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A propósito de las policías Municipales de Tránsito

Barataria

Hablar de las Policías Municipales de Tránsito, es hablar de abusos de poder detrás de un uniforme, de un sistema extorsivo y de un medio que han encontrado las Municipalidades para agenciarse de fondos sin cumplir una labor vital y necesaria para promover la seguridad vial de la población. Anteriormente las funciones de la Policía de Tránsito estaban asignadas a la antigua Policía Nacional y los casos de percances, accidentes de tránsito y responsabilidad de conductores eran judicializados de manera que existían Juzgados de Tránsito bajo el control del Organismo Judicial.  Este sistema cambió a raíz de la Ley de Tránsito actual y con ello se permitió que el Ministerio de Gobernación pudiese trasladar las competencias a las Municipalidades que así lo solicitaren y con ello la mayoría de Municipalidades tienen sus propias Empresas Municipales de Tránsito y sus propias Policías Municipales de Tránsito.  Sin embargo a la luz de las necesidades de seguridad vial en realidad las Municipalidades no cumplen con su función y sus respectivas Policías Municipales de Tránsito se han convertido en una especie de empresas recaudadoras de ingresos, porque no tienen otra función.

Por lo general las policías municipales de tránsito, no verifican la velocidad en que se conducen algunos cafres del volante, ese “trabajo” se lo dejan a las cámaras que están situados en ciertos lugares o en algunos casos se “esconden” para tomarle fotos a las placas de vehículos de modelo reciente, porque se supone que estos si pagarán las multas, vehículos de otros modelos tienen “permiso” para manejar a excesiva velocidad porque al fin de cuentas, si tienen multas por alta velocidad nunca las pagarán posiblemente.  Lo grave de todo esto es que a ciencia y paciencia de las autoridades gubernamentales y municipales se está violando flagrantemente los derechos de los guatemaltecos, porque cuando usted, querido lector, va a pagar su impuesto de circulación de vehículos, no le permiten realizar el pago si tienen multas pendientes, multas estas que jamás se las van a retirar basadas en “una fotografía” como si esto fuera la verdad absoluta y no existiese derecho a defenderse.  En algún lugar de la ciudad de Guatemala muchos vehículos tienen hasta diez fotografías convertidas en multas sin que pueda defenderse, porque nadie le notificó de que acababa de rebasar el límite de velocidad, estas notificaciones son inexistentes en Guatemala y lo que dice la fotografía es la ultima palabra.  Si usted se anima a ir al Juzgado de Asuntos Municipales de Tránsito, lo más que logrará es “una rebaja” sin que tenga derecho a discutir si esto es verdad o no.  Lo mismo sucede con una serie de multas que le puedan imponer a su vehículo desde el cómodo escritorio del Policía Municipal de Transito que debe “llenar cuota” de multas mensualmente, y con ello resultaría que en muchos casos le aparecen multas a su vehículo en lugares en dónde usted nunca ha manejado, pero que milagrosamente un policía municipal de tránsito se la impuso, supuestamente se la notificó y la pasó al departamento correspondiente para que usted, al momento de querer pagar su impuesto de circulación, tenga que “darle de comer” también a las municipalidades que violando todos los principios del derecho de defensa y contradicción ya le impusieron las multas.

Vivimos en un país, en donde los policías de tránsito solo toman una foto de la placa de su vehículo y con ello pueden hacer literalmente “averías con usted”.  Ellos con una foto de la placa de su vehículo, le pueden imponer muchas multas, no se imagina.  De manera que imponer infracción de tránsito para un policía le resulta fácil y no necesita probar nada, simplemente extender la boleta sin embargo la ley no indica que el policía tiene presunción de veracidad de cada boleta que extiende, pero siendo los policías de tránsito empleados municipales y el Juez Municipal de Tránsito empleado municipal, pues claro está, se constituyen en juez y parte que definitivamente quedamos condenados en sus manos.

A la policía municipal de tránsito le gusta hacer retenes, no verifican si los vehículos tengan las luces en buen estado, esto no es un problema para ellos, lo que les interesa es verificar si tienen multas, que vergüenza que hagan puestos de asalto, literalmente en donde lo que se convierten es en cobradores ya que hasta POS tienen para que los conductores paguen con tarjeta de crédito las multas.  Eso son nuestras policías de transito simples recaudadores y extorsionistas.

No es raro ver que un policía de transito le detenga sin explicarle la razón del porqué le detienen, usted les da su licencia y no se la quieren devolver, especialmente si tiene una multa que nunca le notificaron, simplemente y en evidente abuso de poder le retienen la licencia sin que haya ninguna de las causales que indica la ley, además de ello hasta le amenazan con llevarse su vehículo, cuando la ley no les faculta a esa situación y lo que le exigen es “que pague las multas que tienen de manera inmediata”.  Cual extorsionistas similares a las clicas de la mara 18 o salvatrucha, estos extorsionistas uniformados, le exigen que “o paga la multa en ese momento o le retienen su licencia”.  Todas estas violaciones a la ley, se hacen a ciencia y paciencia de las autoridades municipales que no solo están enteradas de esto, sino que las fomentan. Recientemente fui víctima de uno de esto abusivos uniformados que creen que porque tienen el uniforme y el poder para imponer cuanta multa se les antoje se les debe tener una deferencia que no la tienen.  Habiendo detenido el vehículo en circulación, los extorsionistas uniformados que iban en una sola motocicleta, les pregunté porqué razón nos indicaron que nos detuviéramos, si habíamos cometido alguna infracción en tanto manejábamos.  Los extorsionistas uniformados nos indicaron que habían verificado la placa del vehículo y tenía una multa.  Procedí a pedierles explicación si este operativo de verificar las placas de los vehículos lo estaban haciendo con todos los carros que pasaron frente a ellos o ellos primero me siguieron y luego vieron la placa y determinaron la multa.  Uno de los extorsionistas uniformados llego al extremo de amenazar con llamar una grúa y llevar el vehículo a un predio porque la multa no estaba cancelada, a lo cual yo le respondí que me mostrara su base legal, me sacó una ley de tránsito que ni él mismo conocía porque la ojeó de la primera a la ultima hoja sin encontrar su fundamento, afortunadamente no le dimos licencia de conducir, ya que si le hubiéremos dado esta licencia posiblemente se le hubiera quedado cual ladrón.  Al final luego de una discusión no muy corta, sin tener mayor argumentación los señores policías que me aseguraron que ellos eran la autoridad, cuando yo les indiqué que ellos son agentes de la autoridad y que la autoridad superior de ellos no se encontraba presente y que no podrían nunca ordenar el retiro del vehículo porque para ello la ley es clara en casos como ese; los señores optaron por retirarse.

Meditando sobre el actuar abusivo de la mayoría, sino todos los polícias municipales de transito, la forma en que extorsionan y que las municipalidades han encontrado en ese actuar desleal sin cumplir con promover la seguridad vial como debe ser, una forma en contar con ingresos, entiendo porqué en muchas municipalidades estos cuerpos de policía municipal de transito son numerosos aunque los pueblos sean pequeños, porque en realidad imponer multas es fácil, no les cuesta nada mas que sacar lapicero y boleta y llenar con un numero de placa y tomar una fotografía para asegurar el ingreso de ese pago tarde o temprano a las arcas municipales.  Entiendo porque Mixco, Villa Nueva, San Miguel Petapa  y la Ciudad de Guatemala, hacen puestos de extorsión para cobrar las multas, no para constituir un verdadero proyecto de seguridad vial.

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