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Aniversario de autonomía de la Usac

Antropos

Hoy, primero de diciembre, la USAC celebra un nuevo aniversario de su autonomía. Conquista histórica de los jóvenes e intelectuales en la década de la revolución democrático-burguesa de 1944 en el marco de un espíritu renovador y de cambios en todo el continente latinoamericano, en donde fluían las ideas, debates y acciones políticas.

Ciertamente cada Universidad, es un espacio en el cual conviven diversidad de culturas, diferentes experiencias, trayectorias generacionales, proyectos distintos y formas divergentes de pensar y concebir el mundo. De ahí, que la universidad sea un rico arcoíris de saberes, ideas y pensamientos. Sin embargo, pervive una tendencia a encerrar este centro de estudios superiores, en si mismo, lo cual dificulta sus vinculaciones naturales con la sociedad, Estado, sector productivo, sociedad civil, religiosos e intelectuales.

Desde esta perspectiva, el principio de autonomía no puede orientarse a evitar los vínculos con todos los sectores externos a la Universidad, sino a promoverlos para que el papel social de ésta se fortalezca y obtenga, una presencia de prestigio académico. En otras palabras, la legítima autonomía universitaria, corre más riesgos si la universidad se inhibe detrás de un modelo de torre de marfil. Se trata en esencia de qué manera se pueden aprovechar las potencialidades de la universidad para ampliar el espectro de su oferta al conjunto de la sociedad y al Estado. En este sentido, creemos que el Consejo Superior Universitario de la USAC, debe jugar un papel en el cual se formulen políticas universitarias de cara a la sociedad en su conjunto.

Bajo esta consideración, la Universidad de San Carlos puede ser uno de los instrumentos estratégicos para moldear, desde el resguardo legítimo de sus esenciales virtudes, nuevas ideas y opciones que faciliten alcanzar los beneficios del desarrollo económico, social, educativo y cultural. A nivel mundial, y de manera particular en nuestro país, el porvenir de la sociedad depende en gran medida, de Centros de Educación Superior exigentes, dinámicos y capaces de generar, aplicar, recrear y distribuir democráticamente los conocimientos de las ciencias, las humanidades, las ciencias sociales, la tecnología y el arte. Para ello, la USAC debe convertirse en una universidad emprendedora que busque innovar y promover cambios sustanciales.

Quizás, uno de los desafíos que más compromete a la USAC en este siglo XXI, sea el empeño significativo de construir una sociedad basada en el conocimiento, la cultura y el arte, a fin de afrontar inteligentemente, las enormes dificultades del país.  Indudablemente que, desde esta perspectiva la Universidad de San Carlos, siendo hasta hoy, la “conciencia crítica” de la sociedad guatemalteca, debe contribuir mucho más a la creación de modelos propios que verdaderamente sean eficaces para resolver entre otros aspectos, problemas como el deterioro ambiental, crisis económica, salubridad, pobreza, desigualdad social, desnutrición infantil, marginalidad, inseguridad, drogadicción, migración, respeto a la diversidad cultural y natural de la nación. 

Se debe asumir como Universidad, la capacidad de crear y usar conocimiento como el recurso de mayor importancia de la República.  Obvio que también es necesario señalar que el Estado tiene la responsabilidad de financiar la educación superior pública, en cuanto ello es indispensable para asegurar los beneficios para toda la sociedad que este nivel de la educación puede y debe producir. 

 A su vez, la universidad debe emplear con la mayor transparencia y eficiencia, los recursos públicos que reciba del Estado. Rendir cuentas estrictas de ello a la sociedad mediante los mecanismos que esta establezca, particularmente, cumpliendo adecuadamente con las funciones universitarias, como docencia, investigación y extensión.

En fin, la autonomía universitaria, es la capacidad intelectual de discernir y pensar independientemente, sin ataduras ni prejuicios, facilitando el disenso, el debate, el libre juego de ideas, así como las diversas formas de concebir la vida y la sociedad en el marco del respeto a la diversidad cultural. En cuanto al quehacer que emprende a su interior, la universidad, debe orientar su trabajo a la responsabilidad académica profunda y permanente. Es lo que hace a la USAC verdaderamente independiente a fin de asumir el propio camino desde una universidad que se renueva y busca cambios sustantivos a través de la innovación y el conocimiento como razón de ser de la institución.

Ahora, frente a diversidad de problemas que enfrentamos, la Universidad de San Carlos, debe poner las barbas en remojo para pensarse a sí misma y redefinir racionalmente su destino en un mundo que ha borrado muchas ideas, concepciones y modelos sociales, para formar profesionales que puedan no sólo encontrar un trabajo digno, si no, además, una universidad que le sirva más a la nación, desde un pensamiento crítico, independiente y alternativo.

Y esta, es la manera de cómo conceptuamos la autonomía universitaria. O sea, la USAC debe ser mejor académicamente para servirle éticamente a los jóvenes que aspiran estudiar y poner al servicio de la Sociedad, una institución que trabaja con responsabilidad y que está dispuesta a contribuir al alcance de los cumplimientos de aquellas ilusiones que buscan una mejor calidad de vida francamente tolerante, respetuosa y sobre todo, humana.

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