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Y aquella estrella siempre está ahí

Desde La Ventana De Mi Alma

“Aquella estrella nos recuerda a aquel Jesús, el Maestro, el Rabino Judío, conocedor de las leyes de la Torah, que dijo: “Yo Soy la Luz del mundo, el camino, la verdad y la vida,” Pero ¿Estamos conscientes de lo que eso significa? ¿Lo recordamos e imitamos? ¿Estamos siendo Luz y estamos amando incondicionalmente? ¿Hay luz en nuestros pensamientos, en nuestras palabras y en nuestros actos?

Aquella estrella siempre está ahí, como una luciérnaga en la mitad de nuestra noche más obscura, guardiana de aquellos tesoros que no sabemos donde están; es posible una pequeña señal, como el diminuto camino de las hormigas en la tierra, como las estelas en el agua tras el paso de una barca, como aquel desafío que nos provee una oportunidad para encontrar esperanza en la desesperanza.

Pero, es que cuánto nos cuesta entender que cada lucha es un regalo, una oportunidad para encontrar luz en la obscuridad.

Lo importante no es lo que nos ocurre, sino lo que hacemos con ello.

La vida es difícil y nos encontraremos con personas que nos la harán más difícil, no es nada fácil luchar contra la ignorancia, la apatía, hacerles buena cara a sonrisas desfiguradas por la hipocresía.

Pero hay que olvidar y aceptar aquella, “adorada herida” porque la vida es una elección, y aunque sea mucho más fácil morir, hay que escoger vivir.

Los rayos de sol de la mañana no van a regresar, así que hay que celebrar cada momento, porque cada segundo es valioso.

He aprendido que hay que prestar atención a lo que prestas atención, es decir Ser conscientes. Nuestros pensamientos tienen la habilidad de crear realidades. Por lo tanto, hay que ser selectivos y reorientar los pensamientos porque pueden impactar la forma en que transcurre la vida, porque, “si cambias tu forma de pensar, cambias tu vida” “Nadie puede quitarte lo que pones en tu propia mente”.

Lo opuesto a la depresión es la expresión, porque lo que sale del cuerpo no nos puede enfermar. Es importante sentir los sentimientos. Todos nuestros sentimientos son legítimos y no hay emociones correctas o incorrectas. “No puedes sanar lo que no sientes”, así que llora con fuerzas, ve al océano y grita y luego ríete como una hiena.  Guardar duelo, sentir y sanar nos harán sentir mejor.

Todavía más:

“Mi Dios me da permiso para sentir cualquier sentimiento sin miedo, pero lo importante es no lastimar a nadie, ni creerme dueña de la razón.”

Nacemos con amor y con pasión, pero, a lo largo de la vida también aprendemos a odiar e incorporamos a nuestra mentalidad pensamientos que deben ser desechados.  Nadie puede reemplazarte, así que quiérete a ti mismo por completo.

Cuando te levantes en la mañana, mírate al espejo y di, te amo.

Deja de lado la necesidad de recibir aprobación y no dejes que otros te tiren al suelo, a toda falta de respeto, hay que ponerle un stop.

No hay perdón con furia.  Sólo Dios tiene el poder de perdonar. Pero nosotros el poder de olvidar, no tenemos poderes Divinos, sólo Dios tiene la última palabra. El perdón es como un regalo que nos damos a nosotros mismos. El perdón nos da la máxima libertad espiritual.

Un día Dios me dijo, que todo es temporal, que nada es permanente.

Hoy seré yo feliz o infeliz, y si otros se alegran por eso, mañana pueden ser ellos.

Mi Dios está lleno de esperanza, lleno de luz, lleno de amor y de compasión.

Yo soy, yo puedo y lo haré.

Después de una vida de escalar montañas de adversidades, sé que mis sueños están allá arriba y no puedo desmayar ahora.

Aquella estrella siempre está ahí, en el mismo lugar; y yo la veré mientras viva, desde cualquier rincón del universo, porque dentro de mi, sigue encendida.

Libre expresión de pensamiento.

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