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Aun año de Eta & Iota

Lugar Hermenéutico

Guatemala esta entre los 20 países más vulnerables, de acuerdo al índice de riesgo climático a nivel mundial.

En números fríos, la CONRED presento hace algunos meses el informe consolidado de los impactos más importantes de estos fenómenos. En materia social, más de 2 millones de personas afectadas, 311 mil 317 personas evacuadas, 100 personas desaparecidas y más de 60 personas fallecidas.  Hubo daños a mas de 400 mil viviendas de las cuales 5 mil, tienen daño severo, es decir inhabitables. Así como daños en más de 400 escuelas. 

Por si fuera poco, a nuestra paupérrima infraestructura vial, se agregaron 875 tramos de carreteras dañados, 26 carreteras destruidas y 114 puentes afectados, de los cuales 52 de ellos totalmente destruidos. 

En su momento se declararon varios estados de emergencia, calamidad, etc, sin embargo, como suele ocurrir en los siguientes días de acaecidos los hechos, estos van perdiendo vigencia e importancia hasta quedar en el olvido, pues rebasados por el día con día vuelve a olvidarse la importancia de contar con las medidas de contingencia y adaptación a los fenómenos naturales extremos, más aún dado el nivel de vulnerabilidad en países como el nuestro. 

Actualmente Guatemala esta entre los 20 países más vulnerables, de acuerdo al índice de riesgo climático a nivel mundial, estudios que dentro de diversos criterios toma en cuenta la pérdida de vidas humanas y pérdidas económicas en cada fenómeno extremo que ocurre. 

Sumado a Eta & Iota, recordemos la tragedia del Cambray o lo ocurrido en múltiples comunidades como las de hace algunos años en Tajumulco, o en colonias de la periferia de la ciudad que ante algún fuerte aguacero sufren los derivados deslizamientos de suelo y las amplias secuelas de comunidades afectadas. 

De acuerdo con el profesor emérito de la Universidad Nacional de Ingeniería del Perú, Julio Kuroiwa, “una población es vulnerable porque carece de conocimientos de los fenómenos naturales intensos que la amenazan y no sabe qué medidas tomar para proteger su vida, salud y propiedades. También es vulnerable porque no está organizada para reaccionar.

En este sentido y pasado un año de estos fenómenos, caben algunas preguntas para la CONRED. ¿Cuáles son los sistemas de pronóstico y alerta temprana ante eventos naturales extremos?, ¿Qué medidas se tiene contempladas para resguardar la vida de los potenciales afectados en especial la población más pobre del país? Y una tercera pregunta, ¿que medios de organización comunitaria o municipal se impulsan para responder ante estas emergencias?, dada nuestra altísima vulnerabilidad a estos fenómenos, pero fundamentalmente nuestros amplios rezagos sociales.

Si estas inquietudes tienen respuesta, se necesita mayor proactividad para socializar las medidas y si aún no, es urgente trabajar en ello puesto que aún se está a tiempo de coadyuvar a salvaguardar la vida de muchos connacionales, de lo contrario seguiremos aumentando la estadística de víctimas luego de pasado cada invierno en el país no digamos si se asomase alguna depresión tropical o algún otro fenómeno natural extremo.

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