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La incertidumbre, la nueva ruta del desarrollo

Sueños…

Los países de Centroamérica, México incluido, como países emergentes enfrentan la necesidad de encontrar recursos que permitan financiar la necesaria recuperación económica y el diseño de objetivos más amplios, como la equidad social y la protección del ambiente.

Siendo economías relativamente jóvenes, que se incorporan recientemente a la corriente competitiva internacional, enfrentan un problema de escasez de recursos tecnológicos, financieros, empresariales y administrativos. En esa dirección los gobierno han incurrido en un gasto creciente con el fin de financiar los proyectos de infraestructura económica, social, ambiental y de seguridad nacional.  No obstante, los ingresos del Estado no aumentan en la misma dimensión generando, por tanto, un creciente déficit fiscal. El déficit fiscal genera beneficios y pérdidas a la sociedad, provoca soluciones y problemas nuevos en la asignación y uso de los recursos, lo que provoca una especie de crisis y parálisis en el desempeño de la república.

El ingreso en forma masiva de todos los países del mundo a la modernidad implica:

el surgimiento de riesgos y oportunidades para el desarrollo. La modernidad se refleja en el concepto conocido como globalización, que entendemos como el aumento de la interdependencia de las naciones (tanto en términos comerciales, reglamentaciones –tratados de libre comercio-, y financieros), el auge de la integración del conocimiento, la información y el entretenimiento por medio de las telecomunicaciones, el auge de las tecnologías de la información, el mando de organismos internacionales sobre las decisiones nacionales, la universalización de los problemas de terrorismo, drogas, corrupción, criminalidad, el extenuante aumento poblacional, el deterioro del ambiente y los impactos del cambio climático sobre las urbanizaciones modernas. Todo lo cual genera nuevos retos a la organización social, expresada a través de las funciones del Estado. Es indispensable, principalmente en países en desarrollo, repensar las funciones, objetivos y políticas del Estado para enfrentar los nuevos retos y permitir sobrevivir a la sociedad en interacción con la naturaleza y el conjunto de los Estados del planeta.

Los grandes retos del futuro inmediato

La extenuante propagación del COVID‑19, el resurgimiento acelerado de la temible inflación, el agotamiento de los recursos financieros basados en el endeudamiento del gobierno y la transferencia de recursos a los magnates financieros, bancarios y políticos agotan a las sociedades, debilitan las esperanzas de alcanzar la democracia, provocando mayor pobreza y desigualdades sociales, en el marco de una abundancia de liquidez, dinero, en todo el planeta. Estas demacrantes contradicciones generan incertidumbre a lo largo de todas las clases sociales, a lo largo de todo el cuerpo social.

En su página oficial, el Banco Mundial, señala, igual que el Banco de Guatemala, una ilusión, que parece más una mentira. El increíble crecimiento del PIB de casi todos los países del mundo. Después de la crisis financiera internacional 2007-2008, el mundo sostuvo una larga recesión, en que el crecimiento económico no lograba alcanzar el 3% anual. Y, con la enorme caída de más de -3% del 2020, todo parecía resolverse. En el 2021, hubo la apariencia, los bancos centrales del mundo cantaron victoria, el mundo creció casi 6%, América del sur 6.7%, Argentina que siempre está en crisis 10%, Guatemala 7.6% según el banco de Guatemala la segunda venida del redentor, Costa Rica 5%, pero todo era ilusión. Con la caída tan profunda del 2020, cualquier aumento en el período siguiente parece ser muy grande.

Los organismos internacionales, en forma diplomática, esperan que la economía se desacelere en los años 2022 y 2023. Como resultado del sostenible ataque del Covid, así como el resurgimiento de la inflación que puede paralizar la producción y el comercio mundiales, como la parálisis de los gobiernos que no podrán seguir fagocitando recursos de la sociedad a través del endeudamiento. Lo cual ha de provocar desempleo, hambre y desesperación. Generando conflictos sociales y el auge del poder de los grupos narco-corrupto-criminales, como única fuente de sostenimiento de las familias. Triste futuro de las sociedades. La demanda reprimida por la crisis Covid, los de creación de liquides por parte de los bancos centrales y los insaciables déficit de los gobiernos son una fuente de incertidumbre.

Pero hay más. El conflicto China-USA, la confrontación OTAN-Rusia, están en proceso. Nadie sabe cómo terminarán, según la ley de Tucídides tienen que terminar en una confrontación militar, en donde los nuevos imperios quieren arrebatar el poder a los viejos macilentos.

El cambio tecnológico, el uso masivo de fuentes de energía contaminante, el incontenible crecimiento de la masa de humanos, hacen tambalear a la naturaleza y al sistema económico eficientemente contaminante. La lógica de la acumulación originaria generó acumulación de riqueza, capital, conocimientos y cultura solamente en algunos países. La historia ha permitido que otros se incorporen a ese grupo de avanzada. Pero la inmensa mayoría de países arrastran los desequilibrios, inmadurez política y atrasos acumulados por siglos.

Si no logramos crear estrategias integrales de desarrollo, es decir, lograr sistemas de solidaridad social, preservación de la biodiversidad del planeta, acuerdos de paz y desarme mundiales, fortalecimiento de Estados plurinacionales democráticos y protección de la naturaleza el final parece terrible. Hacemos una reforma completa de nuestro sistema social y económico o seguiremos clavados en el monte del olvido.

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