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Economía Social de Mercado: Política Fiscal y Presupuesto 2022 (Parte III )

Pulso Económico

Cuando el gobierno decide los impuestos que recaudará, los pagos de transferencia que efectuará; o los bienes y servicios que comprará para servirle al pueblo; en ese momento, está dando forma a su política fiscal.  ´Política Fiscal´ es un concepto más amplio al de ´Política Tributaria´.  La política tributaria es uno de los tres subconjuntos de la política fiscal.

El segundo gran subconjunto o componente de la Política Fiscal es el Presupuesto General de Ingresos y Egresos de la Nación, para este caso sería el Presupuesto 2022. El tercer componente de la Política Fiscal es el denominado ´Gasto Público o Ejecución Presupuestaria´, en el que se hace hincapié al final de este fascículo.

En otras palabras, el estado de la política fiscal se resume examinando la diferencia entre lo que el gobierno paga y lo que recibe; es decir, el déficit público. Toda vez que se ha visto que la Política Fiscal integra aquellos tres grandes componentes (ingresos, presupuesto y ejecución presupuestaria); Esta, la política fiscal va más allá, afectando también variables macroeconómicas como el tipo de cambio, balanza comercial e inflación. Esto implica que ambas políticas (Fiscal y Monetaria) se afectan complementariamente, la una con la otra, de forma recíproca.

Para comprender la reciprocidad entre la Política Fiscal y la Política Monetaria, es preciso resaltar que existen dos tipos  de impulso de política monetaria y de política fiscal: 1. Política Restrictiva o Contractiva y 2. Política Expansiva o Acomodaticia. Suele ser que en épocas normales la Política Fiscal regularmente es Contra-cíclica respecto de la Política Monetaria; por ejemplo, si la Política Monetaria es Expansiva o Acomodaticia, la Política Fiscal debería tener un impulso Contractivo o Restrictivo. Esto con el ánimo de equilibrar la oferta y la demanda (dos fuerzas naturales del mercado). 

La excepción a esta regla ocurre en épocas de sobresaltos en la cadena de suministros del mercado mundial tal como la crisis sanitaria, financiera y económica, originada por la pandemia Covid-19. En este caso para no caer en una debacle mundial; los países, incluyendo a Guatemala aumentaron su oferta monetaria con la intención de no paralizar la economía, no obstante que en el futuro se tendría que hacer frente a amenazas de inflación como ocurre actualmente. Pues bien, para responder con igual lógica de favorecer la oferta monetaria; la Política Fiscal, debería en estos casos, reflejar un impulso de política expansiva y no Contractiva o Contracíclica.

Para buena fortuna la dos gráficas a continuación tituladas: ‘Postura de Política Monetaria e Impulso de Política Fiscal’observan un comportamiento (expansivo y acomodaticio) en la misma dirección, fortaleciendo  la oferta monetaria. Ahora toca hacer frente a la inflación, que para el caso de Guatemala se trata de una inflación importada, más que una inflación doméstica.

El equipo de #Crisol Literario confrontó con éxito el contenido de estas dos gráficas que ilustran el buen desempeño de la Política Monetaria y Fiscal, para este período de crisis. 

Respecto a la inflación: el Banco de Guatemala en su Informe de Política Monetaria a Junio -2021, reporta una composición de la inflación total (en porcentaje) de 3.16 correspondiente a la inflación importada y 0. 75 de inflación doméstica (la gráfica ilustra el comportamiento inflacionario).

Inflación Importada ¿Qué es?

La inflación importada es una de las causas de inestabilidad financiera en economías pequeñas y abiertas como las del Istmo Centroamericano.  Por ello, es importante identificar las causas de la inestabilidad financiera que padecen los países, en este caso Guatemala, ya que si ella (la inflación) fuese principalmente de origen (extranjero) importada y erróneamente aplicáramos soluciones relevantes para controlar la inflación pensando que ésta es de origen interno, causaríamos sin quererlo el estrangulamiento de la economía.  Por ejemplo, si la inflación ha sido causada por el alza de los precios del petróleo y para corregir ese problema erróneamente restringimos el crédito interno correríamos el riesgo de paralizar el país. Más ahora, en tiempos de Covid-19.

Teniendo en consideración las gráficas anteriores, queda por revisar si el presupuesto 2022 se corresponde a un Presupuesto por Resultados (PpR) conforme lo estipula la reforma de 2013 a la Ley Orgánica del Presupuesto (Decreto 101-97) bien refrendado en los artículos 237; “Presupuesto General de Ingresos y Egresos del Estado” y el 238; “Ley Orgánica del Presupuesto”. Ambos Artículos de la Constitución Política de Guatemala.

La gráfica a continuación es taxativamente explícita referida a que los presupuestos a partir del año 2013, han venido siendo elaborados siguiendo el esquema por programas con enfoque de Presupuesto por Resultados -PpR-. La gráfica muestra los tres componentes clave del proceso: 1. Identificación Institucional; 2. Producción Institucional y 3. Clasificador presupuestario. Fuente: Ministerio de Finanzas Públicas en Manual de Gestión por Resultados – 2013.

En la parte superior del recuadro se puede apreciar una síntesis del diagrama de flujo que integra los componentes clave de un Presupuesto por Resultados  -PpR-. Lo cual, observando el actual Presupuesto 2022, se tiene que técnicamente cumple con los requerimientos de un Presupuesto por Resultados-PpR- ya que lo han realizado técnicos especializados de Segeplan y del Ministerio de Finanzas Públicas. 

Preliminarmente, el ante-proyecto conforme a la secuencia de entrega, es enviado desde cada una de las entidades (ministerios, descentralizadas y autónomas) y recibido por Segeplan y el Ministerio de Finanzas Públicas. Todo este proceso, unido al ejercicio de Presupuesto Abierto que aunque debe ser más representativo para su plena legitimidad; ciertamente, es un avance que en los años ochenta y noventa del pasado Siglo, no se practicaba con el mismo nivel de democraciaHasta este momento el presupuesto ha estado en manos de técnicos especializados en la materia

A partir del 2 septiembre la iniciativa del proyecto “Presupuesto 2022” se encuentra en manos del Congreso de la República; específicamente, en la Comisión de Finanzas Públicas y Moneda para ser aprobado o no aprobado por el Pleno, a más tardar el 30 de noviembre -2021. 

Se espera que la referida Comisión realice un análisis a fondo de las interioridades del presupuesto para evitar caer en especulaciones o en imprecisiones técnicas. En todo caso, se está a buen tiempo para hacer los ajustes conforme la visión de economía política con énfasis en Economía Social de Mercado, que es lo que realmente necesita la población socioeconómicamente vulnerable de la sociedad guatemalteca.

De no ser aprobado el referido anteproyecto presupuestario, se continuaría con el presupuesto vigente como lo manda la Constitución Política de Guatemala; con el agravante, que la ejecución iniciaría tras los ajustes de Política Fiscal; y por tanto, un atraso en la planificación de cada unidad ejecutora. Nada extraño en Guatemala.

Finalmente, se tiene dificultades sobre la base de la confianza para el éxito del presupuesto; es, en la última de las fases de la Política Fiscal: ‘La Ejecución Presupuestaria’. Esta, si no se realiza practicando una Gestión por Resultados -GpR-, como se indica en la ilustración anterior, sería más de lo mismo sin ningún control en la calidad de la obra o del servicio prestado a la población meta. Se hace una dispensa, tal como en fascículo anterior se escribió y se reforzó, los técnicos de las entidades realizan un excelente trabajo. La discordancia está en los tomadores de decisión que giran directrices que no encajan en la política administrativa de Gestión por Resultados -GpR-. En la opacidad de la Gestión por Resultados radica el empobrecimiento de la visión y misión de los presupuestos, por décadas.  Continuará.

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