La mentira … ¿Máscara o miedo?

Ventana Cultural

Todo error sincero merece respetuosa consideración. Es, en cambio, despreciable la hipocresía del que oculta sus ideas por venales motivos; y es criminal la mentira del que la enseña a sabiendas por torpes conveniencias”. Las fuerzas morales José Ingenieros.

Unos años atrás escribí algo parecido con este tema. Pero, como bien se dice, la experiencia hace al maestro. Pero, si vamos a hablar de un tema como este empecemos por saber que es la mentira como tal.

Existe en psicología y psiquiatría un término que se utiliza para quienes tienen la costumbre de mentir todo el tiempo: mitomanía. La mitomanía se manifiesta en la necesidad compulsiva de mentir.

La mentira, primero es una máscara que encierra una negación. ¿Cuándo negamos algo? Cuando no queremos ver una realidad. Y, al negar lo evidente, se manifiesta el miedo. Si contestáramos la interrogante de nuestro tema sobre la mentira, podemos decir que son ambas cosas: máscara que oculta una realidad y temor a ser descubierta.

El mentiroso, como característica de personalidad, – que todos tenemos esa característica – ya sea de aquellos que son adictos, ya que todos tenemos un tipo de estos, tiene que mentir, necesita mentir para ocultar su realidad. Y, como bien sabemos, la mentira no es más que miedo a la verdad

Por lo general, el mitómano nace de una familia disfuncional, tiene baja autoestima, tienen pocas o nulas habilidades sociales. Su situación es tan caótica que tienen que mentir para salir de sus problemas, pero como no pueden mentirse a sí mismos, es más fácil hacerlo a los demás.

¿Cómo sabemos que alguien miente? Porque su lenguaje corporal habla lo que la boca no dice. También, porque se habla si no se está seguro, cambiar de opinión con frecuencia, disimular algo. Hablan de hechos grandilocuentes, donde el mentiroso aparece como heroico o victorioso, o cuentan historias donde son las víctimas buscando simpatía, llenan de detalles y son muy elaboradas sus historias, tienden a variar la historia dando versiones completamente diferentes de ellas.

Nadie está exento a mentir. Todos mentimos en alguna manera. Cuando un político miente se llama demagogia, el mentiroso compulsivo es mitómano, el que esconde algo es hipócrita, el adicto miente en la negación y sus amigos también niegan que hay problemas. En todo grupo humano, la mentira siempre va a prevalecer.

No podemos alejarnos de la mentira. De vez en cuando, el hombre la usa para su conveniencia, ya que hay cosas que es mejor no mencionarlas y que se mantengan en secreto. 

Tal vez, como máscara sea conveniente, pero debemos tener cuidado en conocer el límite de esa conveniencia, porque, al usarla en exceso, puede convertirse en una cadena cuyos eslabones no se podrán romper, negando la realidad que nos rodea. Muchas veces es tan dolorosa, que es mejor disfrazarla para hacerla llevadera. Pero solo aquel capaz de mentir sin tapujos, sabe el dolor que lleva dentro y es como es por sus circunstancias.

Cuando el hombre se conoce a si mismo, se ama a si mismo, se respeta, las mentiras salen sobrando. No necesita mentir, disimular, esconder o cambiar nada porque está seguro de si, su cuerpo habla lo que su boca indica. Actúa, y habla como piensa y siente, y esa es la realidad que le rodea.

El hombre pide que siempre le hablen con la verdad. Pero la realidad es que a la humanidad le gusta la mentira y que le mientan, porque al momento de decir la verdad como la conocen, se perturban, o se molestan, por ende, al hombre le gusta que le mientan para no herir susceptibilidades

Una vez me dijeron a mi que yo me enojaba porque me decían la verdad. Al principio así era, pero a la larga vi que todos tenemos una parte de verdad, y que no conocemos todo el amplio mundo que le contiene, por eso, quien habla, y actúa conforme a lo que tiene en su mente y corazón, cada uno tiene razones de sobra para ser como es por esta misma razón.

“La verdad es la más temida de las fuerzas revolucionarias; los pequeños motines de fraguan con armas de soldados, las grandes revoluciones las hacen con doctrinas de pensadores. Todos los que han pretendido eternizar una injusticia, en cualquier tiempo y lugar, han temido menos a los conspiradores políticos que a los heraldos de la verdad, porque esta, pensada, hablada, escrita, contagiada, produce en los pueblos cambios más profundos que la violencia. Ella – siempre perseguida, siempre invencible – es el más eficaz de rendición moral que se ha conocido en la historia de la humanidad”. José Ingenieros.

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Claudia Alexandra Figueroa Oberlin

El arte siempre lo llevé de la mano con la literatura, me dediqué al teatro, a la danza por más de quince años, y a las artes marciales, ahora soy miembro de diferentes asociaciones y academias de poesía: Asociación Actuales Voces de la Poesía Latinoamericana, donde participo con crítica literaria, Academia Nacional e Internacional de Poesía de la Benemérita Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, América Madre, Unidos por las Artes, Movimiento Literario de Centroamérica, y locutora de la radio el barco del romance con el programa Una Ventana al Mundo, donde hablo de los viajes, la historia y la cultura, recito poemas y leo cuentos o fragmentos de otros autores y propios.