Mensaje de año nuevo

Ventana Cultural

Un año más se nos ha ido, con sus alegrías, tristezas y sin sabores. Algunos disfrutaron lo que pudieron; otros, solo lo vieron pasar, como dicen por allí. Pero, como nada queda estático, todos nos mantuvimos en movimiento por diferentes motivos: algunos por inercia, y otros por el trabajo excesivo, y, en estos dos años que vivimos con un estado de pandemia, también nos seguimos moviendo a pesar de las restricciones.

Hemos puesto la fe y la esperanza en diferentes situaciones, pero hay algo que siempre, todos los grandes maestros de la historia nos han querido enseñar: tener los pies en la tierra y mantener la vista en el cielo. Ya que, con trabajo firme en nosotros mismos como seres humanos, así como con nuestro prójimo, nuestros hermanos, las cosas y el rumbo de la humanidad sería distinto.

Hace diez años, tuvimos un año con augurios de destrucción o de diversos cambios. Cada quien lo tomó como mejor le vino. Aunque nadie está exento de llegar a un fin, porque hasta allí nos dirigimos todos. No sólo un fin como una meta ultérrima, sino, como finalización de la vida en este plano. Nadie, ninguno de nosotros puede negar que el hecho de llegar a un fin nos llena de angustia, ansiedad y zozobra. Pero se siente la paz cuando se ha alcanzado.

Vivimos en un tiempo donde queremos pasar por encima de nuestros hermanos. Vivimos un lapso donde el ser humano tiene que aprender a sobrevivir en medio de la incertidumbre generada por un virus que no se ve como todos los bichos, pero que se ha insertado en la mente provocando caos y miedo. Nos hemos olvidado por completo que somos gotas de un mismo océano, y que cada uno necesita del otro para subsistir. Así, el empleador necesita del empleado para hacer crecer su empresa, el empleado necesita del trabajo para llevar la comida a la mesa, y los gobiernos necesitan de su pueblo para subsistir y crecer.

El 2021 nos trajo muchas cosas. Cada día traía su momento especial que nadie se podía perder. Vivimos en un período de constantes ciclos, cerramos uno para empezar nuevamente el recorrido. Hace diez años, en el 2012 que fue el año del cierre de un ciclo de la cuenta larga maya, para iniciar otra. Nos recuerdan que el tránsito del hombre por este plano es pasajero, y depende mucho de él, como humanidad, que sea próspero y cada vez mejor.

¿Qué quieres lograr en este año nuevo? ¿Cuáles son tus propósitos de este año? Parece que los propósitos se repiten, todos queremos bajar de peso, cambiar de trabajo o culminar los estudios, pero la pregunta sería ¿hasta dónde van dirigidos tus propósitos? ¿van dirigidos por una motivación personal o te metes el pie y te autosaboteas tu éxito personal, afectivo y profesional?

Piensa bien cual sería tu respuesta, porque de tus actos depende la calidad de tu vida. Muestra una fe inquebrantable, para que puedas transmitir el mensaje de amor que la vida te enseña. Llámalo como quieras, Cristo, Buda, Krishna, Dios, la vida o el cósmos. Porque el amor es la fuerza que libera y sana a toda la creación, y la confianza que es tan fuerte que puede mover una montaña. Confío en que puedes lograr todo lo que quieras, por eso, es que este año, podemos decir, que es el año de la confianza.

Que tu fe y tu confianza se mantenga tan firme ante los vientos que lo pueden tumbar, ten tanta fe y confianza que sean tan inquebrantables que puedas mover una montaña con solo pensarlo. Por eso, mi hermano, este es el año de la confianza. Ese pequeño rayo de luz que se agita en el fondo del corazón, esa pulgada que nadie puede arrebatar, aunque nos encierren mil años, o nos quieran ver sucumbir ante el temor.

Que tu fe y confianza se incrementen en este año, para que puedas transmitir todas las bondades, promesas y gracias de nuestro Señor Jesucristo, para que puedas dar ejemplo y testimonio de lo que has creído. ¡Feliz año nuevo! ¡Feliz año 2022! ¡Año de la confianza y la fe, año de la fidelidad hacia ti y tus principios!

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Claudia Alexandra Figueroa Oberlin

El arte siempre lo llevé de la mano con la literatura, me dediqué al teatro, a la danza por más de quince años, y a las artes marciales, ahora soy miembro de diferentes asociaciones y academias de poesía: Asociación Actuales Voces de la Poesía Latinoamericana, donde participo con crítica literaria, Academia Nacional e Internacional de Poesía de la Benemérita Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, América Madre, Unidos por las Artes, Movimiento Literario de Centroamérica, y locutora de la radio el barco del romance con el programa Una Ventana al Mundo, donde hablo de los viajes, la historia y la cultura, recito poemas y leo cuentos o fragmentos de otros autores y propios.