Press "Enter" to skip to content

Transformar la educación que tenemos

Tanmi Tnam

Se habla mucho de que la educación escolar es uno de los medios para alcanzar el desarrollo pleno de los pueblos y de allí la importancia de su implementación como uno de los servicios básicos que debe atender calidad, cobertura y pertinencia cultural en todos los niveles por parte del Estado. 

En Guatemala, se reconoce la reflexión realizada como compromiso establecido en uno de los Acuerdos de Paz para la concreción de una reforma educativa según características y aspiraciones de los pueblos que integran nuestro país. Esta reforma posicionó principios, contenidos, procedimientos y recursos, sin embargo, poco o nada logró llegar a las aulas de los niveles preprimario, primario y medio. 

En nuestro país, algunos sectores y pueblos reconocen que el resultado final de la educación escolar se refleja en parte de la población que se caracteriza por ser sumisa, acrítica, conformista, explotada y humillada en distintos espacios. Una ciudadanía que poco exige el cumplimiento de sus derechos individuales y colectivos. En muchos casos esta ciudadanía acepta calladamente las condiciones de pobreza, miseria, explotación y marginación en que se encuentra la mayoría.

Para el caso de los pueblos originarios, asisten durante unos años a una educación escolar que se caracteriza por ser racista, discriminadora, excluyente e inoperante en resultados en contextos donde se debería esperar cambios trascendentales en política y economía para la democracia, la justicia y el bienestar. 

En estos días de conmemoración de la independencia y su bicentenario, la escuela y su educación deben ser vistas con detenido análisis y propuestas de transformación de aquellas acciones dedicadas a dibujar símbolos patrios, concursos de bailes, traída de antorchas y discursos de autoridades donde no se escuchan políticas y acciones acerca de la libertad, la autonomía y la autodeterminación de los pueblos originarios. Es necesario seguir insistiendo que la educación es uno de los medios que ayuda a los pueblos a orientar los caminos que propician desarrollo pleno, análisis del modelo económico que domina el mundo actual, el trato que recibe la tierra y el estado de racismo y exclusión en que viven muchos pueblos.

La educación escolar en contextos multiétnicos debe asumir la reflexión y crítica constructiva desde distintos ángulos del currículum y la ejecución de acciones que propician el cultivo de la libertad de los pueblos originarios atendiendo los derechos a la diferencia, a la identidad, a la autodeterminación y a la cultura, por mencionar algunos ejemplos. La educación debe ayudar a las personas a decidir por sí mismas con responsabilidad. Hay que revisar los mecanismos que limitan la libertad de actuar y elegir, la rigidez de los planes de estudio limitando la democracia del conocimiento. Es sano permitir que las familias señalen los puntos débiles del proceso de formación de sus hijas e hijos, en tanto los pueblos tienen el derecho de demandar al Estado que los actores, los programas, los principios y las formas de trabajo que cultivan el racismo y la discriminación deben ser eliminados del sistema educativo. La educación escolar que no reconoce ni fortalece la vida y los conocimientos de los pueblos simplemente destruye el presente y el futuro de estos pueblos.

La escuela que forma a la ciudadanía debe poner énfasis en entregar al país personas con actitud crítica, propositiva, mentalidad y actitud democrática, que demanden justicia y con buena dosis de reconocimiento y respeto a la dignidad de las personas y a la identidad de los pueblos.

Area de Opinión
Libre expresión de pensamiento.

Lea más del autor:

2 Comments

Comments are closed.

%d bloggers like this: