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Vacunación obligatoria: Una terrible afrenta a los derechos individuales

Libertas Custos

Ya mucho se ha escrito por todo el mundo sobre la canallada de la obligatoriedad de las vacunas contra el virus SARS-COV2 para “evitar” la enfermedad de COVID-19.  A lo largo y ancho del globo, especialmente en Occidente, los gobiernos, al puro estilo nazista, han forzado a la población a vacunarse, so pena de restringirle derechos fundamentales, como la igualdad ante la ley, libertad, la libre locomoción y el acceso a servicios públicos o privados, entre otros.

Muchos gobiernos, como el “régimen demócrata” de Biden, no lo dejarán entrar a usted a Los Estados Unidos de América, si no está completamente vacunado; ahora con dos dosis de las “vacunas” autorizadas, pero ya están hablando de que el esquema completo será de tres, cuatro, cinco o quien sabe cuántos “refuerzos” más. Algunos nos tuvimos que acceder por motivos laborales o de negocios internacionales. ¡No vacuna, no viaja!

De momento, el 0.00068% de la población mundial ha fallecido por causas relacionadas al COVID-19. Se cuentan en todo el planeta, los decesos de 5.3 millones de personas de un total de 7,800 millones a lo largo de casi dos años de “pandemia”. Durante la Gripe Española de 1918 se estima que murieron entre 40 y 50 millones de personas de una población mundial de 1,800, millones. O sea, un 2.77% de la población mundial. El 60% de la población mundial se contagió de Gripe Española. De SARS-COVID2, nos hemos contagiado únicamente el 0.035%, en TODO EL MUNDO (Datos sacados de covidvisualizer.com y otras fuentes). Conste que escribo lo anterior, sufriendo personalmente y teniendo amigos y familiares cercanos que han enfermado o fallecido con COVID-19. Que Dios los tenga en su Gloria.

Nunca hubo vacuna contra la Gripe Española, y ni por asomo, se implementaron las restricciones de hoy día. Jamás en la historia de la humanidad, los gobiernos habían presionado tanto, pero tanto, de una manera tan insistentemente dramática y cuasi totalitaria, para que la gente se vacune; muchas veces, contra la voluntad individual. 

Como un ciudadano común y corriente, de profesión abogado, carezco del conocimiento científico sobre la naturaleza exacta de los virus, de las mutaciones, de las medicinas y su química, de los procesos sanitarios, de las vacunas y su composición. Pero de lo que sí tengo conocimiento, es de mis derechos fundamentales, derechos que devienen de Dios, por el simple hecho de haber nacido humano y no ser un animal per se, derechos que son reconocidos, hasta el día de hoy, por la mayoría de constituciones nacionales. Derechos fundamentales como la igualdad entre vacunados y no vacunados, como la libertad de locomoción y de acceso a servicios públicos y privados, las restricciones de todo tipo, incluyendo la de LIBRE EMSIÓN DE PENSAMIENTO.

Si uno, como persona individual, o como medio de información independiente, no está de acuerdo con la narrativa oficial, pues se le restringe y persigue. Ya solo falta que regulen como delito el disentir. Cualquier opinión contraria a la narrativa burocrático oficial, es considerada FAKE NEWS y en redes sociales le bloquean o cancelan la cuenta.

Luego tenemos a estos globalistas como Klaus Schwab, Gates, Zuckerberg, Francisco I, Biden, Johnson, Morrison, etc e instituciones perversas como la OMS, la ONU, el FMI, y el FEM promoviendo con todas sus fuerzas, pincharle el brazo a la humanidad, sí o sí. La voluntad individual les vale un comino. Haya o no haya cura para esta enfermedad, sea o no sea salvadora la vacuna, haya o no efectos secundarios, sea grande o ínfimo el número de casos, la LIBERTADA INDIVIDUAL y la IGUALDAD ANTE LA LEY, están arriba de cualquier programa de vacunación.

Pero no todo está perdido, en todo el mundo la gente ya está despertando. A Biden, jueces federales lo “mandaron por un tubo” con su obligatoriedad de vacunar a servidores públicos. Manifestaciones masivas en Europa y Australia. El partido VOX de España está por presentar acciones judiciales y en nuestra Guatemala, ya se interpusieron los primeros amparos contra ordenes similares.

No debemos claudicar y bajar la cabeza ante estos demonios globalistas, socialistas y totalitaristas. Tome debida nota, Señor Presidente, Alejandro Giammattei.

“Quien renuncia a su libertad por seguridad, no merece ni libertad ni seguridad” Benjamin Franklin.

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