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Los logros deportivos guatemaltecos y la corrupción de los dirigentes

Barataria

Durante la semana que recién termina todos los guatemaltecos hemos vibrado de emoción por la participación de los atletas que representan a nuestro país en el marco de los juegos olímpicos que se realizan en Tokio, Japón.  Sin presumir de ser un experto en el deporte, entiendo claramente que llegar a participar en las olimpiadas resulta ser un proceso muy largo que va por ciclos, que inician con competencias nacionales, luego competencias regionales básicas como las centroamericanas y posteriormente las competencia de mesoamerica, hasta llegar a competir en los juegos panamericanos que representan un nivel de exigencia mayor, para luego ir a disputar justas deportivas ya a nivel mundial y llegar a los juegos olímpicos, luego de clasificar a los mismos o ser invitados a participar por tener el nivel suficiente para ello.

Claro está que el deporte guatemalteco no es solamente el futbol y, a pesar de ser un deporte que se práctica masivamente, hay muchos otros que afortunadamente lo han estado practicando. Las actuaciones de todos los deportistas en general, han dado muestra de vergüenza deportiva y esfuerzo por lograr ganar alguna medalla o bien quedar clasificados en el mejor lugar posible, lamentablemente no siempre se logran los éxitos deseados y se regresa con las manos vacías.  Pero durante esta semana el panorama cambió por la participación de dos atletas nacionales que han logrado hazañas puesto que la clasificación de Luis Carlos Martínez a una final de natación y su séptimo lugar no es cualquier cosa y la clasificación de Kevin Cordón a disputar directamente alguna medalla olímpica nos llenan de orgullo patrio porque despierta en nosotros aquel sentimiento de nacionalismo que a veces se ha escondido muy profundo en el corazón, especialmente por tanta noticia mala que tenemos en nuestro país, que nos cuesta dejar ver que los chapines, los guatemaltecos, los nacidos en este país y quienes lo han adoptado como propio somos capaces de muchas cosas.

Podemos pensar que a través de la historia deportiva guatemalteca han existido logros de personas que provienen de estratos muy bajos de la sociedad guatemalteca y que no han tenido ni la preparación adecuada ni los medios para superarse.  Vienen a mi mente algunos como Doroteo Guamuch Flores (Mateo Flores), Teodoro Palacios Flores y muchos otros que a nivel panamericano han logrado cosas grandes y recientemente Erick Barrondo a nivel olímpico.  Todos estos deportistas no tuvieron una preparación adecuada y quizá ahora la tengan, como Barrondo luego de triunfar pero no antes de ello.

Seguramente si hay más triunfos en la Olimpiada de Tokio, los dirigentes se llenaran la boca, pero no debemos perder de vista a los dirigentes deportivos, quienes en general, son una suerte de delincuentes de cuello blanco, compran voluntades, manejan los presupuestos a su sabor y antojo, el Comité Olímpico Guatemalteco y la Confederación Deportiva Autónoma de Guatemala son las cuevas de Alí Babá y mucho más de cuarenta ladrones.  Es vergonzo los montos que recibe el deporte se destinen a asesorías muchas de ellas llegan hasta a Q. 25,000.00 mensuales, viajes y otras prebendas para los dirigentes y los deportistas en realidad realicen sus actividades en “trapos de cucaracha”.  Recuerdo muy bien que en 2013, un militar de poca monta, oportunista y corrupto, Sergio Camargo siendo presidente del Comité Olímpico Guatemalteco decidió notificar a la Organización Deportiva Centroamericana y del Caribe (ODECABE) la no disposición de que en Guatemala se realizara por segunda vez en su historia Juegos Centroamericanos y Del Caribe (la única edición realizada por Guatemala fue en 1951), precisamente porque no fue reelecto como Presidente del Comité Olímpico Guatemalteco y Quetzaltenango pagó los platos rotos porque se quedó con la gana de realizarlos.  Este pseudo dirigente deportivo no “logro comprar todas las voluntades”, que le reelegirían y en su berrinche se apresuró a enviar la nota para que los juegos no se celebraran, otra historia hubiere sucedido si lo hubieran reelecto, pero para ello apareció otro personaje nefasto para el deporte el famoso y actual presidente del Comité Olímpico Gerardo Aguirre quien pasó de la CDAG al COG y como siempre dejó a un aliado en la CDAG.  Muchas veces me he preguntado si en realidad en nuestro país necesitamos un deporte autónomo porque no sabemos a ciencia cierta si esto nos beneficia, o nos perjudica.

Al final de todo, los resultados deportivos no cuentan en Guatemala, si no se logra sobresalir, por lo general se culpa al deportista, si se logran los triunfos entonces aparece la desvergonzada dirigencia deportiva a presumir triunfos que no les corresponde.  Si fracasa el deporte, los caraduras dirigentes siempre van a quedar allí, van a promover “cambios”, pero ellos siguen porque sus métodos “son lo mejor que hay”.  

Los éxitos deportivos a la luz de la estela de corrupción que tenemos en Guatemala, únicamente pueden verse de una sola manera:  Si, los deportistas logran éxitos deportivos en las competencias a pesar de su mala preparación, pésimo apoyo dirigencial y los magros recursos económicos con los que se apoya, ¿Imaginemos que resultados tendríamos si los dirigentes fueran honestos?  Porque nadie puede negar que en el deporte, como en muchas instituciones del Estado la corrupción campea, tenemos dirigentes que se han eternizado en el poder, pese a que el deporte no avanza, muchos de ellos han comprado voluntades para reelegirse con favores políticos y así, las federaciones reciben muchos millones de quetzales en presupuestos, que se van en gastos de funcionamiento y no en el desarrollo del deporte, porque los dirigentes se pasan todo el tiempo en pagar favores buscando continuar en el puesto.  De allí que hemos oído muchas veces que algunos deportistas para ir a competir deben de comprar sus propios equipos, pagar sus propios boletos de avión, su propio hospedaje, porque las federaciones simplemente no los apoyan, victima de esta argucias ha sido el propio Kevin Cordón.  Pero los dirigentes se recetan viajes a congresos deportivos regionales, a reuniones en el extranjero y son los primeros en apuntarse para ir en la delegación de un deporte a unas Olimpiadas, se han dado casos en que el atleta es uno y junto a su entrenador, pero han viajado hasta 10 dirigentes con él en la delegación prácticamente para ir a pasear.  

En fin, en tanto no se erradique la corrupción en el deporte, estamos seguros que nuestros atletas dan lo que pueden de sí, y por esfuerzo ninguno se queda, a menos que sea algún pariente de estos parásitos del deporte, los dirigentes deportivos, que siempre buscan la manera de influir para que alguien de su familia vaya literalmente a pasear.  Sin embargo podría hacerse mucho más si se utilizaran los recursos convenientemente y no para beneficio propio de muchos dirigentes deportivos en Guatemala, que no le hacen bien al deporte y por dignidad, porque estos triunfos no son suyos, deberían de renunciar.

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