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El narco estado más grande del mundo

Sueños…

El mercado de las drogas “ilegales” y el lavado del dinero que genera es uno de los enigmas más grandes del mundo.

Es la fuente de integración económica, política y social más poderosa de América. No hay serie de streaming, narco-telenovelas y bandas musicales que no promuevan sus principios, batallas, traiciones y triunfos, elevando a categoría de héroes mitológicos a las y los líderes de los poderosos carteles, sus grupos armados y los funcionarios públicos marionetas que los protegen ante la sociedad.

La actividad no es nueva, su impacto social tampoco. Y la correlación producción de drogas-transporte de estas, lavado de los ingresos surgieron hace siglos. Desde Homero, hasta los escritos de la dinastía Zhou, hay escritos del tráfico de opio, vinos, infusiones y piedras adormecedoras. Los medios de comunicación oficiales tratan de presentar el lado mitológico del problema. Por un lado, nos venden la idea de que son los malos, los “delincuentes”, los que tratan de poner negocios livianos para legalizar sus “sucias” ganancias.

Por supuesto, el tráfico de drogas va acompañado de prostitución, violencia, trata de mujeres y racismo. Y aquí se presenta lo paradójico del asunto del lavado. Tanto Estados Unidos, como sus aliados y sus contrincantes, todos aprueban leyes contra el narco y el lavado.  Informaciones de prensa, afirman que en el mundo se lavan anualmente, $800,000 millones, tan solo en México se lavan unos 50 mil millones; el Global Financial Integrity, afirma, con una cifra conservadora, que en Centroamérica se lavan entre 14 y 20 mil millones anuales.  De los cuales Costa Rica, por su sistema financiero avanzado y multitudinario lava el 30%, entre 4 y 6 mil millones de dólares al año, entre un 12 y 15% de su producción nacional. Pero, el lavado no es todo, el tráfico y la venta generan otros ingresos, de tal forma que es una de las industrias que sostienen las economías desde Perú, Ecuador, Bolivia, Venezuela, Colombia, hasta México.

En todos lados se esconde el principal actor.  Por ejemplo, se menciona que en los países del tercer mundo las empresas criminales “consiguen blanquear y encubrir sus ganancias, transfiriéndolas a través de los sistemas financieros nacionales e internacionales, en donde prevalece un sistema antilavado de dinero poco eficiente, poco riguroso o corrupto”. Pero, detrás de estas frases rimbombantes se esconde al principal actor. Pareciera que los delincuentes consiguen por arte de magia ingresar a Estados Unidos y Europa, en donde se concentra el 70% del consumo. Pero, esos inocentes no tienen nada que ver con el tráfico, ni la venta, ni el blanqueo. Un simple vistazo estadístico se trae abajo este argumento fantasioso. Sí en Estados Unidos y Europa se realiza el 70-80% del consumo, allí se realizan el 70-80% de las transacciones con el anhelado producto y allí se lavan esos porcentajes de dinero. Cómo se lavan, tiene que ser a través de Wall Street, es decir, la bolsa y los principales bancos transnacionales de Estados Unidos y Europa, el dinero se guarda por las nacionalidades que manejan la bolsa y los grandes bancos internacionales, y luego se transfiere a las industrias de armas, petróleo, ejército de Estados Unidos, lobbies y políticos de Washington.

El negocio es demasiado jugoso y abarca, a intelectuales, políticos y financieros desde Bolivia, pasando por Centroamérica, México siguiendo por Washington, New York hasta Zúrich. La impresionante liquidez en el mundo tiene varios orígenes. Es alucinante que el desborde de dinero sin respaldo productivo emitido por los bancos centrales para financiar voraces déficits fiscales que no tenga techo. En parte la liquidez se utiliza para financiar gobiernos corruptos y cooptados por la delincuencia, en parte para mantener la industria armamentista de Estados Unidos y otros países, y en parte para promover guerras fratricidas y fanáticas por aparentes discrepancias sobre quién es el verdadero Dios.

El sector inmobiliario es uno de los principales sospechosos de lavar el dinero corrupto. Pero, la industria del cemento es una de las actividades preferidas para dar salida a capitales sospechosos, destruir el ambiente no es un obstáculo. Sin embargo, el único sector que nunca pierde es el financiero. De vez en cuando, cae algún cargamento de drogas o se descubre una línea de lavado, pero no en Estados Unidos ni sus aliados europeos, algún mulo latinoamericano que es sacrificado como un caballo lechuguero. Pero, el negocio de 800 mil millones sigue intacto y es intocable. Elliot Ness, ya trabajaría para los modernos traficantes, que son de nacionalidades de Europa, Estados Unidos y de un país de medio oriente.

Sí en México se lavan cerca de 50 mil millones de dólares, según informes de Naciones Unidas, en Centroamérica y el caribe tienen que lavarse unos 30 mil millones, en Sudamérica 40 mil; entonces en Estados Unidos se lavan, mínimo, 600 mil. Ni los bancos, ni bolsas de New York, ni Washington, ni las industrias de armas y petróleo pueden lavarse las manos. Sí en Estados Unidos se venden 600 mil millones en drogas, esos 600 mil no vuelan en picos de palomitas hacia el sur. Se transfieren a los mercados financieros y políticos del Estado-narco más grande del mundo: Estados Unidos.

Con esas masas de dinero florece la industria de las armas de Estados Unidos. Como explicar que los militantes armados de las bandas narco en la región aparezcan con fusiles, metralletas, lanzagranadas, pistolas brillantes y cadenas de balas en el torso. Esas armas se producen en Estados Unidos, como llegan a ejércitos del narco, no es por acción de algún ángel del cielo. Se compran en Estados Unidos y se trafican hacia la región.

¿Podríamos vivir sin esa fuente de ingresos?

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