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El cerco no es la solución

Tanmi Tnam

Las causas estructurales y consecuencias lamentables de la emigración no se pueden resolver con discursos de buenas intenciones, tampoco con las promesas de funcionarios del más alto nivel, ni con las visitas de ministros y tampoco con lamentos ante gobiernos extranjeros. Entre las causas de la emigración están la injusticia, la desigualdad, el individualismo extremo y la falta de educación. El Estado que no reconoce los derechos a la vida, al trabajo, a la alimentación, a la salud y al bienestar de su población simplemente genera pobreza. Corresponde a las autoridades concretar programas y proyectos para disminuir la emigración interna y externa haciendo uso del dinero público de manera transparente.

Policías y soldados cuidando las fronteras solamente sirven para asustar, atrapar y llevar migrantes a los centros de detención, pero no es la solución para disminuir o evitar la emigración. La cárcel para indocumentados solamente demuestra falta de aprecio por quien busca desesperadamente algo para sobrevivir. Los guatemaltecos conocemos que nuestros hermanos emigran en busca de seguridad, alimentación, trabajo y educación para lograr una vida digna. El control de las fronteras que infunde terror puede ser superado por el hambre y las esperanzas de llegar a tierras que ofrecen mejores oportunidades de trabajo. Superar obstáculos hace más creativas a las personas porque llegar a la tierra prometida es la meta, cueste lo que cueste.

La instalación de medios tecnológicos para el control de las fronteras en muchos casos es superada por personas necesitadas de dinero que contra toda norma deciden apoyar a los migrantes para llegar a otras tierras aun en condiciones que pueden llevar a la muerte. En tanto, quienes necesitan emigrar venden todo lo que tienen para conseguir el dinero necesario.

A más de 500 años de la invasión española, sigue el saqueo de los pocos recursos naturales que quedan en manos de los empobrecidos; a doscientos años de tener el Estado de Guatemala lamentablemente está al servicio de los multimillonarios nacionales y extranjeros y está en curso un modelo económico que no reconoce la dignidad y la vida de los olvidados de siempre pero sí fomenta la desnutrición, el hambre y las enfermedades. Hay evasión de impuestos, corrupción y falta de acciones que contrarresten el tráfico de personas, por lo que cuanto más guatemaltecos en Estados Unidos, se incrementa el porcentaje de aportes a la economía nacional.

No hay fuentes de trabajo. Las pocas que existen se concentran alrededor de ciudades de cierta importancia o se dedican a la agricultura a gran escala que necesitan de mano de obra sin formación escolar. Hay regiones enteras sin fuentes de trabajo y muchas familias sin tierras para la agricultura de sobrevivencia. Algunas familias cuyos hijos han alcanzado algunos años de educación escolar, pero el perfil de egreso en muchos casos no responde a las exigencias del contexto y los adelantos tecnológicos. 

Corresponde a las autoridades de todos los niveles identificar estrategias y puntualizar acciones que propicien educación, salud, fuentes de trabajo, justicia para todos, participación en las decisiones que elijan las alternativas de desarrollo que deben ser diferenciadas para la ciudad, barrios marginales y aldeas. Es importante la atención integrada que pueda ver a las personas, a las familias y a las comunidades según sus necesidades y aspiraciones. Así, hay posibilidades de disminuir la emigración. Solo el control y el cerco en las fronteras y buenas intenciones del gobierno no resuelven la emigración.

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