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Los talibanes chapines

Kidon

Hace una semana que el Ejército y diplomáticos de los Estados Unidos de América salieron en precipitada fuga de Kabul, luego de que nuevamente fueran humilladamente derrotados por los talibanes, dejando abandonado además de su vergüenza, su armamento, vehículos, enceres personales, pero principalmente a la población civil, a quienes prometieron ayuda, a quienes han tomado como botín de guerra.

Uno de los problemas que llevó a la salida deshonrosa de aquel país, fue la mala información que tanto la embajada de los Estados Unidos de América en Kabul y sus agencias de inteligencia trasladaron a Washington y en especial al Departamento de Estado, quienes atenidos a su coqueteo con el régimen talibán y pretendiendo alinearlos a sus degeneradas prácticas que van desde el matrimonio igualitario hasta el aborto y destrucción de la familia, fueron incapaces de detectar a los verdaderos enemigos. 

Nada nuevo si recordamos en la historia como esta potencia en decadencia también abandonó a los países centroamericanos durante la guerra fría y como de la misma forma fueron sacados vergonzosamente de Saigón y otras latitudes, con lo cual facilitaron la entrega de los territorios ocupados en manos de sus enemigos. 

Guatemala no es la excepción, pues la ciudadanía ha visto como la propia embajada y sus agencias internacionales en vez de apoyar la institucionalidad y consecuentemente luchar por erradicar el comercio de drogas, armas y tráfico de ilegales, así como el paso de delincuentes terroristas hacia el norte, se ha enfrascado en asociarse a fundaciones y personas que en el pasado pretendieron llegar al poder por la vía de las armas para imponer un régimen totalitario de miseria. 

O, en su caso a Oenegeros desestabilizadores o funcionarios públicos que han utilizado su cargo para manipular el sistema de justicia, me refiero a Claudia Paz y Paz, Thelma Esperanza Aldana Hernández, Juan Francisco Sandoval Alfaro, Andrei González Artiga y Gloria Patricia Porras Escobar entre otros, quienes han utilizado el derecho penal del enemigo como herramienta de persecución política e ideológica. 

Vemos con sorpresa como el cuadrado del norte de forma errónea premia y acoge en su territorio a este tipo de talibanes chapines, quienes han sido los principales responsables de atacar el Estado de Derecho y consecuentemente de generar desestabilización, confrontación, pérdida de empleo, pobreza, así como una inmigración irregular, causando así un grave daño a la sociedad guatemalteca que reclama paz, respeto y certeza jurídica para poder trabajar y producir.

Pero atacan a la fiscal general Consuelo Porras, pretendiendo ahogar financieramente al Ministerio Público y amenazan a la Corte de Constitucionalidad, por encaminar sus funciones en legalidad, objetividad y transparencia, en beneficio del bien común.

Por más actos de intimidación que realicen, continuaremos nuestra lucha a través de los canales legales en busca de que, en Guatemala impere un verdadero Estado de Derecho, aunque ello implique perder una visa de turista o ser parte de una lista sin legitimación, por lo que invito a funcionarios públicos, empresarios y demás ciudadanos a que trabajemos con mayor ahínco en la construcción de este país. 

¡Siempre avanzar!

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