¡Pienso, estoy aquí… Luego existo!

Permitimos el problema de consentir interventores extranjeros y testaferros nacionales con inmenso poder, como ejecutivos paralelos o ejecutores de la administración pública y judicial… que generó la crisis de la más abierta y descarada intervención extranjera, que registra la historia, anulando al Estado Soberano.