liderado por la URSS, antigua Rusia, y los anticomunistas de la OTAN, con los Estados Unidos). Guatemala, Perú, El Salvador, Nicaragua, México, Ecuador, Bolivia, Colombia, Vietnam, Cambodia, Corea, fueron escenarios de la Guerra Fría. Para los que no lo saben, jamás hubiese habido conflicto si no hubiese habido terroristas seguidores del psicópata del Ché y de Castro. Sencillamente. Cómo no lo hubo en Honduras, Panamá, por ejemplo.

Es importante aclarar un término que ha sido manipulado para echarle leña al fuego de la polarización y del odio entre los guatemaltecos. La palabra Genocidio ha sido manipulada, estirada y encogida a voluntad. Genocidio es un término acuñado por Rafael Lemkin en 1944, luego de que Hitler asesinara a 6 millones de judíos.

La definición original es «matanza y lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo, sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial, medidas destinadas a impedir nacimientos en el seno del grupo, traslado por la fuerza de niños del grupo a otro grupo».

Bajo esa definición, hablar de genocidio como un acto imputable al Ejército de Guatemala es absurdo e injusto. Si vamos a apuntar con el dedo, los terroristas de ORPA, EGP, PGT, URNG etc que se han bañado en oro gracias a manipular el término, bajo su retorcida interpretación dictaría que son todos genocidas, sin excepción. Vean los testimonios que han surgido últimamente, especialmente de indígenas del altiplano, de personas que al fin perdieron el miedo de hablar contra la guerrilla. Estos son los 2 primeros como ejemplo:

Es así que en este 2021 finalmente tenemos la oportunidad de ponerle punto final a todo esto. Eso significa, reconciliar las partes, y poner fin a la industria del resarcimiento prohibida por el Art 155 de la Constitución. 

¿Queremos hablar de desarrollo, de crecimiento económico, de que al fin haya un mejor sistema de educación que no adoctrine y mienta a los jóvenes y les de herramientas para prosperar como adultos, de salud para todos, o queremos seguir con la cantaleta de la lucha racial, del resentimiento social, de odio y polarización? El debate es pues seguir viendo atrás o ver hacia adelante.

La iniciativa de Ley 5920 debe ser aprobada de inmediato por el Congreso de la República. Quienes se oponen son diputados para los que seguir con esa división representa muchos $$. 

Esta Ley haría que se aplique la Ley de Reconciliación Nacional aprobada en 1996, luego de ser aprobada por los terroristas y por el Ejército. Sería bueno que los terroristas honren su palabra, al menos por esta vez. El Art 15 de la Constitución prohíbe la retroactividad de la ley, así que pondría fin a la cantaleta de crímenes de lesa humanidad y desaparición forzada, ya que el concepto no existía en los 80s y 90s. Así que NO es una “nueva amnistía.

El Art 219 de la Constitución ha sido violado sistemáticamente por Yasmin (o como se escriba) Barrios, Erika Aifán, Xetumul, Miguel Angel Gálvez, Sandoval, Aldana etc, ya que dicta claramente que los crímenes militares deben ser juzgados por un Tribunal Militar, como se hace en USA, Europa y todo el mundo civilizado. Las Embajadas del G13 apoyan algo ilegal que NI ELLOS APLICARÍAN EN SUS PROPIOS PAÍSES.

Los que se oponen, como Jordán Rodas, Solórzano Foppa, las Mack, Gutiérrez (no el pollero sino el que siempre ha trabajado para el Estado y es uno de los dirigentes de El Peladero), los Marroquin, Aldana, los jueces criminales, Sandoval, etc, tienen TODOS nexos con los terroristas. Somos 17 millones de Guatemaltecos, y un puñado de parásitos vividores no representan a la mayoría de chapines.

Así que pregunto, ¿quién pesa más, un puñado de terroristas que ganan del conflicto o el país entero que esta harto del tema?

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Lea más de la autora:

Betty Marroquin

Licenciada en Relaciones Internacionales, especialista en el Congreso de los EEUU.

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