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Talante ético y conciencia ciudadana

Antropos

“No filosofamos para saber lo que es la virtud, sino para hacernos personas virtuosas”. Aristóteles: Ética a Nicómaco.

Hay períodos de la historia en el que la civilización humana vive crisis de credibilidad y de confianza ciudadana, como resultado de su propio devenir. Hoy día atravesamos uno de estos, en el que un virus ha generado angustia a nivel mundial. Si repasamos otros tiempos, nos percataríamos que el paso de la edad media al capitalismo, provocó incertidumbres e inseguridad acerca de lo que podría padecer el ser humano a futuro. Fue un cambio de época en donde el pensamiento agudizó sus razonamientos para dar cuenta e interpretar lo que acontece. En efecto, pareciera que ahora la pandemia, acompañada de la irrupción de las tecnologías de la información, el deterioro ambiental que suscita un peligroso cambio climático sin precedentes, así como la falta de credibilidad en las instituciones del Estado y la crisis del modelo económico actual, nos hace recordar que es hora de  revalorar la ética y la moral. En ese sentido, conviene definir la ética “como la teoría del comportamiento moral de los seres humanos en sociedad”.

Es en ese sentido, que la ética es de acuerdo a la filósofa española, Esperanza Guizán, es “la disciplina que indaga la finalidad de la conducta humana, de las instituciones sociales, de la convivencia en general. Es la búsqueda, de la salud del individuo y la salud social, potenciando la solidaridad y de los valores mínimos que serían deseables que fuesen compartidos a fin de lograr una sociedad más justa y más feliz”. Se trata según esta autora, de “una tarea ambiciosa y para la que se requiere del concurso de todas las ciencias, técnicas y artes”. Esta manera de conceptuar la etica, se acerca a definir un camino necesario de la humanidad, sí realmente anhelamos la convivencia con tolerancia, respeto y virtudes humanas.

Una de las preocupaciones acerca de la condición humana, desde el ojo de la ética, es en el sentido que esta, según la autora citada, se orienta “no sólo ayudar a saber discernir, sino enseña a dudar razonablemente y a buscar salidas razonables al impasse al cual nos aboca la duda irrestringida”. A manera de ejemplo nos ilustra con las siguientes preguntas: “¿Debe un médico practicar la eutanasia? ¿Colaborar en un aborto? ¿Enriquecerse a costa de la salud de sus enfermos? ¿Recetar vitaminas a niños desnutridos o luchar por una sociedad donde no exista la desnutrición?”

A su vez, el filósofo español Rodolfo Mondolfo, afirma que “la ética por sí misma poco puede hacer. Pero es la conciencia del mundo, del deber ser, la inquisidora del poder y la opresión, del desajuste y la soledad. A modo de brújula, afirma, que señala la dirección, para que el gran barco del mundo no se pierda en la bruma de la incomprensión, la intolerancia, o el sufrimiento inútil. La llegada a buen puerto es, una meta todavía lejana, pero ya es algo si alcanzamos a saber en dónde estamos y quienes pueden ayudarnos a conseguir nuestros propósitos”.

Las preocupaciones del filósofo se encaminan en el sentido que la ética poco puede hacer, pero sin ella la condición del ser humano sería peor y el cuido de la “morada”  tal y como lo conceptuaron los griegos, nos conduciría a situaciones dramáticas y probablemente trágicas. De ahí que el teólogo y filósofo alemán, Hans Kung, nos advierta desde su libro Proyecto de una ética mundial, lo siguiente: “En otras palabras, necesitamos una reflexión sobre el talante ético, sobre el comportamiento moral del hombre; necesitamos la ética, la doctrina filosófica o teológica sobre los valores y las normas que han de regir nuestros proyectos y acciones. La crisis debe ser una oportunidad, y el “reto” puede dar paso a la “respuesta”. Pero una respuesta desde lo negativo no bastaría, si no queremos que la ética degenere en una técnica de parcheo de deficiencias y debilidades. Deberemos, empeñarnos en hallar una respuesta positiva a la cuestión de una actitud ética mundial. Se impone entrar a fondo en la problemática de toda ética: en definitiva, ¿para qué una ética? ¿porque ser moral?”

Estas consideraciones expresadas con lucidez por los filósofos, nos ilustran que en el actual momento de angustia e incertidumbre que vivimos como seres humanos, es necesario acudir al “talante ético” para fortalecer nuestras perspectivas como humanidad. Fortalecer la convivencia, la tolerancia, el respeto y la participación ciudadana a fin de contribuir a superar lo que aún nos falta de esta época llena de torbellinos y tormentas.

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