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Economía Social de Mercado: Presión fiscal y presupuesto 2022 (IV parte)

Pulso Económico

Dentro del marco de la dificultad y disyuntiva socioeconómica que padece y sobrelleva el país, profundizada por la pandemia Covid-19, la política tributaria; primer componente de la Política Fiscal, se  constituye sin duda en el elemento más apremiante que debe afrontar el Estado como primera acción para el fortalecimiento y consolidación del Presupuesto General de Ingresos y Egresos – 2022

Esto cobra importancia  en razón que la Comisión de Finanzas Públicas y Moneda del Congreso de la República de Guatemala ha determinado elevar el proyecto original en Q 1 mil 947.4 millones. En cifras redondas, serían 2 mil millones de quetzales adicionales a los Q 103 mil 992.5 millones  propuesto por Finanzas Públicas. Quedando un monto total de 105 mil 939.9 millones de quetzales a presentar al pleno del Congreso que deberá aprobar o improbar el referido presupuesto – 2022; a mas tardar, el 30 de noviembre -2021.

En medios de comunicación, el Presidente de la sala legislativa de la Comisión de Finanzas Públicas y Moneda ha reiterado que el incremento presupuestal  por Q 1 mil 947.4 millones será asumido por el Sistema de Administración Fiscal y no por vía de deuda pública.  Ahora bien, conforme a nuestro criterio, esta instancia de Administración Fiscal deberá hacer un análisis exhaustivo de Política Tributaria para que, sin dañar a la clase media trabajadora, se pueda identificar con precisión los rubros desde donde se podría recaudar el referido incremento de Q 1 mil 947 millones;que iría desde 74.638 millardos previstos inicialmente por el Órgano de Recaudación hasta 76.585 millardos solicitados por la Comisión de Finanzas Públicas y Moneda del Congreso de la República de Guatemala. 

Las cifras totales, tanto del Presupuesto como del incremento que debe recaudarse, son tentativas y podrán tener modificaciones mientras no se conozca el presupuesto final aprobado.

De lo indicado en párrafo anterior acerca del cuidadoso análisis que el Órgano de Recaudación debe realizar para identificar los rubros de recaudación sin afectar a la clase trabajadora; existen dos indicadores que pueden dar una pista por dónde empezar hacer el análisis. Estos son: 1. El Índice de Presión Tributaria; también llamado, Índice de Presión Fiscal y 2. El Índice de Esfuerzo Fiscal. 

El Índice de Presión Tributaria (IPT) no es más que el ingreso del Estado en concepto de impuestos sobre el ingreso total de la economía

La presión fiscal (IPT) es el índice más utilizado para comparar el tamaño de diferentes Estados. Ahora bien, comparar la presión fiscal entre países no es un asunto que esté exento o libre de dificultades.  Ya que países muy pobres tienen problemas incrementando la carga fiscal debido a que gran parte de la población se encuentra cerca del nivel de subsistencia (si alguien está en el nivel de subsistencia y debe entregar parte de su renta, literalmente podría morir de hambre).

Este problema, y algunos otras dificultades que se presentan en países con baja renta per cápita, hacen que la presión fiscal sólo sea comparable entre países con un nivel de desarrollo similar. Por tanto, al comparar el porcentaje de ingreso o gasto público sobre el PIB de países en desarrollo con países desarrollados se podría obtener una visión distorsionada del verdadero esfuerzo que tienen que hacer los contribuyentes para pagar impuestos.

En tanto que el segundo Indicador: Índice de Esfuerzo Fiscal, pretende poner en contexto la presión fiscal para mejorar los niveles de comparación. El esfuerzo fiscal tiene en cuenta la renta per cápita de cada país a la hora de elaborar la nueva métrica. En concreto se utiliza la presión fiscal y se modifica teniendo en cuenta la renta per cápita de la siguiente manera:

De esta manera, se obtiene un indicador fiscal comparable entre países. Para ejemplificar la relación entre ambos indicadores y de como el uno explica al otro y viceversa se presentan gráficas a continuación que muestran que Guatemala, para 2019 fue el país de la región con menor carga tributaria respecto de su PIB; lo cual, se confirma con la segunda gráfica que evidencia el mismo comportamiento, para el año 2016. Esto, solo para comparar dos periodos fiscales, aunque es conocido que la tendencia se ha mantenido a lo largo de décadas.

Como se observa, Guatemala es el país con menor presión fiscal de la región. Sin embargo, cuando calculamos el esfuerzo fiscal ver gráficas a continuación, la situación cambia radicalmente.

El esfuerzo fiscal de los guatemaltecos es incluso superior a la media de Latinoamérica; como se observa en la gráfica anterior. Aunque, si bien es cierto, en la región centroamericana sólo Panamá hace un esfuerzo fiscal inferior a Guatemala. Esto se agrava si se hace la comparación con países más allá de la región. Por ejemplo, con países de la OECD:

Si comparamos a Guatemala con los países europeos en esfuerzo fiscal, vemos también una imagen completamente diferente. Guatemala realiza mayor esfuerzo fiscal que cualquier país europeo. En otras palabras, la fiscalidad en Guatemala es mayor de lo que podríamos pensar. Por tanto, cuando nos comparamos con otros países hemos de usar métricas comparables. En este caso, utilizar el Índice de Presión Tributaria (IPT) como % PIB puede llevar a equívocos. Mientras que el Índice de Esfuerzo Fiscal es una medida menos sesgada; dicho de otra forma, es más robusto que el Índice de Presión Tributaria para cuando se desea hacer comparaciones entre países.

Como bien, en uno de sus artículos, cita el profesor Dr. Daniel Fernández: Uno de los problemas es suponer que si los países desarrollados tienen cargas tributarias altas, la receta del desarrollo venga de dicha carga tributaria alta. Este argumento evidentemente ignora que la mayor parte de países desarrollados tuvieron Estados relativamente pequeños en el momento que se desarrollaron y sólo después se pudieron permitir grandes Estados”, fin de la cita.

Usted, a estas alturas se estará preguntando, con justa razón: ¿Cómo se relaciona el anterior análisis con el argumento central del título del artículo?  Al revisar el párrafo tres del presente fascículo, se indica que el “Órgano de Recaudación Fiscal”; Sin dañar la fiscalidad del trabajador promedio, deberá realizar un exhaustivo análisis de los rubros tributarios de donde obtener el excedente de dos millardos adicionales solicitados por la Comisión de Finanzas Públicas y Moneda para sumarlos al Presupuesto, 2022. 

En este sentido, conforme a las gráficas proyectadas, se observa que Guatemala es un país donde existe un alto Esfuerzo Fiscal por parte del contribuyente. Debido a este argumento real, es deseable que el Órgano Rector de Fiscalidad en Guatemala, realice un estudio a fondo para conocer el espacio fiscal por la vía de otras fuentes; como por ejemplo, los contribuyentes llamados tránsfugas que teniendo su domicilio fiscal en una región, se trasladan a la región central  con el propósito de quedar fuera del foco de fiscalización (evasión fiscal) por un lado; por otro lado, existe la elusión fiscal quienes hacen trampa para pagar menos impuestos. Y el no menos importante, el contrabando aduanero. Estas son asignaturas pendientes a resolver.

Felizmente, el 18 de octubre del corriente año, el Órgano Rector de La Fiscalidad, presentó, ante la comunidad internacional y a nivel Nacional, el Plan Estratégico Institucional -PEI- para el quinquenio 2021-2025. Contemplando seis Objetivos Estratégicos; 21 estrategias distribuidas entre los seis objetivos (ver ilustraciones a continuación); así mismo, 50 metas y 150 acciones estratégicas.

En virtud del oportuno, Plan Estratégico Institucional 2021-2025, se tiene relativa buena confianza que el Órgano Rector de la Fiscalidad Guatemalteca tendrá grados de libertad en sus seis Objetivos; principalmente en los objetivos (tres-cuatro-cinco), aunque todos son integralmente importantes para ir en busca de aquellos rubros que le permitan opciones de espacio fiscal de recaudación para cumplir lo solicitado por la Comisión de Finanzas Públicas y Moneda del Congreso de la República de Guatemala.  Para escuchar la presentación de la conferencia del Plan Estratégico Institucional -PEI-, se encuentra en la página Facebook de la autoridad tributaria.

 Como podrá recordar de  fascículos anteriores, otro factor a no perder de vista es:   la importancia de conocer la posición cíclica económica de país previo al diseño de toda Política Fiscal; ya que las variables macroeconómicas, se ven afectadas si la correlación de fuerza entre la Política Fiscal y la Política Económica no está alineada en dirección complementaria, la una de la otra. La gráfica a continuación, muestra la fase del ciclo económico en que se encuentra Guatemala.  Fase de Auge, justo en el umbral entre las subfaces de expansión y moderación. 

Lo cual, es un punto de inflexión en el que se debe tener cuidado, dado que Guatemala, aún no sale completamente de la crisis sanitaria; y por otro lado, se necesita recuperar los niveles de producción nacional. En esto radica la importancia de las correcta política fiscal en coordinación con la política monetaria.

En este sentido, un mal diseño de la Política Fiscal no solo afectaría a su ´gemela´ la Política Económica. También incidiría en la Ejecución Presupuestaria, afectando directamente la entrega de bienes y servicios; que debería ser de calidad en tiempo oportuno, a la población meta que corresponde al segmento poblacional vulnerable socioeconómicamente. 

Para evitar un mal diseño de Política Tributaria, se recomienda desde este espacio #Crisol Literario que la Autoridad Fiscal (como seguramente lo viene haciendo) coordine con la Junta Monetaria y Banco de Guatemala acerca de la posición de Política Monetaria (Contractiva o Restrictiva;  y Acomodaticia) proyectada para el próximo quinquenio, con la idea esencial que el engranaje del Desarrollo Socioeconómico del país se encuentre en dirección del objetivo central del presupuesto  2022: ‘El Desarrollo Humano’ con énfasis en la mitigación de la desnutrición infantil desde los primeros cinco años de vida; incluso antes, con complemento de Alimentación Escolar, Agricultura Familiar y salud preventiva desde el primer nivel. 

Para lo cual, toda vez que Guatemala aún no logra salir de la pandemia Covid-19, es el momento que por la vía de la Economía Social de Mercado busque el Desarrollo Humano. No hacerlo, sería un error histórico. 

Una vez más, comentar que la Economía Social de Mercado es: “Fortalecer el Sistema de Mercado mismo; pero, aplicando reglas de arbitraje para corregir eventualmente fallas de mercado”. Un ejemplo: evitar la generación de monopolios frente a la creación de Pequeñas y Medianas Empresas -Mipymes- que como se sabe es la mayor fuente de generación de empleos. Dignificar la política de empleo se define con precisión bajo el concepto Ordoliberal de Mercado. “Ordo = Orden” y “Liberal = Libertad de Mercado”.  Igualmente, se ha comentado, que la Economía Social de Mercado -ESM- es estrictamente una metodología de trabajo mutuamente macroeconómica y microeconómica, al mismo tiempo; y que no es propiedad de ninguna ideología política, ni mucho menos populista. Ella, pertenece a todo aquel gobierno que desee verdaderamente ver el desarrollo social, económico y político de su país. En este sentidoLa Economía Social de Mercado alude a que Crecimiento económico no es suficiente, hace falta un desarrollo socioeconómico.

En próximo fascículo se abordará el tema: ¿Cómo? el Órgano de Fiscalidad Nacional podría contribuir, por el lado de la oferta, en la creación de empleos y en el fortalecimiento empresarial analizando el Gasto Fiscal, por un lado; y por el otro lado de forma complementaria, dando un vistazo al Crédito Fiscal. Especialmente, reduciendo riesgos sobre la base de un buen aprovechamiento del Plan Estratégico de Fiscalidad Institucional (PEI) 2021-2025.

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