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Tiempos pandémicos y la necesaria reingeniería de la ONU

Lugar Hermenéutico

Han pasado más de 20 meses desde aquel 11 de marzo de 2020, donde se anunció que el COVID-19 podía definirse como una pandemia, la primera del siglo XXI.  A partir de esa fecha, todo espacio de comunicación se vio saturado de miedo, paranoia y muerte, vivimos por primera vez, en tiempo real a nivel de detalle el desarrollo de una pandemia, especulando con la fecha y lugar en donde inicio, pero ni por asomo pensar cuando llegara su fin.

Sea el COVID-19 o sus variantes, ómicron, delta, flurona, deltacron y/o cualquiera combinación posible entre estas u otras que estén por aparecer, cada vez se reafirma la auténtica crisis de liderazgo para la eficiente gestión de esta crisis global.

Debe hacerse notar la parálisis y mediocridad del Sistema de Naciones Unidas, ONU y la cadena de entidades que le conforman.  La ONU como tal es una burocracia onerosa, muy onerosa, por cierto, mantenida a costa de cuotas de Estados paupérrimos como el guatemalteco.

Crisis como estas, deben poner sobre la mesa de la comunidad internacional, la necesaria reingeniería de estos aparatos burocráticos, que tras décadas de fundación quedaron en un plano de diplomacia más que entes de gobernanza, verdadero soporte y apoyo, en especial de los países denominados como “en vías de Desarrollo”.

Sin orientaciones claras, con comunicados ambiguos y superfluos, el sistema de Naciones Unidas, con sus raras excepciones, dejo a su suerte a los Estados, en especial a aquellos con suma fragilidad institucional que han hecho lo que han podido, de acuerdo con sus particulares circunstancias.

La ONU necesita renovarse, para no sucumbir, empezando por modificar su anacrónica arquitectura institucional que no ha sido capaz de traducir sus resoluciones en acciones concretas para hacer del mundo un mejor lugar para vivir y reducir las asimetrías como principal foco de tensión y potenciales conflictos.

No cabe duda, que nos encontramos en un punto de inflexión de la historia, la pandemia vino a recrudecer muchas crisis, una autentica prueba de fuego en la que muy pocos liderazgos a nivel mundial salieron bien librados, incluidos los de la ONU, así mismo mostro la poca o nula solidaridad de algunas potencias que aplicaron la ley del “sálvese quien pueda”.

Esperamos que este 2022, pueda ser un año de profunda reflexión y acción de las instancias que conforman la ONU, pues el mundo necesita una instancia que promueva los intereses globales a los intereses nacionales en particular, además que la ONU, puede considerarse como el primer gran intento exitoso de la humanidad de crear un sistema de gobernanza global.

Mientras ello suceda, queda seguirse resguardando, cuidar a los de nuestro entorno y seguir responsabilizándonos por nuestra salud y economía, pues aún se ve lejano el día en el que por fin el COVID-19 sea tan solo una pesadilla, la cual nos mostró la mejor y la peor cara del género humano.

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