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El laberinto de reformar la constitución

Sueños…

En indicadores de desarrollo económico y social, Guatemala es uno de los países de menor calidad en América latina. Todos los sectores económicos y sociales quisieran encabezar las reformas que permitan que este país esté ubicado en los primeros lugares del desarrollo. Este es el momento. El conjunto de problemas acumulados histórica y coyunturalmente no deja espacio para continuar en la misma dirección. O cambiamos nosotros o nos cambian los gringos, otra vez.

Un sábado de estos me encontraba en el parque central, observando la belleza original de los edificios emblemáticos que lo rodean, y nos pusimos a conversar dialécticamente con mis queridos cuates Jaibas y Tecolotón. Como siempre el más complejo, Tecolote nos decía: está llegando el momento histórico de crear la segunda república de Guatemala. Hay tres grandes acontecimientos que nos ponen en el ojo de la tormenta. Uno, que la migración masiva de centroamericanos se ha convertido en un problema de seguridad nacional para los gobiernos de Estados Unidos, en un momento en que el imperio está perdiendo poder en el mundo, su reciente derrota en Afganistán, y la emergencia de China y Rusia disputándole poder, pone a Centroamérica en el centro del debate de estrategia exterior del gobierno Biden.

No será, dijo Jaibas, que más bien los problemas de medio oriente, el desempleo y pérdida de productividad interna y los retos desafiantes de China, harán que los gringos se olviden del tema centroamericano.

Tecolote. Quién sabe, pero en el momento actual abundan los proyectos del Departamento de Estado, que le encantaría reiniciar la Cicig en Guatemala, el Banco Mundial, el FMI, la Comunidad Europea. Algo hace que repentinamente esta región esté tomando importancia.

Bueno, el segundo gran problema que tenemos, es la urgencia de reiniciar el funcionamiento de la economía y el control de la pandemia, que pareciera fuera de control en el país.

Jaibas. Pero, esos temas son los que tienen al gobierno paralizado y sin credibilidad. La derecha le reclama el paro de labores y el estancamiento de los negocios. Los de izquierda la falta de transparencia del uso de recursos de ayuda y crédito solicitados para combatir la pandemia. Lo que da pié a que la vicepresidenta de Estados Unidos exija reformas en el poder ejecutivo y judicial del país, así como la inoperancia y corrupción en las instituciones públicas, que despilfarran o se roban los recursos y no ponen en marcha el país.

Tecolote. Bueno, dejemos eso, lo que a mí me llama la atención es el tema planteado en fuertes marchas a lo largo del país exigiendo una reforma constitucional, para convertir a Guatemala en un Estado plurinacional.

Jaibas. Eso no va a pasar ni en sueños. Los grupos conservadores, que obtienen enormes ganancias con la situación actual, y que son quienes tiene en sus manos los hilos del poder no permitirán ni un solo avance en ese sentido.

Tecolote. No creas, para mí que este proyecto por primera vez podría ser un tema de consenso nacional. Ya que, aunque por diversos intereses, la clase capitalista gana ya que generaría una mayor división del trabajo interno, tendría una mayor especialización, subirían los salarios, lo que aumenta el número y tranquilidad de los consumidores y tenés una mayor cantidad de gente con mayores necesidades y mayores ingresos, lo que provoca el crecimiento de la clase media que aumenta el comercio y la estabilidad política del país. Y a la izquierda le permite tener acceso a mayor libertad de prensa y aumento en la inclusión social, lo que a la postre genera una clase media más grande. La clase media como porcentaje mayor de la población de un país genera estabilidad política, social y genera consciencia de protección del medio ambiente y unidad nacional.

Jaibas. Estás soñando. Aquí la clase dominante, los terratenientes exportadores, las milicias, la iglesia que han construido una nación capitalista-feudal, no permitirán, a sangre y fuego, una reforma de tal magnitud. Dirán que para qué una reforma constitucional, sí la que tenemos es un documento sagrado. Y, los de izquierda, al ver que es sustanciosa la propuesta de una segunda república, pronto se agarrarán a pescozadas, por demostrar que son los padres de la criatura, y se van a dividir en cien pedazos. No te olvidés, donde hay 10 de izquierda, surgen 14 fracciones dirigentes.

Tecolote. No hay que ser tan pesimistas. Tarde o temprano en este país vamos a madurar y entender que la derecha no ha podido ni podrá nunca eliminar a la izquierda, ya que las demandas y problemas sociales, y ahora ambientales y de salud, son parte de la realidad social. Y que la izquierda nunca podrá eliminar a la derecha, ya que los órganos de poder, la capacidad empresarial y la visión de construir un entorno legal que acompañe a la productividad. Pero, yo sí soy optimista, ya nos estamos acercando a poder construir una nación democrática, inclusiva, equitativa, solidaria y basada en el esfuerzo colectivo de formar una república con elevados índices sociales, ambientales, políticos y económicos que respondan a las nuevas realidades del siglo XXI.

Jaibas. Después de tantos rencores y tristezas, sería increíble construir la segunda república basada en una visión de convivencia, pluralismo y visión de futuro. Yo soy pesimista, y los pesimistas al final siempre tenemos la razón. ¿Pero, decime, qué es el Estado?

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