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A 200 años de que nos robaron la independencia y la república

Barataria

El próximo 15 de septiembre el país y Centroamérica en general se apresta a “celebrar” 200 años de emancipación política de la región del Reino de España.  A diferencia de otras naciones de Latinoamérica que pelearon en campos de batalla, con ejércitos armados para lograr su independencia de la corona española, en Centroamérica se dio una suerte de “relevo de autoridades”, sin perder ninguno de los privilegios que tenían antes de que se declarase la supuesta “independencia”.  No fue un movimiento del pueblo, como se nos ha hecho creer a todos los guatemaltecos, que alguna vez tuvimos la fortuna y bendición de Dios de pisar una escuela y recibir clases, porque eso aún hoy en día es un lujo en este país de 200 años.   En el acta de independencia que se suscribió (con errores de redacción por la premura) el 15 de Septiembre de 1821, se lee en su primer punto que cito literalmente: “PRIMERO.- Que siendo la Independencia del Gobierno Español la voluntad general del pueblo de Guatemala, y sin perjuicio de lo que determine sobre ella el Congreso que debe formarse, el señor Jefe Político, la mande publicar para prevenir las consecuencias que serían terribles, en el caso de que la proclamase de hecho el mismo pueblo” (Por supuesto, las letras negritas no aparecen en el texto original).  Como puede verse, en este primer punto, se nos indica que se prefirió hacer de la independencia un asunto oficial, puesto que podría existir consecuencias serias si la proclamaba el pueblo mismo, dicho en otra manera las autoridades existentes tomaran cartas en el asunto para separarse de la corona española y ser “independientes”, porque si el pueblo la declara, las cosas se pueden salir de control, es decir “nos arrebatan el poder y con ello nuestros privilegios”.

Es difícil comprender todo lo que sucedió ese día 15 de septiembre de 1821, pero algunas cosas nos parecerían mas que interesante, como el hecho mismo de que el peninsular, es decir el español Gabino Gainza, que originalmente hasta había batallado en chile del lado de las fuerzas realistas de la Corona Española, resulta después en Guatemala, ser Jefe Político de la Provincia y, al momento de suscribir el acta el 15 de Septiembre de 1821, resulta ser el primer presidente de las provincias centroamericanas, pasándose del lado de los “independentistas”.  Como vemos lo descarado de los políticos si tiene 200 años de existencia y queda más que claro que estas clases sociales que suscribieron el acta en septiembre de 1821, más que querer construir un país, lo que hicieron es lo que hasta el día de hoy han hecho, las elites que aún mantienen sus privilegios, es decir, proteger sus privilegios y amasar fortunas.

En nuestro país y en la mayor parte de Centroamérica se mantienen los resabios de la época colonial, la explotación y falta de oportunidades que marco la tendencia y fue política obligada por la corona española en tiempos de la colonia, continuaron después de septiembre de 1821 y permanecen hoy en día.  Si en aquel tiempo eran los peninsulares y los criollos los que promovían este tipo de explotación, hoy lo siguen haciendo pero ya con nacionalidad guatemalteca, como si la nacionalidad fuese el principio de igualdad.  No es así, todos somos guatemaltecos, pero no existe el principio de igualdad.  Cuando algunos hablan de la igualdad, es visto como esos bichos raros que promulgan una “ayuda del Estado para todo”, que quieren vivir de “los fondos del Estado y de las ayudas del Gobierno”.  Eso no es lo que queremos los guatemaltecos, los guatemaltecos anhelamos una patria con certeza jurídica, con igualdad de oportunidades que no la hay por ningún lado, porque si la educación, la salud y las oportunidades de llevar una vida digna, no llegan a las profundidades de este país, estamos casi igual o peor que hace 200 años.

Porque hace 200 años, era la Corona Española la que mantenía el sistema y gobernaba para sus propios intereses, pero ahora son un grupo de guatemaltecos que siempre han considerado a Guatemala como su propia finca, quieren proteccionismos, quieren privilegios, quieren consideraciones legales y se meten a todo tipo de negocios, muchos de ellos tan riesgosos que cuando quiebran o no previeron los desastres exigen rescates económicos millonarios al Gobierno que los fomenta a través de leyes creando fideicomisos con prestamos blandos.  Pero cuando es el guatemalteco común y corriente, entonces sale la famosa frase “no le des un pez, enséñale a pescar”; pero el guatemalteco dirá  “el comal le dijo a la olla…”.

El 15 de Septiembre de 1821, a Guatemala, le robaron la independencia y la patria, no le dieron oportunidad de fundar un verdadero Estado, sino que le dieron una hoja que consolida lo que todos al día de hoy sabemos, que esta patria que deseamos tiene dos Guatemalas: La Guatemala que siguió luego de 1821 conservando los privilegios, discriminando y robándole las oportunidades a los demás para poder continuar con la explotación como un resabio colonial y que hoy en día compra presidentes, políticos y mantiene sumido a este país en el caos al borde de ser una república inoperante como lo que se evidencio esta semana en el Congreso con los abusos del señor Rodríguez.  Y La Guatemala, que nunca surgió como una república independiente en donde los principios que inspiraron a otras naciones o a la misma revolución francesa, se quedaron en el baúl del olvido.

En 1820, el indígena Atanasio Tzul, promovió un levantamiento en contra del poder español local y defenestrándolo impuso un gobierno propio durante pocos días.  Siempre se le ha restado valor a este movimiento, porque fue legítimo y provino de aquellos que habían sido siempre marginados, sin embargo no debe de considerarse ignorantes a personas como el propio Atanasio Tzul, Lucas Aguilar o el mismo Manuel Tot miembro de la conjura de Belén, puesto que este movimiento si es legítimo y si conlleva las ideas claras de independencia de un poder como la Corona Española, dicho en otras palabras me representa Atanasio Tzul, como un verdadero procer independentista.

Si continuamos creyéndonos independientes y considerando que tenemos una patria verdadera, seguiremos otros 200 años consolidando un régimen que viene desde tiempos coloniales y que no le importa el país que tenemos, no le importa el desarrollo sino le importa el proteccionismo que el Estado les da, los privilegios y saquear a la nación.  Es hora de pensar en la refundación de Guatemala, desde una óptica diferente a la supuesta independencia.  Seamos claros, el 15 de Septiembre de 1821 nos robaron la independencia y la patria.

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