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Solamente esperanzas

Tanmi Tnam

El año 2021 está a pocos días de finalizar. Es de agradecer la alegría, la armonía, la salud, las tristezas y los esfuerzos de amar la vida y a Guatemala. Tener en nuestros recuerdos a quienes tomaron el camino sin retorno por las enfermedades, por los accidentes y algunos por defender el derecho a la vida.  Detenernos y con humildad pedir sabiduría para resolver las causas de las muertes por hambre, desnutrición y explotación.

Para el año 2022 es deber de todo guatemalteco, de cada uno de los pueblos, de las instituciones y de las organizaciones hablar con voz fuerte al oído de aquellos de consciencia clara y buena voluntad, al corazón de quienes hablan de amor al prójimo, a la mente de quienes consideran que la vida se acaba y a la razón de algunos que se mantienen explotando al ser humano y a la naturaleza para decirles que ya es tiempo de asumir acciones por alcanzar la paz, la justicia y la democracia en Guatemala. Nuestro país debe dejar de ser modelo de desigualdad y extrema pobreza.

A las organizaciones propias de los pueblos originarios, que después de siglos de sumisión, explotación, racismo y marginación, todas juntas, tomen el tiempo necesario para la búsqueda de caminos que lleven a la identificación y comprensión de cómo funciona el colonialismo en estos tiempos, los hechos, los actores y el impacto en la vida actual como pueblos. Basta ya de racismo, discriminación e injusticia. La injusticia, el dolor, el sufrimiento y la marginación, aunque tarde, pueden originar la lucha incansable por la construcción de la democracia con la participación y representación de cada uno de los pueblos.

Al liderazgo del mundo cristiano en Guatemala, será de desempolvar, leer y llevar a la práctica el contenido de documentos que hablan de los “pecados sociales” que atentan contra los derechos individuales y colectivos, políticas y acciones que solamente acumulan riqueza, siembran egoísmo, explotación del ser humano, que fomentan la pobreza y dejan morir de hambre a otras gentes. Ya no más silencio, habrá que hacer un gran esfuerzo de alzar la voz por el que sufre terror, persecución, cárcel y emigración por las deplorables condiciones de vida en el país.

A los pueblos de Guatemala, observar detenidamente a la población infantil y a la juventud de estos tiempos e imaginar el futuro que les estamos construyendo sobre la injusticia, la desigualdad, la desnutrición y el hambre. El hacer riqueza con base a la explotación de los medios con que cuenta la Naturaleza, qué futuro imaginamos sin bosques, sin ríos, con aire contaminado, personas depredadoras por todas partes que no aprecian la vida de los seres vivos y la vida de la humanidad. Hay que demandar oportunidades para los derechos de la niñez y de la juventud.

A las autoridades y trabajadores del sector oficial de toda la jerarquía, que identifiquen acciones de honradez y conocimientos para revisar las políticas, las estrategias y las acciones que limitan la llegada de los efectos e impactos del presupuesto a las familias y comunidades más pobres de nuestro país. Deben hacer un gran esfuerzo de imaginar y observar la vida de la población guatemalteca que vive en condiciones donde falta educación, salud, justicia y cuidado del medio ambiente. La vida es corta y el poder tarda menos y entonces hacer corrupción pierde sentido. Imagínense la vida de los prófugos de la justicia y de los sinvergüenzas que no encuentran paz en ningún lado. Pueblos, líderes, trabajadores del pueblo hagamos de Guatemala un país libre de la injusticia, la desigualdad y de las prácticas antidemocráticas.

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