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Hay que demandar lo necesario

Tanmi Tnam

Tenemos que pensar seriamente en cómo ir construyendo el futuro de nuestra patria. A la educación escolar le corresponde formar la ciudadanía crítica, propositiva, con habilidades y conocimientos para vivir en justicia y democracia. La educación debe formar a la población productiva del futuro, con tecnología del momento pero que libere al ser humano de las condiciones de pobreza. El perfil del ciudadano del futuro se ha discutido muchas veces, pero no se ha concretado alternativa alguna en el aula. El perfil de egreso del estudiantado debe adecuarse a los grandes cambios para garantizar el acceso a oportunidades laborales y demandar la vigencia de los derechos individuales y colectivos.

Es inaceptable que la educación escolar sea durante siglos aliada de quienes se benefician de la miseria y de la explotación de los empobrecidos que son la mayoría de personas en nuestro país. Hay razones suficientes para diseñar una educación que fortalece el trabajo e insista en el logro de habilidades y competencias de productividad en contextos donde el equilibrio y la vida orienten el uso de los recursos para garantizar el bienestar a las nuevas generaciones. La educación escolar debe fortalecer la identidad de todos los pueblos  y la identidad de país para tener una población con autoestima pero que aprecia a su proyecto político común.

Como no es fácil separar la política de la educación, le corresponde a la educación, según la edad y grado de madurez del estudiante, propiciar el análisis acerca de la historia de la corrupción, cómo opera, quiénes son los corruptos, espacios en que se opera y su impacto en las condiciones de vida de los pueblos. Le corresponde a la educación estudiar a profundidad cómo opera la injusticia, la inequidad, el racismo y la discriminación.

Es tarea de la educación escolar estudiar a fondo los modelos económicos que se aplican en Guatemala y en el mundo. Por un lado, el modelo capitalista que está terminando con los elementos de la naturaleza como el agua, los bosques y tiene en peligro la vida humana. Hay que estudiar el modelo que propicia el reconocimiento de la vida de la naturaleza y la vida de las futuras generaciones. Los cambios estructurales que necesita el país, se deben hacer de manera dialogada, con algunos objetivos en común y aportar conocimientos y valores para construir el país que todos anhelan. La niñez y la juventud debe tener claridad que con la justicia y sin hambre es posible construir la paz, la democracia y el desarrollo para todos.

Tenemos que luchar por una educación que cuestione y analice en el aula la falta de reconocimiento de los derechos de los pueblos originarios y entablar diálogos con las y los estudiantes para la generación de propuestas de solución a problemas reales que viven las comunidades locales. Hay que analizar la democracia, la justicia, la equidad de género y la corrupción con los acontecimientos de la vida cotidiana. Los docentes en servicio deben hacer uso de “la libertad de enseñanza y de criterio docente”, de manera consciente, responsable y con visión clara que con el apoyo de la educación escolar es posible aportar una manita para disminuir la injusticia, la extrema pobreza y el racismo. 

Ahora que al Congreso le toca discutir y aprobar el presupuesto del año 2022, es una oportunidad a muchos diputados en asumir una buena decisión en asignar el más alto presupuesto a la educación escolar para dotar de mejores materiales educativos, señal de internet y equipo tecnológico gratuitos a cada estudiante de los niveles preprimario, primario y medio.

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