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La lengua Catalana y el arquitecto Antoni Gaudí

Cartas de los Lectores

Los miles de turistas que cada año visitan el templo de la Sagrada Familia en Barcelona (https://sagradafamilia.org/es/home) ignoran que Antoni Gaudí, su arquitecto, fue detenido por hablar en catalán. El 11 de septiembre de 1924 el arquitecto quiso acudir a una misa en memoria de los catalanes caídos en 1714 defendiendo Barcelona contra las tropas de Felipe V, antepasado del actual rey. La policía bloqueó la entrada y amenazaron a Gaudí que, si insistía en hablar catalán, le detendrían. Gaudí siguió hablando en catalán y le encerraron una noche en el calabozo.

La historia de Gaudí es un ejemplo del pulso por la lengua entre España y el pueblo catalán desde hace trescientos años. Tras derrotar a los catalanes, Felipe V sustituyó las instituciones catalanas por instituciones castellanas. A los catalanes sólo les quedó la lengua para sobrevivir como pueblo. Durante los siglos XVIII y XIX, reyes, dictadores y presidentes quisieron eliminar el catalán del espacio público, de las instituciones, de la escuela, de la universidad, de la iglesia e incluso prohibieron hablarlo por teléfono. Durante los cuarenta años de dictadura franquista, además de las prohibiciones, se sumó la escolarización obligatoria y la televisión que debían ser obligatoriamente en castellano. Al final de la dictadura, Cataluña recuperó un cierto nivel de autogobierno y se tomaron dos medidas para recuperar la lengua: la creación de una televisión pública en catalán y la escolarización en catalán. Fueron iniciativas con un gran consenso social y político que consiguieron que el conocimiento del catalán alcanzara el 90%. Esto convirtió al catalán en un ejemplo para las lenguas minimizadas, sin un estado detrás, que no quieren desaparecer.

Sin embargo, el porcentaje de personas que utilizan habitualmente el catalán va en retroceso porque la Constitución española da preeminencia al castellano como único idioma oficial. Sus hablantes tienen derecho a usarlo en todos los territorios y los hablantes de otras lenguas tienen la obligación de conocerlo. Como todos los hablantes de catalán saben castellano, pero no todos los hablantes de castellano saben catalán, el catalán no es tan necesario y va perdiendo hablantes entre los recién llegados. Aunque 10 millones de personas hablan catalán (comparable al danés, noruego, húngaro o griego) los catalanes tienen muchos menos derechos porque el catalán está sujeto a políticas que lo minimizan.

La ONG “Plataforma por la Lengua” ha documentado 52 casos de discriminación lingüística contra personas que hablaban catalán en 2020. Esta cifra es sólo la punta del iceberg, ya que muchas discriminaciones no se denuncian y muchos hablantes de catalán optan por cambiar al castellano para evitar problemas. Dado que un tercio de las discriminaciones han sido protagonizadas por la policía, las cosas no han avanzado tanto como parece desde los tiempos de Gaudí hasta ahora. Y aunque el grado de discriminación y violencia ha variado a lo largo del tiempo, el objetivo de todos los gobiernos españoles ha sido siempre el mismo: conseguir una población estatal homogéneamente castellana. No es, pues, demasiado raro que tantos catalanes hayan llegado a la conclusión de que necesitan un estado independiente para sobrevivir como minoría nacional.

Para saber más, ver “The Catalan Language”: https://www.plataforma-llengua.cat/que-fem/estudis-i-publicacions/294/the-catalan-language-2021

Maria M. Garayoa

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