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12 de octubre de 1492

Tanmi Tnam

Sobran las interpretaciones de este acontecimiento de hace muchos siglos y que, por muchas razones, cada quien, a su manera, hace volver a la superficie interpretaciones desde distintos ángulos de mira.

Este es un hecho histórico donde se afirma que el 12 de octubre reviste importancia según los ojos de España acerca de que había un mundo desconocido que valía la pena explorar y aprovechar aún a costa de la vida de quienes ya vivían en estas tierras con anterioridad. Hemos llegado a estas alturas de los siglos y no es de extrañar acciones que luchan por tener algo que celebrar por parte de quienes invadieron y que a la fecha continúan con justificaciones.

El año 1492 es una fecha cuyo significado para los pueblos originarios fue de exagerada violencia, persecución, hambre, muerte, genocidio y enfermedades. Esta es una fecha que se recuerda con mucho dolor, fue y es práctica de hegemonía, es racismo e invasión permanente en distintos puntos de la vida actual de los pueblos en condiciones altamente vulnerables. 

Para los pueblos originarios de Guatemala y de Abya Yala, este es uno de los días para celebrar la resistencia por parte de las generaciones actuales, de las hijas e hijos de quienes han sabido sortear los embates de la muerte pero que tienen viva en la memoria la vida de muchos de los ancestros que murieron por todas las consecuencias que significó la llegada de los foráneos a estas tierras. Por estos motivos, es necesario honrar permanentemente la memoria, la muerte y el sacrificio de nuestros ancestros.

El 12 de octubre es una fecha indicada para todos los pueblos indígenas y afrodescendientes que hagan brillar el futuro con luz propia para señalar los caminos, iluminar las decisiones y puntualizar las alternativas para reconstruir la vida de cada uno de los pueblos que conforman lo que hoy es Guatemala, sin perder de vista que son todos los pueblos de Abya Yala.  Es un gran orgullo para los pueblos originarios decir presente a estas alturas del tiempo después de vivir condiciones que han significado muerte y sufrimiento, pero que con gran esfuerzo sobreviven para decir aquí estamos y seguiremos la lucha por las nuevas generaciones. Que vivan estos pueblos y siempre habrá más retoños. Los que representan intereses de cultura dominante deben revisar detenidamente que los tiempos pasan abonando algún cambio para el bienestar de los desheredados. El mundo no es solamente para vivir en violencia.

Los hechos marcan que no es posible celebrar alguna fiesta como el día de la hispanidad, el día del descubridor, el encuentro de dos mundos o cualquier otro nombre porque los hechos durante más de cinco siglos han sido de correr mucha sangre y el desconocimiento constante de la vida de los pueblos originarios. Ahora hay que decir basta ya de tanto crimen y violencia.

Está muy presente en la memoria de los pueblos originarios de Guatemala, los hechos que refieren la apropiación indebida de tierras, la muerte lenta de manifestaciones culturales, el desplazamiento de los idiomas, la muerte de miles de ancestros, la enorme dependencia y los grandes porcentajes de pobreza y pobreza extrema en que hoy se encuentran nuestros pueblos. Pero cada vez hay claridad que se lucha por los derechos, porque sean visibilizados en todos los campos de la vida sociopolítica y económica, que los pueblos sean sujetos activos de su destino, de su autodeterminación toda vez que las condiciones de justicia, paz, democracia y desarrollo sean alcanzadas con un proceso transparente, participativo, debates constructivos y diálogos con alto espíritu. 

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