Press "Enter" to skip to content

La patria de los jóvenes y niños

Mirilla Indiscreta

“Pero si son apenas unos niños” exclamó el oficial del ejército estadunidense, en las primeras horas de la mañana del 13 de septiembre de 1847, cuando terminada la batalla, enarbolaban su bandera y arriaban la mexicana, del Colegio Militar de chapultepec, equivalente a la antigua Escuela Politécnica de nuestro país.

El enfrentamiento había comenzado un día antes, 800 efectivos entre civiles y militares frente a 7000 invasores… que le costó al país vecino, más de la mitad de su territorio: Alta California, Texas, Nuevo México y Arizona… ninguna novedad en las guerras imperiales

Cuando el Castillose declaró vencido y ordenó la retirada, seis cadetes voluntarios, se resistieron a abandonarlo, presentando resistencia hasta la muerte, uno de ellos, envuelto en la bandera mexicana.

Juan Escutia, Francisco Márquez, Juan de la Barrera, Vicente Suárez, Fernando Montes de Oca y Agustín Melgar

Con esa historia se entiende más la resistencia mexicana a los excesos de los Estados Unidos a los que respetan y estimulan como aliados, pero resisten como interventores.  Y a su vez la prudencia diplomática con la que tratan sus socios del norte al gobierno mexicano.

Hay que conocer, aunque no se compartan, las posiciones soberanistas continentales del presidente Andrés Manuel López Obrador, especialmente su posición en el 238 aniversario del Natalicio de Simón Bolívar, que pronunció en el Palacio Nacional, y en el simbólico castillo de Chapultepec… Escúchelos sin prejuicios maniqueos ni ideológicos … me recomendó don Edmundo, con firmeza y marcada emoción… y hágalos con sus lectores me sugirió… Y, como para endulzarme el oído me dijo… Es como que lo estuviera escuchando a usted en los últimos 40 años me expresó.

En parecidas circunstancias, Guatemala conmemoró esta semana el “Día de la Dignidad Nacional”

Los Caballeros Cadetes: Jorge Luis Araneda, Luis Antonio Bosh Castro, Carlos Enrique Hurtarte y el soldado Lázaro Antonio Yocuté ofrendaron su vida aquella fecha, con la convicción que lo hacían por su patria… confirmó, agregando.

Siempre los jóvenes, rebeldes por naturaleza, patriotas por definición: Mente, corazón y vida fusionados en un todo indisoluble.

Pero existe otra fecha, don Edmundo, lo interrumpí recordando a los más jóvenes, casi niños que un 2 de agosto de 1960 ofrendaron “su pelo”, la posesión más valiosa de su época… el “rulo” caído sobre la frente, emulando a Elvis Presley, el Rey del Rock.

Días atrás, las secundarias apoyaban la lucha callejera, a cara descubierta y sin faltas de lexicografía.

Los discursos estudiantiles eran piezas pulidas de oratoria, cultivada en los concursos convocados continuamente para evaluar la formación académica y cívica de los alumnos.

Existían las Repúblicas Estudiantiles… ilustré a don Edmundo.

El autogobierno estudiantil era réplica de la Constitución de la República en su estructura: Órgano Ejecutivo, Ministerios, Congreso y la Corte de Justicia.

Partidos Políticos y órgano electoral para regular los procesos electorales.

Por ejemplo, esa era la estructura del gobierno estudiantil del Instituto Nacional Central Para Varones (INCV) situado frente al Congreso y al costado de la Facultad de Derecho de la USAC.

El recorrido tradicional: la Escuela Costa Rica, situada en donde hoy está la Corte de Constitucionalidad, casa intacta de don Pedro Molina Flores y doña Dolores Bedoya de molina, gestores de la independencia, luego al Instituto y finalmente, los aficionados al derecho, en nuestra antigua facultad, contigua al establecimiento.

Gobernaba el General Miguel Idígoras Fuentes y el clima de perturbación, sólo que espontáneo y masivo, sin patrocinadores internacionales, caminaba las calles con pueblo, sin pollo, viáticos, autobuses acarreadores, ni papeles escritos para repetir en combo como loros.

Aquella mañana nos habían sitiado en el Instituto: Jorge Córdova Molina (Huevo Loco) quien con Ranulfo González (Siete Litros) representaban lo más oscuro de las fuerzas de seguridad, le garantizaban al régimen: Batonazos, gases lacrimógenos y los accesorios que fueran necesarios, frente a la protesta ciudadana.

Dispuestos a salir y cantando el himno nacional, hicimos el intento. 

No logramos atravesar la puerta principal cuando comenzaron los trancazos, refugiándonos en el interior del establecimiento.

Huevo Loco desde la terraza de Bandesa, hoy Banrural en la novena calle, disparaba sin miramiento al establecimiento.

Las balas zumbaban en los corredores, a la altura de la cabeza, que hacía difícil caminar entre las aulas.

Desde los techos se rechazaban con piedras, la desigual agresión.

Recuerdo a mi hermano Amílcar Roca rescatar a un compañero herido en medio de la balacera.

Llegó el respetable periodista Fernando Molina Nanini, en representación del gobernante y de buena fe a ofrecernos el retorno a nuestras casas si salíamos… Y allí se rompió la breve tregua.

En lugar de nuestras casas, nos esperaban los pájaros azules… autobuses de la policía que nos trasladaron al segundo cuerpo de la policía a la par de la Iglesia La Merced.

Se ordenó que se les cortara el pelo a la rapa, nos comunicaron y… se procedió.

Esa no era tanta la ofensa… Perder la cabellera que garantizaba las conquistas de la adolescencia… ¡esa sí era una pena de muerte al físico!

Ya sin el atributo, Amílcar y yo fuimos conducidos hacia el área de las tres celdas de presos comunes… veíamos a unos energúmenos sacudiendo las rejas… que hacían esperar lo peor.

A empujones nos abrieron el paso para irrumpir en aquel siniestro recinto… hasta que comenzamos a escuchar nuestro apellido, en boca de aquellos seres desconocidos que en lugar de cabeza parecían tener un coquito reducido a su mínima expresión.

¡Púchica, pensé en mi novia… si así me miro yo… estoy liquidado! 

Los padres de familia en muchedumbre se agrupaban frente a la puerta de entrada preguntando por sus hijos.

Amablemente un policía calmaba su ansiedad dando la información.

¡Un superior, alterado por su actitud, le increpó frente a la gente, insultándolo y retirándolo del lugar!

¡El agente indignado lo esperó en la sargentía y le disparó a muerte!

En el corredor mi hermano y yo, atendíamos la visita de nuestro padre, que abogado, había logrado hablar con nosotros.

¡Se abrió la puerta de la sargentía y el baleado terminó su vida muy cerca nuestro!

La detonación alteró a la muchedumbre… que sin saber que pasaba, amenazaba con entrar al cuartel… la tensión y presión fue tanta que se ordenó nuestra liberación.

Se abrieron las puertas, los presentes se partieron en dos, para dar paso a sus patojos como héroes, que recibiendo los aplausos los transformaron en victoria, haciendo de aquella rapada un signo de identidad, valentía y patriotismo.

Los sombreritos redondos de ala corta con una plaquita frontal que decía “veterano 2 de agosto” se transformó en moda… además, atractiva frente a las niñas.

Los muchachos comenzaron a raparse y a usar el sombrerito simbólico… de tal magnitud fue el impacto generacional… que el presidente muy audaz e inteligente, ordenó que se rapara a los ladrones… que al salir comenzaron a usar el sobrerito 2 de agosto.

Aquella disposición hizo, en mi caso, que recurriera al aguacate inmediatamente para que me creciera el pelo.

Ah… los jóvenes don Edmundo… los mismos a quienes hoy se les quiere arrebatar la historia para borrar su identidad.

Todos los jóvenes, cuando lo fuimos, pretendimos que la historia comenzara con nosotros… impetuosos y a veces irreflexivos, pero no sufrimos la agresión cultural de borrarnos la historia para imponernos el culturicidio del nuevo orden mundial.

¡Aniquilarle la cultura, resumen de su propia historia transforma al joven, en un autómata sin identidad ni rumbo!

¡El que camina sin rumbo… no llega a ninguna parte… y esa es la finalidad de los opresores!

Area de Opinión
Libre expresión de pensamiento.

Lea más del autor:

2 Comments

Comments are closed.

%d bloggers like this: