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Democracias fallidas o dictaduras de bienestar

Lugar Hermenéutico

De acuerdo con diversas definiciones, podemos concebir a la Democracia, como un modelo por medio del cual, una población elige a sus representantes para tomar decisiones en materia económica política y social, decisiones de las cuales dependen en gran medida el devenir de su gente. 

En gran medida, la salud de cualquier Democracia puede medirse por la fortaleza e integridad de las instituciones que le conforman, así como por los indicadores socioeconómicos de su población, índices de pobreza, tasas de analfabetismo, desnutrición, desempleo, etc. 

Bajo esta óptica, es explicable del porque, este modelo político esta quedando rebasado ante las cada vez más crecientes demandas sociales de Estados, que, como el guatemalteco, se alejaron hace mucho de al menos buscar la satisfacción del mínimo vital a la mayoría de su población. 

Por ello, es importante analizar el fenómeno Bukele desde distintas ópticas, un personaje que desde su elección como Presidente en febrero de 2019, ha sido un fenómeno mediático que ha llamado interés a nivel mundial, con niveles de popularidad que ya quisiera tener cualquier político en el orbe.

Esta popularidad, se consolido en las pasadas elecciones legislativas, en las cuales el proyecto de Bukele se afianzo de la mayoría absoluta de las curules en el congreso, lo cual le ha garantizado dirigir el país sin oposición alguna en la asamblea Legislativa y el Ejecutivo, así como su inminente reelección, al menos por un periodo más. 

Autoderminado como una especie de “mesías”, “Líder del Desarrollo y la Paz del pueblo salvadoreño”, más de un millón de electores, entregaron un cheque en blanco de confianza, asqueados de las corruptelas del bipartidismo que gobernó aquel país por casi tres décadas. 

Guardando las distancias del caso, similar situación acaeció en Bolivia.  Evo Morales en 2006 llega a la presidencia por primera vez después de ganar las elecciones de 2005 con más del 54% de los votos a su favor, en las reelecciones de 2009 y 2014, obtiene más del 60% de los votos, contrario a lo que ocurre con otros mandatarios, el tiempo consolido su liderazgo y aprobación nacional en el ejercicio del poder público. 

En la celebración del octavo aniversario de la fundación del Estado Plurinacional de Bolivia, el Expresidente Evo Morales resaltó como su mayor logro en los 12 años de gestión, el haber recuperado la patria para los bolivianos con base a la nacionalización de los recursos naturales. 

Debe destacarse que, durante su gestión, Bolivia tuvo históricas transformaciones en los indicadores macroeconómicos, en 2018 su Producto Interno Bruto supero los 40,000 millones de dólares, un aumento del 4.2% en relación con el año anterior, el mayor de América Latina. 

Al ser de los países con mayor crecimiento económico en la región y menores tasas de inflación, logro una mayor inclusión y reducción de la pobreza en el país. La extrema pobreza decreció del 38 al 17 por ciento entre 2005 y 2017 mientras que la clase media se elevó de 35 a 58 por ciento y aumentó en más de 3 millones de personas. 

Con una pequeña intermitencia, el proyecto de Evo Morales sigue afianzándose, ahora en manos de Luis Alberto Arce Catacora, que ejerce la presidencia de Bolivia desde el 8 de noviembre de 2020.

En Guatemala, aun es muy prematuro anticipar resultados para las próximas elecciones, sin embargo, las condiciones están cada vez más dadas para el establecimiento de un discurso disruptivo, ante el circo que nos ofrece un Congreso como el actual, una voz que se eleve con autoridad moral, en un país en el cual, la Democracia como tal, es una caricatura, una triste caricatura.

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