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La lucha por la democracia

Poptun

Según el Diccionario de la Lengua Española, democracia es el sistema político en el cual la soberanía reside en el pueblo, que la ejerce directamente o por medio de sus representantes o bien es una forma de sociedad que reconoce y respeta los valores esenciales de la libertad y la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. 

En el transcurso de la historia, la humanidad ha pasado por distintos sistemas de gobierno, entre los que se pueden mencionar: los imperios, las aristocracias, las dictaduras y la democracia.  No obstante, entre todos esos modelos o sistemas políticos, la democracia es considerada la mejor forma de gobierno que ha existido, porque su ejercicio presupone un gobierno justo y conveniente para vivir en armonía, que busca reflejar los ideales de participación, inclusión, igualdad, libertad, divergencia y entendimiento. 

Cabe destacar que autores representativos del pensamiento político contemporáneo argumentan que en la actualidad la democracia está en crisis.  Exteriorizan que como evidencia se encuentra la persistencia de conflictos entre sus estructuras (pobreza, desigualdad, la exclusión social y la discriminación) y la perdida de los valores que la sostenían, que ahora han sido distorsionados, desplazados o descartados.

Instituyen que los signos específicos de la decadencia, es la ingobernabilidad, el agotamiento de su capacidad de control, la ausencia de la participación ciudadana, la naturaleza sistémica de la crisis y el déficit de crecimiento democrático. 

Otros académicos refieren que no es la democracia la que se encuentra en crisis, sino que son sus actores, lo cual significa que son los partidos políticos los que la han desfigurado. Sea la democracia propiamente dicha o sus actores los que están en problema, lo cierto es que, a nivel mundial, se muestran elementos que apuntan al debilitamiento de la democracia como sistema de gobierno.  Un ejemplo claro es lo acaecido en Estados Unidos (EE.UU.). Este país fue referente a nivel mundial de un sistema democrático sólido, por ser la primera democracia del mundo y la más antigua, pero eventos suscitados en los últimos tiempos denotan fragilidad. 

La llegada de Donald Trump a la presidencia de EE.UU., representó una espiral destructiva de la democracia de ese país, al usar prácticas que sólo podrían relacionarse con un gobierno autoritario, por ejemplo, la designación de una jueza conservadora a la Suprema Corte y en época electoral, la coacción a funcionarios para cambiar el resultado electoral, la intervención de las comunicaciones de sus opositores. Así mismo, el manejo de un mensaje populista a tal punto que incentivó el asalto al Capitolio de los EE.UU. por parte de sus partidarios. Este problema de gobernanza, encendió las alarmas a nivel mundial sobre el deterioro de la democracia en esa nación y el mundo. 

Guatemala, no es la excepción.  La fe en la democracia se está perdiendo. La pobreza, la desigualdad social, la desnutrición, la falta de acceso a la salud, a la educación y a la igualdad de oportunidades de trabajo, entre otras, son las causas.  Junto a estos males, la crisis política derivada de la cooptación de las instituciones que sirven de peso y contrapeso y que son encargadas de garantizar los derechos y libertades de los ciudadanos, la vulneración al estado de derecho, la transgresión al principio de la alternancia en el ejercicio del poder, la perpetuación de las cortes en el poder, son otros motivos. 

Sin embargo, los académicos aseguran que, si se lucha a tiempo por la democracia antes que acontezcan las grandes violaciones, la misma puede ser recuperada. Afirman que la mejor barrera contra el deterioro de este sistema, es la participación y compromiso ciudadano que debe de defenderla conservando los valores que la sustentan. Esto significa que todos los actores sociales deben estar activos para proteger la democracia frente a cualquier violación para que se manifiesten los valores que busca reflejar.

Guatemala está en un punto intermedio entre las pequeñas y grandes violaciones, y aunque haya frustración o decepción del sistema, luego del uso de las herramientas democráticas por parte de los malos políticos para proteger intereses gubernamentales y particulares, no debe vencer el agotamiento. Guatemala necesita de una ciudadanía que decida, controle y se involucre en la toma de decisiones, tomando en cuenta que la democracia guatemalteca es muy joven y frágil y por eso es fundamental que toda la población participe en su protección y construcción. 

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