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Clases de año y celebración del Año Nuevo

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Hay año solar y año lunar. El año solar es el tiempo que tarda la Tierra en dar una vuelta completa en torno al Sol. Es una vuelta orbital. Hay varias clases de año solar; por ejemplo, tropical, sideral y perihélico. El año lunar es el tiempo que tarda la Luna en completar doce ciclos de fases lunares con respecto a la Tierra. Cada ciclo consiste en ocho fases lunares. El año lunar dura 354 días, 8 horas y 48 minutos.

El año solar tropical es el tiempo que tarda la Tierra en dar una vuelta orbital con respecto a la posición del Sol. Dura 365 días, 5 horas, 48 minutos y 46 segundos. El año solar sideral es el tiempo que tarda la Tierra en dar una vuelta orbital con respecto a la posición de las estrellas. Dura 365 días, 6 horas, 9 minutos y 10 segundos. El año solar perihélico es el tiempo que tarda la Tierra en dar una vuelta orbital con respecto al perihelio, o posición de la Tierra más próxima al Sol. Dura 365 días, 6 horas, 13 minutos y 53 segundos.

Celebrar el Año Nuevo es celebrar el día en que comienza un nuevo año. Quizá en antigua Mesopotamia el comienzo se celebraba en un día próximo al 21 de marzo. Ese día era el equinoccio de primavera, cuando el día y la noche duran el mismo número de horas (en el hemisferio norte). El año de Mesopotamia era lunar.

Los antiguos egipcios, fenicios y persas celebraban el comienzo del año en un día próximo al 21 de septiembre. Era el equinoccio de otoño (en el hemisferio norte). El calendario egipcio y el persa era solar. El fenicio era lunar. Los antiguos griegos celebraban el comienzo del año en un día próximo al 21 de diciembre. Era el solsticio de invierno, cuando el día tiene la menor duración en el año (en el hemisferio norte). El año griego era una combinación de calendario solar y calendario lunar.

Los primeros romanos celebraban el comienzo del año en el primer día de marzo, mes del dios Marte, de quien se creía que era padre de Rómulo y Remo, fundadores de Roma. El año era lunar. Tenía diez meses. En el año 700 fueron agregados dos meses: enero y febrero.

En el año 153 antes de la Era Cristiana los romanos ya celebraban el comienzo del año en el primer día de enero, o mes de Jano, dios de las puertas. Era el dios del comienzo y del final de las cosas, dotado de dos rostros opuestos. Aparentemente uno miraba hacia el pasado, y uno hacia el futuro.

En el año 46 antes de la Era Cristiana, el cónsul Julius Caesar decretó un calendario romano. Era calendario solar tropical, más preciso que el lunar. Se adelantaba un día cada 128 años. En el nuevo calendario, llamado juliano, el comienzo del año se celebraba en el primer día de enero.

En el año 567 de la Era Cristiana el segundo Concilio de Tours abolió celebrar el comienzo del año en el primer día de enero. Entonces los pueblos cristianos lo celebraron, por ejemplo, en el día 25 de marzo, cuando se celebraba la Fiesta de la Anunciación; o en el día de la Pascua, recomendado por el tercer Concilio de Tours, en el año 755.

En el año 1582, el papa Gregorio XIII decretó un nuevo calendario, más preciso que el juliano: se adelantaba casi un día cada 3,333 años. En ese calendario, llamado gregoriano, el año era solar tropical. El papa ordenó que el Año Nuevo se celebrara en el primer día del mes de enero. El calendario gregoriano está vigente en la mayoría de los países del mundo.

La Iglesia Ortodoxa de Oriente se rige por el calendario juliano. En el siglo XX, y en los años transcurridos del siglo presente, el 1 de enero en el calendario juliano ha sido el 14 de enero en el calendario gregoriano. Esta iglesia predomina en Bielorrusia, Bulgaria, Chipre, Georgia, Grecia, Macedonia del Norte, Moldavia, Montenegro, Rumanía, Rusia, Serbia y Ucrania. Es la segunda más grande de las iglesias cristianas. Tiene por lo menos 220 millones de miembros.

Post scriptum: Probablemente en Babilonia, hace 2,000 o más años antes de la Era Cristiana, ocurrieron las primeras celebraciones del comienzo de un nuevo año. El comienzo del nuevo año era celebrado con un festival llamado Akitu, en homenaje principalmente al dios Marduk. El rey de Babilonia era conducido ante una estatua de Marduk, y luego era despojado de sus símbolos reales y obligado a jurar que había gobernado honorablemente la ciudad.

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