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La necesidad de liberar la importación de vacunas

Barataria

Es un hecho por demás probado el fracaso del Gobierno de Guatemala en el manejo de la pandemia del Covid-19 en Guatemala.  Desde el inicio de la pandemia, el presidente de la República actúo con decisiones unos días tajantes y hasta temerarias y otros días demasiadas complacientes.  La información no fluía claramente y cuando el presidente decía si, luego dos minutos después decía no y al final cada uno era responsable de salvaguardar su vida.  Únicamente para que el Congreso de la República le autorizara millonarios recursos que usó a diestra y siniestra sin el menor control con una Contraloría de Cuentas complaciente el gobernante fue claro en que necesitaba recursos luego de la autorización de estos, todo volvió al estado inicial, cada uno debía salvaguardar su vida.

En 2021, ya un poco tarde corriendo el Congreso de la República para promulgar una ley que permitiera al Gobernante la utilización de recursos para la compra de las vacunas que serían utilizadas para inmunizar a la población y que, de alguna manera se pudiera contener la pandemia.  De enero a julio de este año nada ha cambiado en realidad, al contrario, tenemos más contagios que el año pasado por día, incluso llegando a la inusual cifra de tres mil contagios y la población está a la espera de las vacunas que no llegan.  El presidente Giammattei más interesado en sus propios negocios que en el pueblo, terminó por embaucar a la Ministra de Salud Pública en un contrato con los rusos, en los cuales comprometió la mayoría de los recursos asignados para la compra de vacunas, bajo cláusulas leoninas, desventajosas y lesivas para el país de ser ciertos las traducciones del contrato que circulan, pero que ni la ministra ni el presidente niegan.  A la espera de lo que los rusos nos vayan entregando, el Gobierno de Estados Unidos le lanzó un verdadero salvavidas al señor Giammattei enviando un lote de un millón quinientas mil vacunas para que pueda avanzar en el plan de vacunación.

Sin embargo, en algunos países los parlamentos se han dado a la tarea de provocar el rompimiento de un monopolio estatal en la adquisición y compra de vacunas contra el Covid-19, por diversas razones.   En Guatemala, es claro que el Ministerio de Salud y el Gobierno han fracasado en el plan de vacunación, se está a cuentagotas y sin garantías reales de que se tengan más lotes de las vacunas que se compraron.  Luego de la última donación recibida ¿Qué se va a hacer?  Esperar otra donación, o ¿Ir a presionar a Taiwán con la idea de que envíe dosis de vacunas porque de no hacerlo vamos a establecer relaciones con China Continental?  Lo más seguro es que volvamos a carecer de dosis, hay muchos que no tienen segura una segunda dosis porque ahora estamos con un lote de dosis de la Vacuna de Moderna y en espera de segundas dosis de Sputnik.

Se prevé que los fabricantes de vacunas vayan liberando la venta del producto a privados, en cuanto se avance en el cumplimiento de los lotes de vacunas a países del primer mundo que avanzan en la vacunación.  Por ello, es necesario que el Congreso de la República, que no se ha caracterizado por su profesionalismo, por ser previsor, trabaje en una iniciativa de ley que sea seria en cuanto a liberar la importación y venta en Guatemala de las vacunas.  Pero una iniciativa de ley de este tipo deberá de ser consecuente con la necesidad de inmunizar a la población y por ello no deberá establecer otro monopolio para que unos pocos puedan importar y vender en Guatemala vacunas, porque si se hace de esta manera entonces aquellas empresas que han saqueado las arcas del Ministerio de Salud y del IGSS vendiendo aspirinas a un quetzal cada pastilla, van a hacer “su agosto en cada pandemia”.

Claro que se necesita liberar la importación de vacunas COVID – 19, porque la necesidad es tal que muchos guatemaltecos han gastado todos sus ahorros yendo a Estados Unidos y cuando menos a la frontera sur de México a vacunarse, porque aquí el señor Giammattei solo miente a la población y le sigue su Ministra de Salud y un Canciller que parece Pinocho.  Lo importante es que en una Iniciativa de Ley que libere la importación y comercialización de vacunas, esté como un ente rector serio del Ministerio de Salud Pública, quien deberá controlar tanto los contratos, como las importaciones, porque si no, lo que va a suceder en Guatemala es que van a vender vacunas hasta en los mercados, con la falsificación que se hace de los productos en este país. Pero repito, no debe ser una ley monopólica, sino una ley que permita que empresarios serios, sin ánimo de especulación, pero si de una comercialización honesta puedan importar el medicamento, con una ley adecuada y no hecha a la carrera como muchas otras que se han dado en tiempos de pandemia.

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