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Lo que en realidad vigila la vigilante

Barataria

El Ministerio Público es una institución por demás importante en el sector justicia puesto que además de tener el ejercicio exclusivo de la persecución penal en los delitos, por mandato constitucional tiene como función principal velar por el estricto cumplimiento de las leyes del país.  Siempre esta función le ha acarreado polémicas a quienes han ejercicio el cargo de Fiscal General, ya que a algunos se les ha tachado de falta de capacidad, otros han utilizado la institución para sus fines personales creando imagen propia, y otros se les ha tildado de utilizar la institución para perseguir a un bando del conflicto armado interno, dejando de un lado el parcialismo.  Asimismo, se ha le ha acusado de persecución selectiva y de utilizar la silla de Fiscal General como un trampolín político.  Pueda que todo lo que se dice del Ministerio Público y de quienes hayan ocupado el cargo de Fiscal General cierto o no, o que quizá en parte lo sea.  Sin embargo, las ultimas tres fiscales generales han sido mujeres, lo cual es loable en un país con una zaga de machismo bárbaro y de las ultimas fueron duramente criticadas acusadas de haberse parcializado y perdido el rumbo, ambas se encuentran en el exilio.

Para elegir a la actual fiscal general, la Licenciada Consuelo Porras, se creó una gran expectativa puesto que era el Presidente Jimmy Morales quien elegiría a quien en adelante le investigaría, por lo que se sabía de antemano que elegirla no iba a garantizar la imparcialidad en relación a la investigación del gobernante saliente pero se asumía que no tendría ningún compromiso, al menos así pareció.

La Fiscalía Especial Contra la Impunidad, con aciertos y desaciertos probó que en el ejercicio de la función pública hay mucha suciedad, mucha corrupción, hay compra de voluntades, enriquecimiento ilícito, personas que entran a la función pública “con una mano adelante y otra atrás” y salen millonarios comprando funcionarios, partidos y postulándose a cargos de elección popular para ganar impunidad a través de los antejuicios.  Se probó asimismo la suciedad que hay entre jueces y magistrados que literalmente “se venden al mejor postor” profiriendo resoluciones alejadas del derecho y, sabiendo que no son ignorantes, pues lo único que puede quedar es que son corruptos. Probó que el cobro de coimas es un buen negocio y que los corruptos guardan literalmente el dinero “en maletas”, para irlo lavando poco a poco y esas cantidades obscenas de dinero que pasan los ciento veinte millones de quetzales no son, en realidad hechos aislados, sino que son el pan de cada día y por ello existe una voracidad de querer ocupar cargos públicos en dónde las obras y otros “negocios” se realicen al amparo del gobernante de turno y a ciencia y paciencia de doña Vigilante.

Todo este sistema creado, que no tiene un par de años, porque es un sistema “institucionalizado” que viene desde muchos años atrás y los gobernantes que hemos tenido, en realidad se han encargado de alimentar, construir y hasta “sofisticar” este sistema para saquear los dineros público y no podemos hablar más del actual gobernante que ha manejado la pandemia sin el menor recato para apropiarse de los recursos del Estado sin dar cuenta de nada al día de hoy. 

El ultimo viernes 23 de Julio, La Vigilante, doña Consuelo Porras, decidió despedir al Fiscal Juan Francisco Sandoval, jefe de la FECI, fiscalía que ha demostrado la suciedad de muchos funcionarios públicos incluyendo muchos actuales, precisamente porque atenta con intereses particulares y no con la lucha frontal de la corrupción.  La vigilante, no vigila un Estado de Derecho, ni el Imperio de la Ley, ni la lucha contra la corrupción, sino que en realidad la Licenciada Consuelo Porras vigila que el sistema corrupto continúe así, protegiendo a quienes le llaman “amiga”y prestándose a mantener la rapacidad de los carroñeros que se han encumbrado en el poder para continuar saqueando  y robando los dineros públicos.

Me resulta realmente sorprendente que, siendo el Ministerio Público una institución de buenos y malos empleado y que no es ejemplo de eficiencia porque muchos de sus funcionarios en realidad no le dan brillo a la institución, resulte determinante para la señora Porras que debe despedir a uno de los pocos funcionarios fiscales, que se ha hecho un espacio de eficiencia y lucha frontal contra la corrupción, porque no podemos más que pensar en que el golpe dado a la corrupción con el decomiso en octubre de 2020 de 120 MILLONES DE QUETZALES, sea motivo para que ocho meses después se despida al fiscal que con valor investigó y decomisó tal cantidad dando un duro golpe a la corrupción.  Pero tratándose de doña vigilante de los intereses de los ladrones y corruptos, pues ni más ni meno en lugar de felicitar al Fiscal Sandoval, permaneció en silencio y “vigilándole sus movimientos”, porque le interesaba, claro está que sus “amigos” no sean afectados por las investigaciones.  Al ultimo, el despido del Fiscal Juan Francisco Sandoval, demostró que el Ministerio Público es una verdadera cloaca y que la Fiscal General, la señora Consuelo Porras no interviene en donde esta obligada a intervenir, sino que interviene si le tocan los intereses a quienes tienen literalmente de rodillas al país con los niveles de corrupción. Porque la “Vigilante” en realidad vigila los intereses de corruptos y ladrones, porque esto a la larga le debería traer redito, pero si algún fiscal se atreve a luchar contra la corrupción tocando los intereses de aquellos que esta indeseable señora protege, pues simplemente lo destituye.

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