Ómicron y el negocio del pánico

Evolución

Una nueva alarma mundial se ha desatado a raíz de que se conociera una nueva variante del virus SARS-CoV-2 que se detectó inicialmente en Sudáfrica y que la OMS ha catalogado con la letra ómicron, lo cual indica que es una variante de preocupación para dicha organización. Buena parte de la prensa, siempre sensacionalista, y las redes sociales, donde se repite cualquier cosa sin mayor escrutinio, han servido para infundir una nueva ola de pánico. Asimismo, gobiernos de diversos países han aprovechado estas nuevas circunstancias para continuar expandiendo su poder, imponer restricciones y justificar sus más recientes medidas, y los presupuestos que para su beneficio conllevan, en detrimento de los derechos y libertades ciudadanas. A continuación comparto algunas ideas expuestas en un artículo titulado “La falacia de las mutaciones de Ómicron está extendiendo una alarma innecesaria” en el cual se incluye un vídeo con explicaciones con base científica, para ofrecer alguna perspectiva. 

Lo primero que se debe reconocer es que aún no se cuentan con suficientes datos sobre esta nueva variante, simplemente por el poco tiempo que ha transcurrido desde su identificación, como para entender el impacto que pueda llegar a tener; de manera que cualquier intento por infundir pánico, por simplemente tratarse de una nueva variante con más mutaciones, es simplemente deshonesto e irresponsable.  Sí es cierto que esta variante muestra más mutaciones que la variante Delta, pero, explica el científico, por lo general en la biología esto más bien implica que el organismo funciona peor. También se explica que esta variante tiene alrededor de 50 mutaciones, y que 32 de ellas son en la espícula viral o proteína S. Esta proteína es la que se une a los receptores de la célula huésped, es decir es la que permite al virus ingresar a nuestras células. Al respecto, el autor cita a un catedrático de genética de la Universitat de Valencia y a un virólogo de la Universidad de Leicester, quienes explican que muchas de estas mutaciones ya se conocían y que están presentes en las variantes Alfa, Beta, Gama y Delta, y que más determinante que el número de mutaciones, lo es su posición; pero que, al momento, no se puede concluir si estas mutaciones desarrollan un efecto positivo o negativo, o un “covid más grave” o “capaz de evadir la inmunidad generada por las vacunas”, a lo cual yo agregaría las preguntas sobre la inmunidad generada también por una infección previa y si en realidad se trata de un covid más transmisible.  Se deduce que la OMS la ha catalogado como una variante de preocupación sobre la idea de una mayor transmisibilidad. A ese respecto, en el caso específico de Sudráfrica, el biólogo explica primero que en un lapso de 100 días, la variable Delta llegó a ser casi el 100% de los casos detectados, mientras que la variable Beta, en ese mismo lapso, llegó a ser casi el 50% de los casos detectados. La alarma se encendió porque la variable Ómicron, en un lapso de 20 días llego a ser casi el 100% de los casos detectados. Pero, para poner las cosas en perspectiva, la ola de las variantes Beta y Delta, en sus picos superaron los 15 mil casos diarios, mientras que a la fecha la variante Ómicron constituye unos cuantos cientos de casos, que podrían haberse originado de un evento de super contagio, a diferencia de tratarse de una variante dominante que se está imponiendo. Esto significa que habrá que esperar unas dos o tres semanas para saber con certeza si esta variante, no solo terminará imponiéndose, sino si producirá una ola de la magnitud de Delta, o mayor, o menor. También agrega que Ómicron existe desde septiembre de este año, por lo que si su transmisibilidad fuera de grave preocupación, lo lógico sería que ya deberíamos haber visto su explosión. Por último, otro dato importante que ofrece el científico en su explicación es que en Europa, por ejemplo, la vacunación ha sido de alrededor del 70% de la población, mientras que en África es de alrededor del 10% y se entendería que en sociedades con una mayor tasa de vacunación, el riesgo para la población debería ser menor.

La realidad es que las consecuencias, graves o leves de esta variante, incluida la eficacia de las vacunas, simplemente es algo que en este momento no se puede determinar y que solo el tiempo demostrará con certeza, por lo que elucubrar al respecto en este momento es una irresponsabilidad. Por supuesto que ello no significa que no debamos mantener las precauciones prudentes y sensatas. Por lo tanto, hacemos un llamado a la prudencia y a la responsabilidad, sobre todo de los medios de comunicación, para que dejen de infundir pánico como si se tratase de un negocio, y más bien divulguen información de forma objetiva y con bases científicas; y a la población, para que se informe adecuadamente.

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Alejandro Baldizón

Abogado y Notario, catedrático universitario y analista en las áreas de economía, política y derecho.

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