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¡POR LA LIBERTAD!

Evolución

A menudo se habla de libertad, pero pocos entienden su significado y, sobre todo, su importancia. Quienes defendemos la libertad, defendemos estos principios elementales: Todo ser humano es un fin en sí mismo. Y esto implica que todo ser humano legítimamente y por derecho propio debe gozar de los mismos derechos. Reconocemos que estos derechos le corresponden a todo ser humano por el simple hecho de serlo, y lo fundamentamos en la razón y en las enseñanzas de la experiencia humana. Y siendo que cada ser humano debe ser tratado por igual en cuanto a dignidad y derechos, la lógica conduce a que ningún individuo puede ser sometido a la voluntad de otro para satisfacer fines, necesidades o apetencias que no le son propios. Cualquier condición en la cual se despoje a un individuo de alguno de sus legítimos derechos y se le fuerce a sacrificarse para otros, y por decisión arbitraria de otros, constituye, invariablemente, una inmoralidad y una injusticia. Por ello definimos los verdaderos y legítimos Derechos como individuales, haciendo énfasis en individuales. Porque cualquier necesidad que se reclame como derecho (más aún en el absurdo colectivista), que a su vez implique privar a otro individuo de sus igualmente legítimos derechos, en realidad no se puede definir como tal, porque constituye una violación a un derecho anterior. Y ello es tan sencillo de entender cuando se descubre que el derecho a la vida es autoevidente, y que constituye una precondición para la vida en sociedad, que no implica más que el respeto por la vida de todo ser humano. Y continúa con el consecuente respeto por la propiedad privada, puesto que es indispensable para todo ser humano el derecho de hacer suyo y aprovecharse de los frutos de su esfuerzo, de su trabajo, de su intelecto y creatividad para garantizarse por sí mismo su subsistencia, es decir su vida. Y concluimos que el valor último mediante el cual se realizan estos derechos es la Libertad. 

Al respecto, Thomas Jefferson dijo: “La legítima libertad es la acción irrestricta para actuar de acuerdo a nuestra voluntad, dentro de los límites establecidos a nuestro alrededor por los iguales derechos de los otros. Yo no le agrego ´dentro de los límites de la ley´, porque la ley, a menudo, no es más que la voluntad del tirano; y siempre lo es cuando viola los derechos del individuo”. En otras palabras, el único límite justificable a la libertad individual son los mismos derechos individuales igualmente legítimos para todos; y cualquier limitación o privación del derecho de un individuo más allá de ello, así se quiera justificar como una forma de satisfacer necesidades de otros, constituye un sometimiento y sacrificio de un ser humano, lo cual nunca puede tener una justificación ética. Lo que a su vez implica que la única justificación ética que puede tener un gobierno es para garantizar dichos derechos. ¡Y no más!

He sostenido que la libertad es el valor fundamental sobre el cual descansa la oportunidad de cada persona de realizar sus sueños y de alcanzar su máximo potencial. La Libertad individual es el prerrequisito para que las personas, en un ámbito de cooperación e intercambios pacíficos y voluntarios, puedan producir, proveer, crear e innovar, literalmente, una infinidad de ideas, avances, bienes y servicios que mejoran el bienestar de la humanidad. El florecimiento humano se maximiza en la medida que se maximiza el respecto a la Libertad individual. Y esa es la idea que a muchos les falta aprender y aprehender. Afortunadamente para Guatemala, existe una institución cuya misión, ya por medio siglo, ha sido la enseñanza y difusión de los principios éticos, jurídicos y económicos de una sociedad de personas libres y responsables. Y su contribución para Guatemala, para América Latina y para el mundo, en cuanto al avance de las ideas de la libertad ha sido inconmensurable; ideas cuyos frutos tangibles y que han venido a mejorar el bienestar de nuestra sociedad son más que evidentes. James Madison dijo: “El avance y difusión del conocimiento es el único guardián de la verdadera libertad”. Y en ese sentido la contribución de la Universidad Francisco Marroquín a nuestra sociedad es invaluable.

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Libre expresión de pensamiento.

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