Educación y ciudadanía: un modelo democrático

Nueva Sociedad

La educación ciudadana debe dejar de ser una asignatura más dentro del currículo escolar y convertirse en un eje que recorra al currículo en la base y en diferentes espacios, y que relacione la escuela con otras instituciones locales y comunales. Que tome en cuenta la vida comunitaria con un currículo accesible, útil e inclusivo. Los saberes y las competencias les dan a los estudiantes posibilidades para la integración y participación en la vida pública en el periodo escolar y posteriormente. Por educación democrática se entiende la aceptación de la democracia como plataforma generadora de prácticas educativas y de una agenda que promueva la participación. Y a la democracia como un modo de vida, no solo como un instrumento para la elección de los representantes que van a tomar las decisiones por lo otros, en las instancias de decisión política, sino que es la participación en todos los niveles de decisión colectiva, lo que le da mayor relevancia a la educación ciudadana.

La educación para la ciudadanía es un espacio para la discusión sobre la acción, y un espacio para la crítica, para el estudio de los valores democráticos, conceptos y habilidades para la acción para aprender a vivir entre iguales. Las escuelas deben funcionar como comunidades democráticas. El aula tiene que ser igual a una comunidad escolar, funcionar de acuerdo con los principios democráticos de participación, representación y organización democrática. Antonio Bolívar, 2007 establece cuatro núcleos o ejes para la enseñanza de la educación ciudadana en la escuela que son: 1- sociopolítico: la educación para la ciudadanía. 2- sociocultural: igualdad, equidad y solidaridad. 3- socioeconómico: justicia y solidaridad, y 4- socioafectivo:autonomía y responsabilidad.

Ciudadanía y educación están estrechamente relacionadas. Según Olmedo España, 2021, “etimológicamente la palabra educación significa encauzar, orientar y formar. Es una acción que se lleva a cabo en el hogar, en el medio social, en la escuela y a través de los medios de comunicación. Todas tienen diferentes dimensiones; en unas se hace hincapie en los hábitos, costumbres, tradiciones; en otras se fortalecen valores religiosos y morales. La escuela tiene un doble papel, puesto que le corresponde, la compleja tarea de formar competencias y construir conciencias ciudadanas capaces de vivir con dignidad, tolerancia y respecto con su entorno social y natural”.

Democracia es lo que define el espíritu democrático, es la idea de libertad versus la dominación. Para Alain Touraine, 2000, “…cada vez que una colectividad afirma su derecho de autodeterminación y su capacidad de hacerse cargo de sus propios asuntos, lo que supone la existencia de elecciones posibles, la democracia está presente y se fortalece” … “la democracia necesita una voluntad activa de liberación y confianza en la capacidad colectiva de acción”. “No hay democracia si los dirigentes no rinden cuenta al pueblo y si no se someten a la vez a la decisión de los electores y el juicio de la ley”.  En este pequeño párrafo se resume la idea del proyecto de democracia moderna.

Educación para la Ciudadanía: según Bolívar Antonio, es potenciar la formación de personas autónomas con las virtudes cívicas necesarias para sumir y profundizar la vida en común.  Una educación para el ejercicio de la condición de ciudadanos promueve en la actividad escolar y fuera de ella procesos dialógicos de liberación compartida, toma de decisiones y formación autónoma de juicio.  En este ámbito se asientan, en primer lugar, todas las competencias base que hacen posible que el alumno sea un ciudadano, integrado socialmente y capaz de participar activamente. En segundo lugar se agrupa lo referente a la colaboración y participación social e individual, de acuerdo con los derechos humanos, las cuestiones referidas a deberes ciudadanos: conflictos, derechos y deberes, declaración derechos del niño y convenciones sobre igualdad.

Como parte de las discusiones actuales sobre la democracia es importante considerar que para educar en igualdad hay que reconocer las diferencias. Es parte de una educación democrática al ponerse de manifiesto el feminismo y el multiculturalismo pues bajo la educación se han superado las diferencias.  Para Bolívar Antonio, en la dimensión multicultural entra el tratamiento de las desigualdades de clase, género y etnia o cultura.

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